¡Sube tu bici plegable al autobús!

Soporte para bicicletas en un autobús de la MET de Madrid
Soporte para bicicletas en un autobús de la MET de Madrid

El nuevo manual de usuario de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid (EMT) recoge dos nuevas medidas para permitir combinar la bicicleta con el autobús.

Desde el 22 de septiembre los autobuses de la EMT permiten a los usuarios subir sus bicicletas plegables; además, cuatro autobuses de la línea 33 que hacen el recorrido entre Príncipe Pío y Casa de Campo incorporarán soportes para bicicletas similares a los que ya se utilizan en california.

Si te mueves en bici dentro de Madrid es posible que esta medida te parezca sobre todo experimental: la limitación a cuatro autobuses de una de las más de doscientas líneas regulares… Las restricciones para la introducción de bicicletas plegables… Sin embargo resulta bastante alentador comprobar que el Ayuntamiento de Madrid empieza a probar distintos métodos para mejorar la movilidad de sus ciudadanos.

De hecho ambas medidas son las más sencillas y las que menor inversión requieren: la introducción de las bicicletas plegables en los autobuses no precisa ninguna infraestructura adicional, y la instalación de soportes externos supone el desembolso de su compra, pero ninguna modificación sustancial en el autobús, como la que podrían requerir sistemas para «aparcar» las bicicletas en el interior del autobús.

Parece que Madrid se ha decidido a encontrar el método óptimo para permitir combinar las bicicletas con otros medios de transporte, y ha empezado, como es lógico, por los métodos que requieren menos desembolso. Esperemos que no se abandone esa vía.

Festibike 2008: clásicas con sabor a «custom»

Si algún Ángel del Infierno tuviese que cambiar su moto por una bicicleta, seguramente elegiría alguna de estas. Las hay incluso que respetan la «postura Harley», con el manillar muy elevado que te permite circular con los brazos casi en horizontal, pero no conseguí ninguna buena foto de estos modelos.

Estas bicicletas no llegan a conformar una categoría en sí mismas, puesto que una «custom» sería una bicicleta personalizada, y estas bicicletas, pese a sus cuadros de formas irregulares, pinturas llamativas y colores incendiarios, vienen así de fábrica, y en su mayoría se enmarcan dentro de las categorías cruiser de la marca.

Hilera de bicicletas Electra cn diseños casi "custom"
Hilera de bicicletas Electra con diseños casi "custom"

Como la Electra Indy que arranca esta hilera de bicicletas cruiser con un ensanche en su barra decorado con dibujos y logotipos: la siguen una Punk, una Vince, y alguna otra que no alcanzo a distinguir. Por supuesto, la marca es americana: sólo en el país que vió nacer las Harley y los Cadillac se les podría ocurrir crear estas bicicletas. Son llamativas, originales, y se me ocurre más de un amigo que no se montaría ni muerto en una bicicleta… Salvo que fuese una de estas. Es una de las cosas buenas del gran desarrollo que están alcanzando las bicicletas urbanas: existen todo tipo de diseños para adaptarse al estilo de cualquier posible usuario. Lo mío es el rollo «freak» de las plegables, y más de uno apreciará el regustillo «malote» de estas bicicletas.

Bicicletas Rockabilly y Hellbilly de Electra
Bicicletas Rockabilly y Hellbilly de Electra

De la misma marca son esta Rockabilly y esta Hellbilly, con cuadros más tradicionales, pero pintadas con el clásico diseño de llamaradas la segunda, y con un rollo más vintage la primera.

Bici Crítica da un salto cualitativo en los medios

Se trata de uno de los movimientos más internacionales y con más seguidores por el ciclismo urbano. Sin embargo, aunque en España han estado haciendo bastante ruido sus concentraciones, era un ruido con sordina: comunicación boca-oído, internet, carteles, algunos medios de comunicación minoritarios…

Ayer la edición en Internet de un diario de tirada nacional daba cabida entre sus noticias a La Bici Crítica. Por fin parece que vamos llegando al nivel de masa suficiente como para llamar la atención de medios de comunicación de cabecera.

