Guía de ciclismo urbano

Está escrita en francés, pero es una guía muy completa para el ciclista urbano nobel.

Me dan ganas de traducirlo entero, pero sería un post eterno, así que me limitaré a ir haciendo posts con algunos de los consejos más útiles.

Un vistazo al índice:

  • Por qué practicar ciclismo urbano. A todos se nos ocurren montones de razones, desde las más obvias (por salud, por el medio ambiente, por ahorrar tiempo evitando atascos y aparcar…) hasta las menos recurrentes (para espabilarse desde primera hora de la mañana, mejorar los reflejos, por imagen… ¡A saber!)
  • Equipamiento. En principio con la bici y un par de piernas bastan, pero un breve vistazo al surtido de accesorios de algunos distribuidores me ha hecho comprender que existen accesorios que realmente pueden hacerme la vida más fácil sobre la bici.
  • Arrancar, parar y girar. Vaya, parecen maniobras de lo más esencial que cualquiera domina, pero habrá que sumergirse en el contenido de esta sección para ver con qué nos sorprende.
  • Dónde colocarse en la calzada. A veces la ubicación que mejor nos parece no es la más segura, seguro que este apartado nos puede dar unas cuantas ideas para superar el tráfico cada día.
  • Qué hacer en las intersecciones. O “sobrevivir al coche que decide que no puedes tener la preferencia porque vas en bici”, y seguro que algún que otro consejo para no quedarse encerrado en una rotonda, o imposibilitado para girar en un cruce.
  • Rodar bajo la lluvia y rodar en la oscuridad. A casi cualquiera nos gusta ir en bici en primavera y verano, pero unos cuantos consejos para rodar en condiciones adversas seguro que ayudan.
  • Cómo superar todas las situaciones difíciles. Resulta difícil de creer que el autor de esta guía haya podido recopilar todas las situaciones difíciles, a bordo de una bicicleta se dan tantas como conductores diarios en la Castellana, pero mejor aprender leyendo sus consejos que a base de vivir muchas situaciones complicadas.
  • Saber más. Supongo que será una sección “varios” para todos los consejos que no le encajan en ningún otro apartado, veremos.
  • Anexo 1: prevenir el robo. ¡Ay! La eterna preocupación de todo ciclista urbano… Si  no te pueden robar la bici se llevarán las luces, el sillín, y cualquier otra pieza fácil de desmontar. Las recomendaciones que he visto incluyen candar todo lo candable, pero ¿quién quiere llevar el peso de tanto candado y pasar quince minutos poniéndolos todos? A ver si nos dan ideas nuevas… Yo vivo relativamente tranquila metiendo mi bici en cualquier sitio en que me den permiso, pero es que no sempre me lo dan.

Me ha parecido una guía bastante interesante, sobre todo para los que acaban de meterse en esto, así que intentaré ir traduciéndola para ponérselo fácil a quienes no hablen norpirenáico.

Bicis holandesas

No se ven muchas en España, aunque ya les van saliendo importadores, pero quienes hayáis viajado de Pirineos para arriba las habréis visto. Las bicis holandesas (o de tipo holandés) son muy fáciles de reconocer y ejercen una curiosa fascinación en mi: acostumbrada a la robustez de mi bici de montaña, su diseño esbelto casi me parece frágil, y a menudo los ejemplares que he avistado estaban destartalados, llevaban años con el cambio sin engrasar, ni un ajuste de frenos… Y sin embargo, cuanto más destartaladas, más atractivas parecen a mis ojos.

Y es que las bicis urbanas de tipo holandés tienen unas cuantas ventajas: la mayor de ellas es que, al provenir de países en que el ciclismo ha sido un medio habitual de transporte desde hace mucho tiempo, sus fabricantes llevan más de un siglo desarrollando diseños cada vez más cómodos, seguros y prácticos. Y aún así han conservado ese aspecto retro tan atractivo.

En cuanto a la comodidad, las bicis holandesas ofrecen una postura de conducción completamente erguida, lo que evita tensar la espalda, la necesidad de levantar la cabeza para ver por dónde vamos, y cargar todo el peso sobre nuestros brazos.

