Bicis al Tren, una iniciativa de ConBici

La combinación de bicicleta y transporte público es una de las soluciones más eficientes para mejorar nuestra movilidad sin tener que recurrir al coche. La Coordinadora ConBici lo sabe, y por eso está organizando una acción pacífica que se celebrará este domingo para reclamar un cambio en la política de Renfe en cuanto al transporte de bicicletas.

En su momento publiqué un post acerca de las distintas posibiidades de combinación de bicicleta y transporte público, y en el caso del tren, aunque se pueden llevar bicicletas, las normas son de lo más restrictivo, aparte la ausencia de infraestructuras que faciliten hacerlo con mayor seguridad. Por eso creo que es importante que apoyemos el movimiento de ConBici para mejorar las condiciones del transporte de bicicletas en los trenes, creo que somos muchos los ciclistas urbanos que combinamos con el tren, y cada día nos encontramos con dificultades: ¿Cuántos vagones cuentan con un espacio en el que dejar tu bici sin arriesgarte a que salga disparada contra algún viajero en un frenazo? Y, ¿cómo podemos identificar a los vagones que cuentan con tal espacio antes de subirnos al tren? ¿Habéis encontrado muchas estaciones con parking para bicicletas? Seguro que no más de diez plazas. La cosa empeora si pasamos del cercanías a los regionales.

Si te animas, el lugar de encuentro es la explanada que hay entre la parada de taxis y la parada de autobuses urbanos de la estación de Chamartín (Madrid), a las once de la mañana del domingo 26 de octubre. En el resto de España, se presentarán reclamaciones en las estaciones de renfe siguiento el texto modelo que propone ConBici.

Puedes encontrar más información en el sitio Web de ¡Bicis al Tren! o en el sitio Web de ConBici.

Ciclismo urbano en el Time

El número del seis de Octubre de la revista Time se dedicó por completo a los «héroes del medio ambiente». Dos de estos héroes según la revista son los hermanos Decaux – herederos de la conocida empresa de publicidad en el medio urbano – que están desarrollando una nueva división en la compañía, el ciclismo urbano.

En 2003 hicieron las primeras pruebas en Viena, y hace ya un año que instalaron el sistema «Vélib» en Paris, algo similar al Bicing barcelonés, pero en versión glamourosa, como ilustra la fotografía de la revista que no puedo reproducir aquí – mi scanner averiado y el copyright me lo impiden – que nos muestra a los dos hermanos impecablemente trajeados a lomos de sendas bicicletas color antracita de diseño futurista, protegiéndose de la lluvia con sus sobrios paraguas negros: sería una excelente muestra para los diversos «cycle chic» de que se puede pasear en bici incluso en días de lluvia con un carísimo traje y sin arrugarlo.

Desde que Vélib comenzase a funcionar en Paris en Julio de 2007, se han efectuado más de treinta millones de préstamos de bicicletas, y más de doscientos mil usuarios se han suscrito por un año. Para finales de 2008 planean haber instalado sistemas similares en más de cuareta y nueve ciudades, casi todas europeas, pero también en ciudades como Chicago o Singapur.

Los Decaux son conscientes de que la idea no es nueva, pero ellos ponen un gran presupuesto e instalaciones de alta tecnología a su servicio. En palabras de Jean Charles Decaux, había llegado el momento de poner en práctica este sistema porque «ahora la gente está preparada para desplazarse de forma distinta«. Disculpadme si me fío más de las previsiones de quién se juega millones de euros en ello que de mis propias percepciones, pero ahora sí veo confirmadas mis sospechas: desde la generación de mis padres, que no conciben a una persona adulta desplazándose por Madrid sin coche, hasta la mía, se está produciendo un cambio cultural importante.

Por supuesto, la idea tiene su parte de negocio: Decaux provee las bicicletas a cambio de contratos exclusivos de venta de publicidad urbana alrededor de Paris. Hay quien critica que la idea resulte rentable, pero a mi me parece estupendo que le hayan buscado una vertiente económica: cuanto más dinero ganen con la implantación de sistemas de transporte urbano en bicicleta, más se esforzarán en extenderlo por todas las ciudades que puedan.

Ciclismo urbano, ¿la fórmula que buscaban los Ministros de Economía?

Tal vez se deba a que últimamente estoy teniendo más tiempo para para pasear por Alcalá a diario, o puede ser que desde que escribo este blog me fije más en los ciclistas urbanos de lo que lo hacían antes, pero, ¿soy la única que ha notado que cada vez hay más bicis en nuestras ciudades? Y no me refiero sólo a la densidad de ciclistas por kilómetro cuadrado, sino también alperfil de estos ciclistas: me estoy encontrando a lomos de una bicicleta a tipos humanos a los que nunca antes me habría imaginado fuera de un coche o de una acera.