Lo que me preocupa de esta mediatización es el peligro de las malas interpretaciones: todos los que nos movemos en bici por ciudad a diario, o casi, entendemos la Bici Crítica como un movimiento necesario de reivindicación, que pretende que se desarrollen las infraestructuras necesarias para que sea posible desplazarse en ciudad en bicicleta, para que no suponga un peligro llegar al trabajo o al colegio en bici, para que otras personas que aún no se han decidido tengan la posibilidad de elegir dejar su coche en el garaje.

Sin embargo breves apuntes – intencionados o no – en la noticia («alguno disfrutaba del agravio provocado a los vehícuos motorizados») contribuyen a generar tensión. Creo que lo último que se debe hacer es convertir este movimiento reivindicativo en un enfrentamiento de bicicetas contra coches o motos: la convivencia es posible siempre y cuando se desarrollen las infraestructuras necesarias, y siempre y cuando se cambien algunas actitudes.

Algunos conductores tienen problemas para compartir la calzada no sólo con bicicletas sino también con motos (qué manía de ponerse en medio para evitar que podamos pasar entre las líneas de coches parados en un semáforo o en un atasco), o sencillamente tienen tan poca costumbre de encontrarse bicicletas en las calles que ni siquiera las ven, no cuentan con ellas, maniobran prestando atención a los movimientos de otros vehículos pero sin percatarse de la presencia de bicicletas en la calzada. Se puede cambiar esta actitud de los conductores hacia las bicicletas, pero siempre generando «sentimientos» positivos hacia ellas, nunca un sentimiento de enfrentamiento. Se debe hacer el esfuerzo de comunicación sobre los efectos positivos de la presencia de bicicletas en las calles para todos los ciudadanos, y nunca sobre ese hipotético enfrentamiento entre conductores y ciclistas (vale, todos nos hemos tenido que enfrentar a algún conductor alguna vez, pero no hay un enfrentamiento global de bicis contra coches porque no creo que ninguno de nosotros estemos pedaleando sólo por fastidiar a los conductores, ¿no?). Si todos los conductores comprendiesen que una bici más en la calzada es un coche menos delante de él en el atasco… Que una bici más circulando supone 0% de emisiones contaminantes en el aire que respiran él y su familia.. Que una bici más circulando supone un menor consumo de combustibles fósiles y un futuro menos oscuro para el planeta en el que vivirán sus hijos y sus nietos… Seguramente se acabarían las maniobras invasivas, los aspaviento, las increpaciones.

Por eso creo que la Bici Crítica debe estar muy atenta a su presencia en los medios. Cualquier pequeña alusión, incluso bienintencionada, a un enfrentamiento entre bicis y coches, a la intención de fastidiar en lugar de la intención de conseguir mejoras para todos, tan sólo contribuiría a empeorar la relación con los conductores. Y lamentablemente debemos asumir que hay una mayoría de conductores, que las empresas automovilísticas tienen mucho más poder que los fabricantes de bicicletas, y ni qué decir tiene del poder de las compañías petrolíferas. El enfrentamiento no nos llevaría a nada bueno, lo mejor es convivir, e ir ganando adeptos poco a poco.

Festibike 2008: ¡hoy tocan bicicletas plegables!

Un rincón plagado de plegables en el stand de Monty
Un rincón plagado de plegables en el stand de Monty

Las plegables están acaparando cada vez más la atención: algunos fabricantes mostraban uno o dos modelos en sus stands, pero ya hay algunos dedicados exclusivamente a las bicicletas plegables, y en esta foto podéis ver que Monty, que como comentaba en mi post anterior está desarrollando mucho su gama de urbanas, tuvo todo un rincón dedicado a las bicicletas urbanas pigmeas.

