Guía de ciclismo urbano: qué hacer en las intersecciones

Hace unas cuantas semanas Expaper nos contaba en el foro de debate del grupo en facebook sus aventuras en la jungla urbana. Una gran parte de los momentos peligrosos que vivimos los ciclistas en ciudad se producen en los cruces, por eso la “segunda entrega” de la guía de ciclismo urbano va a tratar sobre ellos.

Principios básicos:

  • Estar en el lugar adecuado.
  1. Aproxímate a la intersección y posiciónate en función de tu destino: los giros a la izquierda desde la parte izquierda de la vía, los giros a la derecha desde la parte derecha de la vía.
  2. Sigue las indicaciones pintadas en la calzada cuando indiquen las vías en las que colocarse, cuando las haya: ¡no te quedes en la vía de giro a la derecha si vas de frente!
  3. Seguir las indicaciones del código de circulación: semáforos, stop o ceda el paso, prioridad del que venga por la derecha… Da la prioridad a los peatones que cruzan sobre el paso de peatones.
  4. Si en un cruce vas a seguir de frente, presta atención para situarte en el carril adecuado: deja el carril que está indicado para los que giran a la derecha, desplazándote a la izquierda
  5. Cuando cambies de carril, mira hacia atrás por si se acerca alguien, después indica con el brazo el cambio de dirección: ¡no te fíes sólo de lo que oigas! Si no tienes retrovisor, mira hacia atrás sin perder el equilibrio ni desviar la bici. Puedes practicar en un parking, por ejemplo: lo importante es mantener losbrazos en la misma posición, sin mover el manillar. La mejor solución, sin embargo, es equiparse con un retrovisor

Bueno, algunas de las recomendaciones que nos ofrece la gente de Fubicy pueden parecer muy básicas, pero aún me encuentro con bastantes ciclistas que se están iniciando y siguen el principio de quedarse a la derecha como vehículo más lento (teóricamente) que son; esto está muy bien en rectas, pero efectivamente, cuando ellos quieren seguir de frente y se encuentran con toda una ristra de coches que giran a la derecha, lo pasan bastante mal.

En cuanto a lo de equiparse con un retrovisor o no, supongo que depende de la habilidad que tengas para mirar hacia atrás sin perder el equilibrio. Yo no se lo pondría, entre otras cosas, para evitar el robo. Bueno, y reconozco que por frívolos motivos estéticos, no creo que le quedase bien a mi Roo. Por eso, y porque de momento puedo mirar si vienen coches (o una bici más rápida) por detrás sin demasiados inconvenientes.

  • Dar la información correcta
  1. Cuando gires, muestra tu intención colocándote correctamente y haciendo una señal con la mano.
  2. Girar a la derecha es simple: permanece en la vía de la derecha,  verifica el estado de la circulación y gira. Para evitar quedarte atrapado en un rincón,  rueda cerca del centro del carril para evitar que un coche se coloque a tu izquierda y gire al mismo tiempo.
  3. Una de las principales causas de accidentes en bici son los giros a la izquierda: el ciclista está obligado a cortar la trayectoria de los coches que le siguen y que cruzan.

Aquí hay otro fallo que los ciclistas solemos cometer las primeras veces que salimos en ciudad: pegarnos a la derecha con nuestra mejor intención de no estorbar a los coches, que acaban adelantándonos de malas maneras y poniéndonos en peligro. El ciclista que se inicia necesita hacerse a la idea de que es un vehículo más, y que los coches deben respetar su espacio en la calzada.