Además, las ruedas sobredimensionadas que las caracterizan (28” frente a las 26” de una bicicleta mixta o de montaña) absorben las irregularidades de la calzada. Algunos modelos incluyen también amortiuación en la tija del sillín y la horquilla.

Como en la mayoría de tipos de bici, hay distintas tallas de cuadro, pero en muchos modelos holandeses también cabe la posibilidad de ajustar la altura y la inclinación del manillar (un detalle que algunos modelos plegables están adoptando).

La seguridad es otra de las prioridades en el diseño de estas bicis, especialmente la visibilidad es un factor clave en países en que las horas de luz diúrna escasean la mayor parte del año: las bicis holandesas incluyen un faro frontal y otro trasero que se alimentan con una dinamo, en su versión más clásica o en rediseños que la integran en el buje delantero, consiguiendo mayor seguridad y menos ruido. Ya existen incluso modelos con sensores de luminosidad que automatizan el encendido de los faros.

Para mejorar la visibilidad desde todos los ángulos, las bicis holandesas suelen incluir bandas reflectantes en las ruedas.

rollerbrakeEn los últimos diseños los frenos de zapata están siendo sustituidos por frenos “rollerbrake” – un tipo de frenos de disco integrados en el buje – , que apenas requieren mantenimiento y son inmunes a la lluvia.

Las bicis holandesas también suelen incluir un antirrobo que bloquea la rueda, así que la bici queda inmovilizada con un giro de llave. Normalmente estas cosas toca comprarlas aparte…

En las bicis holandesas se ha buscado la mayor practicidad posible. Por ejemplo, el cambio tradicional de piñones y desviador trasero se sustituye por una caja de velocidades integrada también en el buje trasero – ¡lo que les cunden los bujes a los holandeses! – que tiene, entre otras, la ventaja de permitir cambiar de marcha en parado: en ciudad es muy habitual tener que para bruscamente ante un coche que maniobra sin vernos, un peatón que cruza “de oído”, o un semáforo inesperado; frenazo en el piñón más pequeño, y luego toca poner la bici en marcha con un pedaleo ralentizado, o poniéndose de pie, en la mayor parte de los casos con un coche impaciente detrás que nos rebasa de mala manera.  Ese problema se acaba con este sistema de cambio. Además, al no haber una cadena que pueda salirse de los piñones desaparece la posibilidad de mancharse el bajo de los pantalones (el cubrecadenas suele evitar que se te engaanchen, pero que se manchen es otra cosa).

También incluyen, como la mayoría de las bicis pensadas para uso urbano, cestas, portabultos, guardabarros y demás accesorios.

En definitiva, entre ese aspecto retro y esa explotación exhaustiva de los bujes, estoy decidida a hacerme con una urbana holandesa el día que consiga una casa con garaje (28” no tienen cabida en mi cuarto de las bicis), así que voy a ir mirando los diferentes modelos para cuando toque.

Pedalear con nieve

Se anuncia una nueva bajada de las temperaturas y de las cotas de nieve. Aunque no creo que volvamos a ver Madrid tan nevado como hace un par de semanas, recuerdo que durante esos días costaba salir a la calle, en bici o andando, con las aceras y las calzadas cubiertas de nieve compactada y hielo. En Alcalá pasaron cuatro días antes de que se esparciese sal por las principales vías de comunicación, y aún así algunas zonas han terminado de deshelarse al calor del sol de los últimos días.

Estos días me decía “¡Caray, Mayte, has ido a clase en bici con 15 grados bajo cero, esto no es para tanto!”, pero entonces recordaba… Claro:  en Estrasburgo los carriles bici se salaban con la misma premura que las calzadas y las aceras; he investigado también un poco entre las fotografías de Zakkaliciousness en Flickr, una buena colección de imagenes de ciclistas en Copenague, unas cuantas de ellas bajo una buena nevada, pero con los carriles bici correctamente mantenidos; Toronto ya ha tomado nota y pone en marcha su plan para desarrollar más carriles bicis y mejor mantenidos, apoyándose en el uso – que ya se hace en Dinamarca – de quitanieves específicos para carriles bici.

quitanieves_bici

(La reflexión del fotógrafo merece la pena: pincha en la imagen para verla).