Bicicleta plegable Flamingo
Bicicleta plegable Flamingo

Me tiene particularmente fascinada esta Flamingo que ví en el stand de Calmera: ya me había fijado en ellas alguna vez que pasé por su escaparate, me llamaron la atención porque su diseño recuerda mucho a las Brompton. Lo que me gusta de ambas marcas es el sistema de plegado, que aloja ambas ruedas bajo el arco de la barra horizontal de la bici y reduce sus dimensiones plegada. Mi plegable tiene otro sistema que funciona bastante bien, pero me gustaría probar este otro. Si alguna vez lo consigo, ya os contaré qué tal me ha ido. También tienen bastante buena pinta los cierres de esta bicicleta: sencillos pero sólidos. La foto no le hace mucha justicia, si tenéis la oportunidad de ver una de cerca seguro que la apreciaréis más.

Modelo plegable de BH: Ibiza
Modelo plegable de BH: Ibiza

Esta BH Ibiza está teniendo bastante éxito, al menos yo me he cruzado con unas cuantas por la calle. Es un modelo muy completo, con cuadro de aluminio, guardabarros, transportín… Los cierres resultan algo abultados, tal vez buscando más solidez, pero tiene detalles como el manillar de altura regulable que otras marcas no utilizan – y tienen argumentos para ello – y que muchos usuarios demandan para poder adaptar la bicicleta a sus medidas y ganar en comodidad.

El último deiseño de Bike in a Bag
El último deiseño de Bike in a Bag

Bike in a Bag es muy conocida en EEUU, y no faltó a Festibike, en el stand de Avantum, una distribuidora que trae a España marcas míticas como Blancmarine, Velorbis, la Retrovelo del post anterior… Ese rinconcito de Festibike tenía una altísima concentración de bicicletas urbanas bellísimas, y este modelo de Bike in a bag no desentonaba: el sillín estilizado (las urbanas suelen tener sillines más abultados) y en dos colores, lo bien resuelta que está la impresión de logotipo sobre el fondo negro brillante
(un logotipo tan grande no suele quedar tan bien)… Lo único que me chocó fué el cierre de la barra central, que rompe el diseño estilizado de este modelo. De cualquier modo no soy ingeniero, así que si el que diseñó esta preciosidad le puso ese cierre, seguro que tenía una buena razón para ello.

Comparando mis fotos de plegables con las urbanas de diseño más clásico, debo reconocer que me cuesta no salir corriendo a por una bicicleta con cuello de cisne. Me controlo recordando las razones por las que elegí una plegable (espacio en casa,  evitar problemas con los vencinos especialmente en el ascensor, reducir el pánico de los peatones a cualquier cosa rodante) y saliendo a dar una vuelta con ella: creo que disfruto más de la respuesta «juguetona» de mi Dahon que de la elegancia de una bicicleta clásica.

Festibike 2008: bicicletas urbanas cruiser

Las cruiser son las típicas bicicletas urbanas que puedes encontrar paseando en muchas ciudades del norte de Europa. A veces me cuesta un poco distinguirlas de una bicicleta urbana clásica normal, pero yo diría que se caracterizan principalmente por la forma de su manillar, en «Y», que en algunos casos llega a colocar los puños paralelos en lugar de alineados, por sus cuadros con forma de «cuello de cisne», que dejan la barra central muy baja, y un diseño retro, creo que en términos marketinianos se diría «vintage».

En esta edición de Festibike he podido fotografíar estas bicicletas no sólo en los stands de constructores de bicicletas urbanas por tradición, sino también en los stands de marcas que todos conocíamos por sus bicicletas de montaña, carretera o biketrial.

Modelo de bicicleta urbana clásica de Trek
Modelo de bicicleta urbana clásica de Trek

Por ejemplo, esta belleza de Trek, una bicicleta que podrías llevar a cualquier reunión y hasta a la oficina más encorsetada: detalles como el sillín en cuero, la pintura negro brillante, el cuadro con la barra curvada para que no tengas que hacer acrobacias al subir y bajar, le dan un estilo muy distinguido a este modelo. Me imagino a un hombre trajeado y con maletín de piel sobre esta bici. Aunque también se adapta a mi perfil de usuaria.