  • El giro a la iquierda directo
  1. Tras haberte asegurado de que ningún vehículo se prepara para adelantar, indica tu intención extendiendo el brazo izquierdo. Observa cómo reaccionan los automovilistas, mirando un par de veces: ¿te dejan pasar bajando la velocidad o no? Siempre hay que esperar a la reacción del conductor: la indicación sola no basta para asegurar el paso.
  2. Una vez tomadas estas precauciones, desplázate progresivamente hacia la parte izquierda de la vía, o el carril más a la izquierda, o el carril específico para girar a la izquierda. Ya sólo queda ocuparse de la circulación que llega de frente.
  3. Vigila que no vengan vehículos del otro sentido.
  4. Para evitar quedar atrapado entre dos filas de coches circulando en sentido contrario en mitad de la calle (posición aceptada por el código de circulación pero peligrosa para los ciclistas), nos podemos desplazar a la derecha esperando que la vía se libere de ambos lados. Esto exige actuar con previsión : hay que anticiparse para tener más posibilidades de pasar sin esperar demasiado, primero de la parte izquierda de la vía, después del otro lado de la calzada.
  5. Otra técnica particularmente adaptada a los giros a izquierda en ciudades de circulación densa: Se trata de utilizar un “coche maniobrante”. Colócate en el carril izquierdo, justo detrás de un coche que manifieste su intención de girar a la izquierda con su intermitente. En cuanto el coche arranque para girar a la izquierda, síguelo de cerca. Cuanto más densa sea la circulación, más fácil es encontrar el “coche maniobrante”, y más útil es esta técnica ya que una bici sola tendrá problemas para conseguir que le cedan el paso. Esta técnica también permite evitar que un coche te arrolle cuando esperas para girar, porque el “coche maniobrante” hace al ciclista más visible.

Bueno, no dudo que llegará un momento en que la cultura ciclista se habrá desarollado hasta el punto en que los conductores nos considerarán como vehículos a los que respetar, y no como un estorbo, y reducirán su velocidad para dejarnos pasar. Por el momento, aunque hay gente muy respetuosa con los ciclistas, la mayoría no entienden al ver a un ciclista señalizando una maniobra que deban reducir su velocidad. Ni siquiera tiene por qué tratarse de conductores malintencionados, a veces es símplemente que no están acostumbrados a encontrarse con bicis y no saben bien cómo reaccionar. Sé de alguien que suspendió su primer examen de conducir porque no respetó la prioridad de paso de una bici en una rotonda.

  • “El giro a la izquierda indirecto

Siempre podemos girar a la izquierda en dos tiempos, colocándonos primero a la derecha, hasta el cruce en que queremos girar. Entonces nos filtramos entre la circulación de la vía transversal, o cruzamos como un peatón.”

Esto lo hago muchos días llegando a la facultad. Dependiendo de cómo estén los semáforos, tardo menos en girar como vehículo, o cruzando como peatona.

“Atravesar cruces poco corrientes

  • Incorporaciones y salidas:
  1. Ruedas por la carretera y delante de tí hay un acceso. Permanece en tu carril: la circulación que se incorpore pasará delante o detrás de tí.
  2. Una vía de salida es como un giro a la derecha, pero la velocidad de los coches es más elevada.
  3. Si sigues de frente y hay una salida a la derecha, permanece en tu carril. Los usuarios que la tomen pasarán por delante o después de tí.”

Estas son recomendaciones para carretera más que para urbano. Básicamente nos dicen que mantengamos la calma y confiemos en que los coches que se incorporan y abandonan la carretera nos pasen por delante si tienen espacio, o esperen a pasar después si no lo tienen. En alguna ruta larga con la bici de montaña me ha tocado hacer breves tramos por carretera y se hace difícil mantener la calma y confiar en los conductores, pero es lo único que puedes hacer. Eso, ¡o no salir a carretera salvo que sea imprescindible o que seas ciclista profesional!