Aquí nos ha costado reaccionar ante un temporal de nieve, y ni siquiera contamos con una red adecuada de carriles bici. Los pocos que existen no saben lo que es el mantenimiento.

Paciencia y ¡a seguir reclamando una infraestrucutra que nos beneficia a todos!

Más imagenes de ciclistas en Copenhaguencyclechic.

Movilidad urbana en la prensa de hoy

El País ha publicado hoy un artículo sobre la movilidad urbana en Europa y España.
En España los principales problemas no varían:  Las medidas que se proponen o se adoptan se quedan en anécdota por la falta de continuidad, y sobre todo por la falta de coordinación entre las distintas comunidades, que hacen la guerra cada una por su lado a falten ausencia de una normativa estatal sobre movilidad.

Festibike 2008: clásicas con sabor a “custom”

Si algún Ángel del Infierno tuviese que cambiar su moto por una bicicleta, seguramente elegiría alguna de estas. Las hay incluso que respetan la “postura Harley”, con el manillar muy elevado que te permite circular con los brazos casi en horizontal, pero no conseguí ninguna buena foto de estos modelos.

Estas bicicletas no llegan a conformar una categoría en sí mismas, puesto que una “custom” sería una bicicleta personalizada, y estas bicicletas, pese a sus cuadros de formas irregulares, pinturas llamativas y colores incendiarios, vienen así de fábrica, y en su mayoría se enmarcan dentro de las categorías cruiser de la marca.

Hilera de bicicletas Electra cn diseños casi "custom"

Hilera de bicicletas Electra con diseños casi "custom"

Como la Electra Indy que arranca esta hilera de bicicletas cruiser con un ensanche en su barra decorado con dibujos y logotipos: la siguen una Punk, una Vince, y alguna otra que no alcanzo a distinguir. Por supuesto, la marca es americana: sólo en el país que vió nacer las Harley y los Cadillac se les podría ocurrir crear estas bicicletas. Son llamativas, originales, y se me ocurre más de un amigo que no se montaría ni muerto en una bicicleta… Salvo que fuese una de estas. Es una de las cosas buenas del gran desarrollo que están alcanzando las bicicletas urbanas: existen todo tipo de diseños para adaptarse al estilo de cualquier posible usuario. Lo mío es el rollo “freak” de las plegables, y más de uno apreciará el regustillo “malote” de estas bicicletas.

Bicicletas Rockabilly y Hellbilly de Electra

Bicicletas Rockabilly y Hellbilly de Electra

De la misma marca son esta Rockabilly y esta Hellbilly, con cuadros más tradicionales, pero pintadas con el clásico diseño de llamaradas la segunda, y con un rollo más vintage la primera.

Festibike 2008: bicicletas urbanas cruiser

Las cruiser son las típicas bicicletas urbanas que puedes encontrar paseando en muchas ciudades del norte de Europa. A veces me cuesta un poco distinguirlas de una bicicleta urbana clásica normal, pero yo diría que se caracterizan principalmente por la forma de su manillar, en “Y”, que en algunos casos llega a colocar los puños paralelos en lugar de alineados, por sus cuadros con forma de “cuello de cisne”, que dejan la barra central muy baja, y un diseño retro, creo que en términos marketinianos se diría “vintage”.

En esta edición de Festibike he podido fotografíar estas bicicletas no sólo en los stands de constructores de bicicletas urbanas por tradición, sino también en los stands de marcas que todos conocíamos por sus bicicletas de montaña, carretera o biketrial.

Modelo de bicicleta urbana clásica de Trek

Modelo de bicicleta urbana clásica de Trek

Por ejemplo, esta belleza de Trek, una bicicleta que podrías llevar a cualquier reunión y hasta a la oficina más encorsetada: detalles como el sillín en cuero, la pintura negro brillante, el cuadro con la barra curvada para que no tengas que hacer acrobacias al subir y bajar, le dan un estilo muy distinguido a este modelo. Me imagino a un hombre trajeado y con maletín de piel sobre esta bici. Aunque también se adapta a mi perfil de usuaria.