Retrovélo Max

Otro modelo muy llamativo pero en un estilo más primaveral es esta Retrovelo modelo Max completamente pintada de color crema. Pese a su barra alta, el color, el diseño y la forma del manillar me han llevado a clasificarla como modelo cruiser. Así tal cual puede parecer demasiado «clara», pero cambiando el escenario parece pensada para un anuncio de planes de pensiones: ponle un cesto lleno de flores, y de fondo una ciudad nórdica de casas bajas en un día soleado o un paseo por verdes praderas.

City 7 de Monty
City 7 de Monty

Monty es una de las marcas que más espacio dedica en su Stand a las bicicletas urbanas, y las ofrece de todo tipo: plegables, eléctricas, clásicas, cruiser, híbridas… Creo recordar que ya hace un par de años empezaba a exponer en Festibike 2006 sus modelos de bicicletas plegables y eléctricas, y les dedicaba un buen espacio en su stand. Si otras marcas empezaban a ampliar su gama con urbanas entonces, lo cierto es que no recuerdo haberlas visto en sus stands.

Aún me quedan muchas fotos que colgar, y no quiero alargarme demasiado, así que intentaré seguir en los próximos días con más marcas y mas tipos de bicis.

Hoy cierra Festibike 2008

Mi vaticinio no se ha cumplido: la exposición de bicicletas urbanas no ha igualado la exposición de bicicletas de montaña y carretera. De cualquier modo muchas de las principales marcas han incorporado un rincón de bicicletas urbanas y plegables a sus stands, y ya se ven algunos expositores dedicados excusivamente a este tipo de bicicletas.

Este fin de semana he conocido a muchas personas que han decidido apostar por el ciclismo urbano. También he acumulado una gran cantidad de fotografías en la tarjeta de memoria de mi cámara. Os iré contando lo que he visto los próximos días.

Bicicletas urbanas en Festibike 2008

Hoy arranca en Madrid la octava edición de Festibike. He acudido a este evento los cuatro últimos años y he notado una favorable evolución hacia los modelos de bicicleta urbana: en la edición de 2006 ví sobre todo bicicletas y accesorios de montaña, algo de bicicletas BMX y street… Pero ya en 2007 aparecían modelos de las marcas más conocidas, diseñadas para su uso en ciudad. Para 2008 la presencia de bicicletas urbanas era más que notable, y estoy convencida de que este año pueden llegar a equipararse a las bicicletas de montaña.

Hubo un momento – creo que yo debía de andar por los diez años, así que serían principios de los noventa – en que casi todo el mundo se hacía con una bicicleta de montaña. Sin embargo en la conciencia colectiva del consumidor español medio de aquella época el uso de las bicicletas quedaba reducido a la práctica deportiva, el uso recreativo, o el uso ocasional para desplazamientos sobre todo en urbanizaciones, y casi siempre en primavera o verano. Sinceramente creo que muy pocos entonces se planteaban el uso de la bicicleta en el transporte diario: si se me hubiese ocurrido decirle a mi madre que iría al colegio en bici me habría quitado la idea de la cabeza con argumentos como el peligro del tráfico, las inclemencias del tiempo, lo pronto que se hace de noche en invierno… Ni que decir tiene que a mi padre ni en sus más delirantes sueños se le ocurriría ir a la oficina, con su traje, su corbata y su maletín de cuero, montado en una bicicleta, ¡la imagen de un trabajador entonces tenía aún mucho más que ver que ahora con el modelo de coche que lo llevase hasta su trabajo!

La globalización y el afán de las generaciones más jóvenes por viajar y conocer mundo parecen haber transformado al consumidor medio español: ahora tenemos una conciencia más europeísta, muchos envidiamos las ciudades del norte en que todo el mundo se desplaza en bicicleta, y dejamos de verlo como algo «para los pobres» o «para el fin de semana«, sino que empezamos a percibirlo como algo que está bien, que te acerca al ideal de ciudadano actual: preocupado por el medio ambiente, deportista, de vida sana… A ser posible con un corte de pelo imposible y unas gafas de pasta de colores. No todos somos así de «modernos», pero la cuestión es que cada vez menos gente mira con desdén al ciclilsta urbano, ahora de pronto alguien que va en bici un martes por la Castellana a las ocho de la mañana podría perfectamente ser una persona de éxito, alguien que gane más dinero que tú y hasta tenga un trabajo que le guste.