  • “Rotondas
  1. De un carril: en las rotondas pequeñas (con un sólo carril circular con ramales de incorporación también de un solo carril) el ciclista debe rodar en medio del carril. Es imprescindible que ocupes u espacio y que te hagas muy presente. Si tu trayectoria sigue el exterior de la rotonda, invitas a los conductores  adelantarte, y te encontrarás en una situación conflictiva y peligrosa en la próxima salida si el conductor quiere tomarla.
  2. Si la rotonda tiene varios carriles, permanece en el carril derecho indicando en cada salida que no la vas a tomar con el brazo izquierdo (la situación es peligrosa porque los coches cortan la trayectoria). Luego, cuando llegue tu salida, señálalo con el brazo derecho. O haz como los coches: si no tomas la primera salida, colócate en el carril central y en el momento de salir, vuelve al carril exterior, indicando cada maniobra.” Uuuuufff… Esto yo no lo veo del todo claro: no hace ni un mes que me encontré con un par de ciclistas de carretera, bien pertrechados, muy morenos para las fechas en que estábamos, las piernas llenas de músculos… Gente entrenada en definitiva. Al llegar a una rotonda uno de ellos tomó el carril interior, pero cuando quiso echarse al exterior, ningún coche le dejaba: acabó parado encima de la rotonda esperando a que no viniese ningún coche. Yo siempre tomo las rotondas por el carril exterior, poniendo mil ojos a que el que se incorpora respete mi prioridad, y a que el que sale no me pase por encima. Así no me quedo atrapada. Para mí es la forma más segura, pero se admiten sugerencias y argumentos.
  3. “En las rotondas con carril bici: en ningún caso utilices este carril, y aún menos los ajedrezados de las incorporaciones. Al contrario, rueda en mitad del carril destinado a los coches como si fueses un coche. Estos carriles escandalosos te fuerzan a avanzar por el exterior de la rotonda y perpendicularmente a la circulación de los coches en las incorporaciones y salidas. En los ángulos muertos de los conductores, que vienen de quién sabe dónde a una velocidad que dificilmente pueden aprecial, el accidente está asegurado.”
De apreciación de la velocidad los ciclistas deberíamos saber un rato: ¿cuántas veces os habéis cruzado con un peatón que se ha aterrorizado a vuestro paso? Sobre la bici controlas tu capacidad de frenado y la velocidad te parece adecuada, pero al peatón le ha parecido que casi lo arrollas. En el caso de los coches el hecho de estar dentro de la berlina – cada vez mejor insonorizada – , la capacidad de frenado de los coches, los controles de estabilidad… Hacen que el conductor se sienta aún más seguro y tome las rotondas a bastante velocidad. El problema son los ángulos muertos de visibilidad.
En cuanto a algunos carriles bicis trazados sobre las carreteras, seguro que alguno de vosotros conoció el carril de Colmenar (en la M607) y sus pasos a nivel no sólo en rotondas, sino en incoporaciones y salidas de la carretera. Ahora ese carril se ha reformado y está perfectamente separado de la circulación motorizada, aunque quedan otros carriles, por ejemplo yendo a la Pedriza por Manzanares, que son un auténtico peligro.
Ahora es cuando alguno se puede preguntar sorprendido cuál es el problema, si apenas unos párrafos más arriba he explicado que suelo tomar las rotondas por el exterior: yo encuentro un par de diferencias esenciales:
  1. Estos carriles bici están por el exterior del exterior, con lo que los coches cuentan con todo el espacio que quieran para circular e inevitablemente aumentan su velocidad. Cuando circulas en el mismo carril que el coche, o no te adelanta, o tiene más cuidado al hacerlo.
  2. Además, al no circular vehículos sobre estos carriles,  suelen estar llenos de gravilla y porquerías varias, que te pueden tirar al suelo ante cualquier maniobra que necesites hacer.
  • “Dos giros a la izquierda seguidos: por ejemplo, en un cruce giras a la zquierda y apenas unos metros después vuelves a girar a la derecha: en este caso, no te eches a la derecha después del primer cruce, termina tu primer giro a la izquierda colocándote en el carril izquierdo de la calle que tomas, para estar bien situado para el segundo giro.”

Carriles bici y cruces

  • Cruces en “Y”: Cuando la carretera principal gire hacia la izquierda, con un cruce por la derecha o de frente, incluso si permaneces en la vía principal, presta atención a los coches que podrían adelantarte e inmediatamente girar a la derecha, o a los que llegan por la derecha y se incorporan por delante de tí. Una buena colocación sobre la calzada e incluso una indicación con el brazo harán comprender al conductor la intención del ciclista.”

