Un día tu dueño te canda a un árbol, y a saber por qué misterios de la vida, nunca vuelve a por tí. El árbol sigue creciendo, te va engullendo, te levanta del suelo… Y te transforma en esta obra de arte.
La primera vez que la ví me hizo sonreir, el árbol había acogido a la bici como parte de él. Después me pareció una imagen melancólica, una bici abandonada durante años junto a ese árbol… Seguro que a ti también te ha despertado algún sentimiento.
Vía The Sierra Club


2 comentarios
Demasiada belleza, hasta emocionar.
Yo también me siento abrazado a mis Bicis de por vida.
Viva tu Bici !
Preciosa imagen… da un poco de pena no?
Escribe un comentario