Las marcas han notado esta tendencia y algunas parecen apostar fuerte por este nuevo segmento. También soy – o intento ser – ciclista de montaña y no querría que su segmento decayese. Pero fabricar y vender bicicletas es un negocio y un medio de vida, y aunque el segmento de la bicicleta de montaña no es desdeñable y tiene su público, lo cierto es que es un público mucho más restringido. El ciclismo urbano está en ciernes pero tiene potencial para desarrollarse mucho más que el ciclismo de montaña.

Un fin de semana en una zona de sierra encontrarás a mucha gente pedaleando sendero arriba y sendero abajo, casi todos mostrarán una buena forma física, potencia en las piernas, equilibrio, habrá algunos niños haciendo sus primeros pinitos, y algún madurito que tuvo y retuvo. Pero el ciclismo como deporte es duro, requiere dedicación, conlleva sufrimiento, y exige constancia. No imagino a mi madre acompañándome ni en la más suave de mis rutas, ni pediría a mi hermano, bastante sedentario, que me siguiese en algún paseo por montaña.

Sin embargo sí que regalé a mi madre una bicicleta urbana para que pudiese moverse por su pueblo sin necesidad de usar el coche para ir a cuatro kilómetros. Y la usa mucho, ¡está encantada! Le gusta conducir, pero odia coger el coche para desplazamientos cortos. Y odia tener que buscar aparcamiento. Y la gasolina no la regalan. Pero el tiempo de ir de un sitio a otro andando se le hacía largo. Aún no tengo a mi madre convertida en una holandesa, y seguramente sigue utilizando el coche si llueve o hace mucho frío, pero probablemente ahora cuando se asoma la ventana y los nubarrones acechan por el cielo, le fastidie decidir que va a coger el coche y ponerlo en marcha para desplazarse 4 kilómetros, y tener que aparcarlo y pensar que pronto tendrá que pasar por la gasolinera.

En resumen, por lo general serán personas jóvenes, deportistas y en forma quienes demanden una bicicleta de montaña. Hay quien usa la bicicleta de montaña en sus desplazamientos diarios, pero tiene la desventaja de la postura incómoda, la barra central alta, la ausencia de guardabarros, las ruedas más gruesas y taqueadas que hacen el pedaleo más duro, sus diseños menos elegantes para los más preocupados por su imagen… Sin embargo la franja de edad de personas que podrían utilizar sin ningún problema una bicicleta urbana es mucho más ancha. Y no sólo se trata de la edad, sino también del tipo de persona: no tienes por qué ser un deportista nato ni tener un cuerpo fibroso para querer usar una bici urbana.

Además está la cuestión de la rentabilidad para el consumidor: una bicicleta no deja de ser una inversión, aunque las haya de todos los precios. Una persona que esté pensando en comprarse una bicicleta para su uso recreativo o deportivo sabe que sobre todo la utilizará en fines de semana, vacaciones… Y preferiblemente con buen tiempo (es un infierno de chirridos y crujidos circular por un sendero embarrado). Por otro lado, una persona que esté pensando en comprarse una bicicleta urbana para sus desplazamientos diarios estará pensando en utilizarla de lunes a viernes para ir al trabajo, el fin de semana para acercarse a un museo, a casa de un amigo, a hacer recados… Aunque todavía es difícil pensar en usar la bici con lluvia para la mayor parte de los habitantes de un país en que la lluvia es un bien escaso. ¡Pero también se podría hacer con un impermeable adecuado! El asfalto no se embarra, y la mayoría de las bicicletas urbanas incorporan guardabarros.

A la hora de decidir el consumidor también compara el coste del bien que adquiere con el uso que le va a dar, y si la bici se le va un poco de presupuesto, pero piensa en usarla el ochenta por ciento de los días del año, la balanza puede inclinarse más hacia la compra que si piensa en darle uso entre el veinte o el treinta por ciento de los días del año.