¡Cómo son estos franceses! Si en una rotonda ya te encuentras conductores que te ven venir, te ven bien, te ven mucho, te ven de lejos…. Y aún así dicen que ellos entran, y es que entran aunque se te lleven de insignia en el capó… No te quiero contar en un cruce complicado: Algunos conductores podrían incluso encontrar problemas para interpretar las indicaciones del ciclista. En carretera creo que lo mejor es tener mil ojos y no fiarse mucho de nadie.

Lo esencial

Puedes circular con total seguridad pasando la mayor parte de los cruces. Colocarse sobre el carril adecuado es lo más importante. Anticipa los cambios de carril cuando vayan a ser necesarios, sobre odo cuando gires a la izquierda.

Antes de cambiar de dirección, mira si el carril está libre (un vistazo hacia atrás cuando cambies de fila, a los lados cuando te incorpores a una calle más importante, al frente cuando gires a la izquierda), después indica claramente tus intenciones con el brazo extendido. Poder controlar fácilmente la circulación que llega desde detrás es esencial. Pero siempre hay que prestar atención a los otros usuarios que pueden no indicar sus cambios de dirección, no mirar antes de incorporarse, o cambiar de idea cuando ya han iniciado la maniobra.”

Con esto termina este apartado de la guía para ciclstas urbanos. Aunque muchos de los consejos puedan pareceros de lo más obvio, no está de más ponerlos aquí, porque todos hemos empezado en la bici cometiendo errores.

Sobre todo, ¡mucha atención a lo que hagan los conductores! Aunque a menudo, en justicia, te corresponda la prioridad, no es lo mismo jugarte un trozo de chapa que una pierna, así que a veces te toca retroceder y rectificar. No es ninguna alegría, pero cuanto más se acostumbren los conductores a los ciclistas, menos pasarán estas cosas.

La Criticona: 3 días para pedalear por tu espacio

Si usas la bici a menudo para moverte por tu ciudad, y con la misma frecuencia sueles sufrir la incomprensión de conductores y peatones, la mala adecuación de la urbe para el ciclismo… La Criticona te da la oportunidad de reclamar tu espacio del 30 de abril al 3 de mayo.

No se trata de organizar una manifestación, ni de bloquear la ciudad y molestar a otros ciudadanos para obligarles a escucharnos. Se trata de hacernos tan visibles que consigamos que otros usuarios de las calles comprendan que estamos ahí, tenemos derecho a nuestro espacio, y podemos convivir si todos ponemos algo de nuestra parte. Se trata de conseguir mejorar la seguridad para los ciclistas en ciudad, y con un poco de suerte, conseguir alguna mejora en las infraestructuras.

Por eso, aunque sea puente y muchos estaréis de viaje, si tienes la posibilidad de asistir no puedes faltar: porque es la ocasión de conseguir algo uniendo fuerzas con otros ciclistas urbanos. Si no eres de Madrid no hay problema, la Criticona está muy bien organizada y te ofrece posibilidades variadas para alojarte; tampoco debes desanimarte si no puedes viajar con tu bici, porque puedes alquilar una a precios especiales para estos días.

La cita grande es el dos de mayo a las seis de la tarde en Cibeles, pero hay todo un programa de fiestas que te permitirá calentar motores desde el mismo 29 de abril en Alcalá, y recuperarte del fin de semana el domingo 3 en el Parque de la Cornisa.

Escucha la entrevista a Elisabeth y Rubén en Radio Vallekas. Si aún tenías alguna duda, seguro que te decides después de escucharla.

Y si alguien se anima a venir el 29 a Alcalá y no conoce mucho la ciudad, me ofrezco como guía.

Por qué Madrid es un infierno para el ciclista, por Daniel

Uno de los lectores del blog nos manda esta reflexión. Seguro que, seas  o no de Madrid, te suena.