Retrovélo Max

Otro modelo muy llamativo pero en un estilo más primaveral es esta Retrovelo modelo Max completamente pintada de color crema. Pese a su barra alta, el color, el diseño y la forma del manillar me han llevado a clasificarla como modelo cruiser. Así tal cual puede parecer demasiado “clara”, pero cambiando el escenario parece pensada para un anuncio de planes de pensiones: ponle un cesto lleno de flores, y de fondo una ciudad nórdica de casas bajas en un día soleado o un paseo por verdes praderas.

City 7 de Monty

City 7 de Monty

Monty es una de las marcas que más espacio dedica en su Stand a las bicicletas urbanas, y las ofrece de todo tipo: plegables, eléctricas, clásicas, cruiser, híbridas… Creo recordar que ya hace un par de años empezaba a exponer en Festibike 2006 sus modelos de bicicletas plegables y eléctricas, y les dedicaba un buen espacio en su stand. Si otras marcas empezaban a ampliar su gama con urbanas entonces, lo cierto es que no recuerdo haberlas visto en sus stands.

Aún me quedan muchas fotos que colgar, y no quiero alargarme demasiado, así que intentaré seguir en los próximos días con más marcas y mas tipos de bicis.

Hoy cierra Festibike 2008

Mi vaticinio no se ha cumplido: la exposición de bicicletas urbanas no ha igualado la exposición de bicicletas de montaña y carretera. De cualquier modo muchas de las principales marcas han incorporado un rincón de bicicletas urbanas y plegables a sus stands, y ya se ven algunos expositores dedicados excusivamente a este tipo de bicicletas.

Este fin de semana he conocido a muchas personas que han decidido apostar por el ciclismo urbano. También he acumulado una gran cantidad de fotografías en la tarjeta de memoria de mi cámara. Os iré contando lo que he visto los próximos días.

Bicicletas urbanas en Festibike 2008

Hoy arranca en Madrid la octava edición de Festibike. He acudido a este evento los cuatro últimos años y he notado una favorable evolución hacia los modelos de bicicleta urbana: en la edición de 2006 ví sobre todo bicicletas y accesorios de montaña, algo de bicicletas BMX y street… Pero ya en 2007 aparecían modelos de las marcas más conocidas, diseñadas para su uso en ciudad. Para 2008 la presencia de bicicletas urbanas era más que notable, y estoy convencida de que este año pueden llegar a equipararse a las bicicletas de montaña.

Hubo un momento – creo que yo debía de andar por los diez años, así que serían principios de los noventa – en que casi todo el mundo se hacía con una bicicleta de montaña. Sin embargo en la conciencia colectiva del consumidor español medio de aquella época el uso de las bicicletas quedaba reducido a la práctica deportiva, el uso recreativo, o el uso ocasional para desplazamientos sobre todo en urbanizaciones, y casi siempre en primavera o verano. Sinceramente creo que muy pocos entonces se planteaban el uso de la bicicleta en el transporte diario: si se me hubiese ocurrido decirle a mi madre que iría al colegio en bici me habría quitado la idea de la cabeza con argumentos como el peligro del tráfico, las inclemencias del tiempo, lo pronto que se hace de noche en invierno… Ni que decir tiene que a mi padre ni en sus más delirantes sueños se le ocurriría ir a la oficina, con su traje, su corbata y su maletín de cuero, montado en una bicicleta, ¡la imagen de un trabajador entonces tenía aún mucho más que ver que ahora con el modelo de coche que lo llevase hasta su trabajo!

La globalización y el afán de las generaciones más jóvenes por viajar y conocer mundo parecen haber transformado al consumidor medio español: ahora tenemos una conciencia más europeísta, muchos envidiamos las ciudades del norte en que todo el mundo se desplaza en bicicleta, y dejamos de verlo como algo “para los pobres” o “para el fin de semana“, sino que empezamos a percibirlo como algo que está bien, que te acerca al ideal de ciudadano actual: preocupado por el medio ambiente, deportista, de vida sana… A ser posible con un corte de pelo imposible y unas gafas de pasta de colores. No todos somos así de “modernos”, pero la cuestión es que cada vez menos gente mira con desdén al ciclilsta urbano, ahora de pronto alguien que va en bici un martes por la Castellana a las ocho de la mañana podría perfectamente ser una persona de éxito, alguien que gane más dinero que tú y hasta tenga un trabajo que le guste.