Así que tendré los ojos bien abiertos durante este Festibike para traeros fotos y contaros cómo lo he visto. Si alguno de vosotros va a estar por allí, ¡que me diga cómo ve la representación del ciclismo urbano!

Otro sitio Web sobre ciclismo con una perspectiva diferente

Esta mañana estaba viendo unas imágenes de la India en Euronews, y he pensado escribir un post sobre el ciclismo urbano allí. No he conseguido encontrar mucha información al respecto, pero he caído en un sitio Web sobre ciclismo con un enfoque especial. «Bike Reader» es una selección de historias, ensayos, fotografías más o menos relacionadas con el ciclismo. Los textos no siempre han sido escritos por ciclistas, para ciclistas o sobre el ciclismo, pero ya he dado con un par de lecturas más que interesantes. Por ejemplo una extraída de una revista literaria sobre cómo la literatura ha retratado a los ciclistas. Esta sería una buena fuente de información para estudiar cómo se ha llegado a la visión del ciclista que se tiene hoy en día, cómo o por qué se han generado ciertos tópicos.

También tienen unas fotos excepcionales de ciclistas o bicicletas en la India. Probablemente habrá un par de próximos posts sobre alguno de los ensayos de este sitio.

Copenhagen Cycle Chic

Navegando por el blog de uno de los amiguetes que me visitan con cierta frecuencia he dado con uno de sus enlaces, el blog danés «Copenhagen Cycle Chic». Aunque a primera vista el sitio pueda parecer un poco frívolo, tiene su interés.

Es una ilustración perfecta para lo que comenté en el post «El valor simbólico de una bicicleta urbana». En España todavía parece que si pensamos en ir en bici a alguna parte automáticamente pensamos en ponernos deportivas, vaqueros cómodos y camiseta o sudadera. Así, claro, hay quien ni se plantea ir en bici al trabajo, porque en ciertos sitios no te puedes presentar de tal guisa.

El blog de Copenhagen cycle Chic es una clara muestra de cómo en muchos países del Norte de Europa los ciclistas pueden compatibilizar perfectamente el pedaleo con su indumentaria más formal para ir a la oficina. Me encanta su vocación de mostrar a cualquier visitante que ellos también pueden ir en bici a cualquier lugar: «Este blog destaca (…) cómo una cultura ciclista normal no tiene por qué implicar lycra, componentes caros ni bicicletas de diseño. Resumiendo, este podrías ser tú, dondequiera que estés«.

Su blog hermano, Copenhagize the planet, tiene un tono más serio pero también destaca su vocación de servir de inspiración a otras ciudades para que desarrollen carriles bici «a lo Copenhage» para que sus ciudadanos puedan moverse a diario en bicicleta.

¡Gracias Mojarrison!

Pedalear por el Anillo Verde de Madrid

Ya es indignante el estado en que nos encontramos muchos ciclistas los carriles bici de nuestros municipios, pero lo que este usuario del anillo verde de Madrid denuncia en El Mundo supera los límites de la imaginación.

Nunca un carril bici ha sido publicitado tan a bombo y platillo, y sin embargo los mismos recursos que se han puesto en marcha para que todos tuviésemos bien clarito que el compromiso de la Comunidad con la movilidad y la práctica del ciclismo es firme, no sirven para mantenerlos limpios y en buen estado de uso. ¿De qué sirve la inversión en infraestructura si luego no se invierte en su mantenimiento?

No creo que ninguno de nosotros se sienta especialmente decepcionado, porque estaba bastante claro desde el principio que la construcción de este carril bici era sobre todo una maniobra propagandística que podía, de refilón, beneficiarnos a algunos al proporcionarnos una vía por la que circular de un lado a otro de Madrid en bici. Yo ya no concibo un carril bici sin paseantes a pie ni hierbecitas creciendo entre las grietas del firme. Pero las bolsas de basura y los desperdicios amontonados son demasiado, para un carril bici y para cualquier parte en un país civilizado en el que ya hace mucho que aprendimos que las cosas no se tiran al suelo.