1) Madrid es una ciudad pensada única y exclusivamente para el transporte a motor (privado o público). Ni siquiera puede hablarse de espacio para el peatón, algo que el problema de los árboles del Prado y la baronesa Thyssen pone de manifiesto (aceras mínimas en un lugar emblemático de la capital). Las grandes infraestructuras estratégicas únicamente van pensadas a facilitar (¿?) el transporte a motor (nuevas autovías radiales, soterramiento de la M30) y las que presumiblemente pretenden favorecer el espacio peatonal (remodelación eje Prado-Recoletos) se harán a costa de destrozar otras zonas de la ciudad (calle Alfonso XII, aledaños del Retiro, Plaza de la Lealtad). El tan cacareado Plan Director de Movilidad Ciclista simplemente duerme el sueño de los justos, dicen que por la crisis.

2) Junto a las infraestructuras viarias, otro obstáculo para el desarrollo de la bici es el muestrario de objetos inservibles que jalonan las aceras: chirimbolos, cientos de bancos siempre vacíos (¿quién se sienta a descansar a un metro escaso de una vía de doble sentido con tres carriles?), bolardos… Al margen de la discutible seguridad, comfort o decoración que tales objetos pueden proporcionar, ¿no habrá en todo esto intereses de empresas suministradoras de mobiliario urbano afines al Ayuntamiento? Si a la adoración al coche mencionada en el artículo 1 le sumamos todo esto, el resultado es que no hay espacio material para nada más que no sea el coche junto al sufrido peatón, quien en ocasiones se sentirá parte de uno de esos videojuegos consistentes en sortear obstáculos mientras avanza. Con lo cual, que la bici se las arregle como pueda.

3) Al margen de los problemas de movilidad para el ciclista, por lo mencionado anteriormente, y que saltan a la vista de cualquiera que se pasee por Madrid, el calvario de usar la bici no se acaba ahí. Madrid carece de zonas de aparcamiento para la bici, en gran medida por lo explicado en el apartado 2. El ciclista se ve obligado a dejar su bici aparcada de cualquier manera en un árbol, señal de tráfico, cañería de agua, reja, etc… con gran peligro para la bici y el peatón, ya que en esa situación la bici no queda nada estable y es muy posible que molesta al peatón que pasa a su lado. Más aún cuando la bici es utilizada sobre todo en la zona centro, donde las aceras son especialmente estrechas. A nadie se le ha ocurrido la posibilidad de poner zonas de aparcamiento para bicicletas en plazas, parques o aceras de mayor anchura (pues haberlas haylas, salvo que están habitualmente invadidas por el muestrario de cachivaches mencionado anteriormente, cuando no por un coche allí aparcado).

4) Pero no se acaba todo ahí, ni es todo culpa de nuestras autoridades. El sufrido ciclista que ha puesto en peligro su vida moviéndose por Madrid, y que ha dado vueltas a la manzana hasta encontrar un poste, señal o árbol al que atar su bici sin que moleste demasiado al viandante, se despedirá de su bici después de haberla desprovisto de su sillín, rueda delantera, luces de quita y pon… o bien la somete a un vejatorio proceso de encadenamiento a fin de garantizar que todo elemento mínimamente extraíble queda protegido por el(los) antirrobo(s). Aun así, nada garantiza que la bici, o sus complementos, se encuentren allí al volver (tenazas hay que pueden con todo). Y eso siempre que no se deje la bici a la intemperie de noche, porque entonces nos enfrentamos a la más que posible perspectiva de que una horda de borrachos debidamente amparados por el contubernio hostelero-concejil (vid. Operación Guateque) se ensañe con la bici (o el cuadro) hasta convertirla en chatarra. Obviamente, la opción de encontrar en Madrid un parking público para bicicletas, que garantice un mínimo de seguridad (incluso previo pago) simplemente no existe.