Las marcas han notado esta tendencia y algunas parecen apostar fuerte por este nuevo segmento. También soy – o intento ser – ciclista de montaña y no querría que su segmento decayese. Pero fabricar y vender bicicletas es un negocio y un medio de vida, y aunque el segmento de la bicicleta de montaña no es desdeñable y tiene su público, lo cierto es que es un público mucho más restringido. El ciclismo urbano está en ciernes pero tiene potencial para desarrollarse mucho más que el ciclismo de montaña.

Un fin de semana en una zona de sierra encontrarás a mucha gente pedaleando sendero arriba y sendero abajo, casi todos mostrarán una buena forma física, potencia en las piernas, equilibrio, habrá algunos niños haciendo sus primeros pinitos, y algún madurito que tuvo y retuvo. Pero el ciclismo como deporte es duro, requiere dedicación, conlleva sufrimiento, y exige constancia. No imagino a mi madre acompañándome ni en la más suave de mis rutas, ni pediría a mi hermano, bastante sedentario, que me siguiese en algún paseo por montaña.

Sin embargo sí que regalé a mi madre una bicicleta urbana para que pudiese moverse por su pueblo sin necesidad de usar el coche para ir a cuatro kilómetros. Y la usa mucho, ¡está encantada! Le gusta conducir, pero odia coger el coche para desplazamientos cortos. Y odia tener que buscar aparcamiento. Y la gasolina no la regalan. Pero el tiempo de ir de un sitio a otro andando se le hacía largo. Aún no tengo a mi madre convertida en una holandesa, y seguramente sigue utilizando el coche si llueve o hace mucho frío, pero probablemente ahora cuando se asoma la ventana y los nubarrones acechan por el cielo, le fastidie decidir que va a coger el coche y ponerlo en marcha para desplazarse 4 kilómetros, y tener que aparcarlo y pensar que pronto tendrá que pasar por la gasolinera.

En resumen, por lo general serán personas jóvenes, deportistas y en forma quienes demanden una bicicleta de montaña. Hay quien usa la bicicleta de montaña en sus desplazamientos diarios, pero tiene la desventaja de la postura incómoda, la barra central alta, la ausencia de guardabarros, las ruedas más gruesas y taqueadas que hacen el pedaleo más duro, sus diseños menos elegantes para los más preocupados por su imagen… Sin embargo la franja de edad de personas que podrían utilizar sin ningún problema una bicicleta urbana es mucho más ancha. Y no sólo se trata de la edad, sino también del tipo de persona: no tienes por qué ser un deportista nato ni tener un cuerpo fibroso para querer usar una bici urbana.

Además está la cuestión de la rentabilidad para el consumidor: una bicicleta no deja de ser una inversión, aunque las haya de todos los precios. Una persona que esté pensando en comprarse una bicicleta para su uso recreativo o deportivo sabe que sobre todo la utilizará en fines de semana, vacaciones… Y preferiblemente con buen tiempo (es un infierno de chirridos y crujidos circular por un sendero embarrado). Por otro lado, una persona que esté pensando en comprarse una bicicleta urbana para sus desplazamientos diarios estará pensando en utilizarla de lunes a viernes para ir al trabajo, el fin de semana para acercarse a un museo, a casa de un amigo, a hacer recados… Aunque todavía es difícil pensar en usar la bici con lluvia para la mayor parte de los habitantes de un país en que la lluvia es un bien escaso. ¡Pero también se podría hacer con un impermeable adecuado! El asfalto no se embarra, y la mayoría de las bicicletas urbanas incorporan guardabarros.

A la hora de decidir el consumidor también compara el coste del bien que adquiere con el uso que le va a dar, y si la bici se le va un poco de presupuesto, pero piensa en usarla el ochenta por ciento de los días del año, la balanza puede inclinarse más hacia la compra que si piensa en darle uso entre el veinte o el treinta por ciento de los días del año.

Así que tendré los ojos bien abiertos durante este Festibike para traeros fotos y contaros cómo lo he visto. Si alguno de vosotros va a estar por allí, ¡que me diga cómo ve la representación del ciclismo urbano!