¿Sabéis esa señora, de las que acaban de ser abuelas, que sueles encontrarte en cualquier esquina con un carrito de la compra de cuadros escoceses? Pues ahora por mi barrio hay una señora que, por indumentaria, edad, horarios… Encaja perfectamente en ese perfil, salvo que ahora la veo pasar en su bici con cesta. Lo mismo con esos señores jubilados que sueles ver camino del colegio a buscar al nieto, o camino del bar a arreglar España: chaqueta de punto, pantalones de tergal, andares tranquilos, piel curtida y arrugada… Solía verlos caminando por las aceras o conduciendo su coche, uno de estos coches que tienen cerca de veinte años pero que no tienen apenas kilómetros y parece que están nuevos salvo por el motor, que de «comer» atascos y semáforos en ciudad y ver muy poca autopista, está más negro que el ala de cuervo. Pues ya me he encontrado a más de tres y más de cuatro pedaleando sobre su bici, casi siempre una bici vieja, rescatada de la herrumbre, que les va demasiado pequeña y chirría, pero les lleva con rapidez de un sitio a otro, y – ellos mismos parecen haberse dado cuenta – sin gastar un sólo céntimo en gasolina.

También están los chavales del barrio: antes apenas cumplían los dieciséis ya estaban dando vueltas por el barrio con un scooter, a ser posible con tubo de escape modificado para hacer el mayor ruido posible. Será porque los padres ya no están tan dispuestos a desembolsar el precio de un ciclomotor, o el endurecimiento de los requisitos para conducir un scooter, o simple cuestión de malas notas… Pero ya no se ven tantas motos en mi barrio, y los chavales, en su búsqueda de un medio para moverse con libertad por la ciudad, y que los defina como rebeldes incorregibles, se van haciendo más y más con bicicletas de trial y dirt jump. Aún no he visto a ninguno hacer ninguna acrobacia reseñable, pero atentos porque se fragua una gran cantera para estas modalidades.

También están los trabajadores de mediana edad, de esta generación que aún considera que ir en su propio coche al trabajo le da un status del que no puede prescindir. Algunos ya practicaban antes hábitos económicos y ecológicos, yendo varios compañeros juntos en el mismo coche. Pero la cuestión es que iban en coche. Sin embargo, cuando la crisis aprieta y la hipoteca se hace insuperable, nada es más económico que ir en bici, y también empiezo a ver ciclistas camino de las empresas que hay alrededor de la ciudad… ¡Incluso he visto a alguno en el arcén de la autopista camino de Torrejón! Aunque eso ya me parece mucho arriesgar, sobre todo pudiendo llevar tu bici en el tren.

Estas dos nuevas especies ciclistas se unen en Alcalá a los estudiantes Erasmus que aún no se explican por qué muchos de sus compañeros, viviendo en la misma ciudad, se empeñan en coger el coche y pasar media hora buscando aparcamiento para ir a clase, y a los alcalaínos autóctonos que por convicción pedalean para ir al trabajo, a clase, a por el periódico,el pan, o de marcha. Y parece que la mayor presencia de bicicletas y menor abundancia de coches animan aún a más gente a coger la bici, y no sólo en Alcalá, sino dondequiera que voy.

Hay quien tenía ganas de empezar a utilizar la bici para sus desplazamientos pero no se atrevía por miedo a los coches, porque no estaba seguro de que el trayecto fuese realizable, o porque le daba vergüenza llamar la atención. Bueno, la crisis nos afecta a todos, y a modo de efecto «fin de mes» prolongado, se empieza a notar menor densidad de tráfico – no, no han desaparecido los atascos, pero al menos son menos intensos -, una conducción más comedida buscando reducir el consumo, y más gente buscando alternativas de transporte: así que, los que tenían miedo a los coches, se encuentran con que hay menos y van más despacio; los que no estaban convencidos de poder llegar a su destino en bici, apretados por el bolsillo o después de ver a alguna de las señoras mayores de mi barrio siguiendo el trayecto, se deciden a probar; los que no querían llamar la atención, ya no la llaman en absoluto, ni siquiera si su bici chirría.

La crisis me ha golpeado duramente, pero como Brian, siempre hay que mirar el lado luminoso de la vida, y hasta una crisis económica tiene su parte positiva.

Una duda (te la dedico, Maybe): si economía y sostenibilidad están lo bastante relacionadas en algunos aspectos, como en este caso, en que una actitud que busca economizar tiene como efecto un transporte más sostenible… ¿Por qué no se incentivan más y desde antes medidas de este tipo?

Las carreras en bici plegable son cosa seria

En Julio os adelantaba la celebración del Tercer Campeonato Mundial de Brompton en Blenheim, Inglaterra. Al final no he podido acercarme a disfrutar del evento, pero los resultados de la carrera no dejan lugar a dudas acerca de la seriedad de la prueba: el segundo corredor más rápido ha sido ni más ni menos que Roberto Heras, que participó como miembro del equipo Bike Tech.

Podéis encontrar más de dos mil fotografías de los trajeados participantes aquí