5) Problema éste último agravado por el problema de la vivienda en Madrid. El modelo habitacional “caja de cerillas” instalado en estructuras de viviendas “colmena” simplemente convierte la posibilidad de guardar tu bici en casa en una odisea. Apenas habrá patios de vecindad donde poder dejar la bici, y en caso de que éste exista, plantear a la Comunidad de vecinos la posibilidad de aparcar allí la bici causará más escándalo que si se monta un concierto de Iron Maiden y Metallica con los amigos en la piscina comunal. La posibilidad de guardar la bici dentro de casa genera enormes problemas de convivencia tanto si se comparte piso con terceros como si no, y es desde cualquier punto de vista poco práctico si se usa la bici diariamente (nada hay más engorroso que mover una bici por un pasillo, atravesar varias puertas, meterlas en el ascensor o bajarla por la escalera). Todo lo cual enlaza con el apartado 6, en el que se refleja un problema específicamente madrileño que viene a poner la guinda en este copioso banquete de desgracias que se ha expuesto hasta aquí.

6) Al madrileño medio no le preocupa la bici ni la vida sana, pero no le gusta tampoco el coche ni la ciudad en la que vive. Todo ello genera un poso de frustración y mala leche que saldará ensañándose con quien trata de vivir a gusto consigo mismo, sin molestar a los demás, y que además pretende cambiar un poco las cosas. En Madrid se puede hacer de todo, desde gritar en la calle a cualquier hora, a mear y vomitar en cualquier portal o colapsar las calles con aparcamientos en doble fila y las aceras con electrodomésticos que (¡por supuesto!) nadie va a llevar al punto de reciclaje. Sin embargo, ante esas situaciones el madrileño medio sólo encogerá los hombros y se quejará para el cuello de su camisa. El problema es que ante el ciclista que trata de circular por la vía sin pegarse al bordillo, por su propia seguridad, al que aparca la bici delante de un comercio o al que pretende introducir una bici plegable en el metro, se le reprocha con saña cualquier molestia que pueda causar (que un coche se vea obligado a circular a 20 km/h, que no deje especio para posibles clientes delante de un escaparate o que roce mínimamente el traje de alguien con una rueda manchada de barro).

7) Pero no todo es malo. Al ciclista en Madrid siempre la queda la esperanza de que, desde el volante de un 4×4, con una sonrisa de sobradez y mientras te dan una palmada en la espalda, te digan eso de que “en el fondo estaría genial que hubiera más gente como vosotros”. Si es como en Madrid… en ningún sitio.

La lluvia en las aceras

Acabo de llevarme un costalazo en la bici. Ha llovido a mediodía, y camino de la oficina de Correos hay un cruce que es más seguro hacer por la acera que por la calzada, así que me he parado en el semáforo, he cruzado al otro lado, y me he puesto a dar pedales. En el giro he tumbado y la bici ha resbalado. Mojarrison, estoy de acuerdo contigo, lo mejor son los carriles bici sobre la calzada, que ofrece mejor agarre, porque el carísimo material en que se hacen algunos carriles es más o menos tan resbaladizo como las aceras, y el giro más sencillo puede acabar en caída. Lo bueno de llevar unos cuantos años con la bici es que aprendes incluso a caer, se me han manchado los pantalones pero ya ni siquiera me duele el culo.

Ciclismo urbano en Valencia

En todas las ciudades el problema parece ser el mismo: falta una verdadera intención de convertir el ciclismo urbano en una alternativa de transporte real.

El artículo que publica hoy El País sobre el estado del ciclismo urbano en Valencia está lleno de referencias que me resultan tristemente familiares.

Arranca con la paradoja que a cualquiera de nosotros nos ha asaltado alguna vez: ¿cómo puede ser que en países en los que la lluvia abunda tanto como escasean las horas de luz diúrna se practique el ciclismo urbano mucho más que en las ciudades españolas, cuyas condiciones medioambientales son excelentes? Pues porque la ciudad está pensada para los coches más que para los ciudadanos, y mucho menos para las bicis.

Pese a que a mediados de los ochenta Valencia fue de las primeras ciudades españolas equipadas con carriles bici, estos están inconexos, trazan rutas muy poco útiles, sus trazados son irregulares en cuanto a color, tipo de pavimento.. Por lo que resulta difícil conseguir que los peatones los identifiquen fácilmente y no los ocupen, eso cuando no están ocupados por bancos y papeleras colocados ahí por el mismo Ayuntamiento que creó el carril. Seguro que todo esto os suena tanto como a mí.

Sin embargo se ha puesto de moda que los municipios cuenten con bicicletas de uso público (Barcelona, Sevilla, Zaragoza y otras ciudades ya cuentan con ellas), y Valencia se propone poner en marcha este servicio en septiembre de 2009.  La iniciativa es positiva pero nos queda por ver cómo se hará la puesta en marcha: en Alcalá de Henares también se ha puesto en marcha este servicio, aunque a bastante menor escala, se pueden recoger bicicletas en el Ayuntamiento y en el caseta de información del Parque de los Cerros. Casi nadie lo sabe, y es normal: es un servicio apenas publicitado salvo por su breve reseña en el sitio Web del Ayuntamiento, las bicis no están a la vista, no cabe la posibilidad de utilizarlas para ir de un punto a otro (Ayuntamiento y Parque Natural están bastante alejados), sino que más bien están concebidas como un servicio para visitar la ciudad en bici y devolverla en el mismo punto en que se recogió. Eso sí, una vez sales del Ayuntamiento con tu bici, no cuentes con encontrar en todo el centro (que es lo que se suele visitar dando un paseo) un sólo carril bici: te toca circular por la calzada; ¡Ah! Y nada de usar la bici para visitar el monumento más emblemático de la ciudad, la fachada de la Universidad: paso por ahí a menudo con la bici y no he tenido la mala suerte de cruzarme con ningún municipal, pero sí que he pasado por ahí andando en el momento en que alguien con menos suerte que yo era reprendido porque “no se puede pasar por esa plaza en bici”.

En fin, que queda muy  bien salir en todos los medios diciendo que vas a poner en marcha un servicio público de alquiler de bicis, pero lo esencial es plantear ese servicio de manera que sea verdaderamente útil para los ciudadanos: antes de instalar los parkings y las bicis habría que revisar la red de carriles bici, mejorarla y ampliarla, y plantear la convivencia de todos los usuarios de manera que sea segura y no se generen conflictos. A ver qué tal se les da en Valencia.

Light-Lane: llévate el carril bici puesto

lightlane_no_text_webHace ya unos días que me llegó algo de información sobre este “invento”: Alex Tee y Evan Gant, de Altitude Inc. – un laboratorio de diseño con un imporatnte peso del “diseño verde” – ha desarrollado un láser que proyecta un carril bici detrás de tu bici. Esto puede solucionar, al menos durante la noche, el problema de que los coches se empeñen en pasar demasiado cerca de los ciclistas (ayer mismo volvieron a pasarme casi rozando…).

Hoy mismo he recibido respuesta de Evan, que se ha tomado la molestia de explicarme ampliamente el proceso de creación de este dispositivo:

“… El origen de la idea fue meramente conceptual,ya que Alex y yo nos habíamos apuntado a un concurso de diseño para promover los desplazamientos diarios en bici. Habiendo presenciado cómo varios amigos eran golpeados por coches al circular entre el tráfico, sentíamos que la intimidación de compartir la carretera era una de las mayores barreras para moverse a diario en bici.”

“Sin embargo, también nos dimos cuenta de que nuestra comodidad personal en carreteras con carriles bici se veía muy incrementada, así que empezamos a trabajar para comprender cuáles eran las diferencias entre ambas situaciones. Claramente uno de los mayores beneficios de los carriles bici es que existe una barrera establecida y común que tanto conductores como ciclistas respetan. Sin embargo, requieren una gran cantidad de recursos y planificación para implementarlos, de modo que decidimos centrarnos en el hecho de que los carriles bici establecen un espacio de seguridad más allá de la huella de a bici”

“Tras experimentar con medios físicos para incrementar el tamaño percibido de la bicicleta, nos dimos cuenta rápidamente de que esto comprometería la seguridad del ciclista al incrementar la probabilidad de enganchones accidentales.  En este punto fue cuando decidimos proyectar una frontera visual en el pavimento adyacente utilizando un láser. Aunque no establece un camino claro y predecible que seguir, anima al conductor a ceder al ciclista un carril más ancho, captando su atención de un modo diferente…”

El aparatito aún está en fase de desarrollo, probando distintos colores y orientaciones del láser, pero la expectación que ha levantado este nuevo dispositivo de seguridad ha animado a sus diseñadores a adelantar el máximo posible su fase de fabricación y distribución al público.

Pedalear con nieve

Se anuncia una nueva bajada de las temperaturas y de las cotas de nieve. Aunque no creo que volvamos a ver Madrid tan nevado como hace un par de semanas, recuerdo que durante esos días costaba salir a la calle, en bici o andando, con las aceras y las calzadas cubiertas de nieve compactada y hielo. En Alcalá pasaron cuatro días antes de que se esparciese sal por las principales vías de comunicación, y aún así algunas zonas han terminado de deshelarse al calor del sol de los últimos días.

Estos días me decía “¡Caray, Mayte, has ido a clase en bici con 15 grados bajo cero, esto no es para tanto!”, pero entonces recordaba… Claro:  en Estrasburgo los carriles bici se salaban con la misma premura que las calzadas y las aceras; he investigado también un poco entre las fotografías de Zakkaliciousness en Flickr, una buena colección de imagenes de ciclistas en Copenague, unas cuantas de ellas bajo una buena nevada, pero con los carriles bici correctamente mantenidos; Toronto ya ha tomado nota y pone en marcha su plan para desarrollar más carriles bicis y mejor mantenidos, apoyándose en el uso – que ya se hace en Dinamarca – de quitanieves específicos para carriles bici.

quitanieves_bici

(La reflexión del fotógrafo merece la pena: pincha en la imagen para verla).

Aquí nos ha costado reaccionar ante un temporal de nieve, y ni siquiera contamos con una red adecuada de carriles bici. Los pocos que existen no saben lo que es el mantenimiento.

Paciencia y ¡a seguir reclamando una infraestrucutra que nos beneficia a todos!

Más imagenes de ciclistas en Copenhaguencyclechic.

Movilidad urbana en la prensa de hoy

El País ha publicado hoy un artículo sobre la movilidad urbana en Europa y España.
En España los principales problemas no varían:  Las medidas que se proponen o se adoptan se quedan en anécdota por la falta de continuidad, y sobre todo por la falta de coordinación entre las distintas comunidades, que hacen la guerra cada una por su lado a falten ausencia de una normativa estatal sobre movilidad.

Carriles bici absurdos: no es sólo cosa nuestra

Después de pedalear por Centroeuropa me preocupaba el planteamiento a menudo ilógico de los carriles bici que podemos encontrar en algunas ciudades españolas. Desgraciadamente no es sólo cosa de España.

Ciclismo urbano por Madrid en CQC

Esta semana CQC ha dedicado su sección “Proteste ya” al ciclismo urbano en Madrid: apenas unos minutos de reportaje son suficientes para mostrar que la situación es calamitosa para el ciudadano que pretende desplazarse a diario en bicicleta por la capital: tráfico intransigente, aceras prohibidas, carriles bicis extremadamente escasos, ocupados por peatones, interrumpidos por escalones entre acera y acera, por vehículos aparcados, y hasta por paradas de autobús.

Lo más indignante es comprobar cómo el personal de la Estación de Atocha de RENFE explica con total convicción que no es posible introducir bicicletas en los trenes, cuando existe una normativa, restrictiva pero no prohibitiva, para el transporte de bicicletas en los trenes. Al final se comprueba que lo mejor es no preguntar, yo misma viajo a menudo con mi bicicleta desde Alcalá hasta Atocha y jamás me han puesto ningún impedimento. Y al personal de RENFE, por favor, revisen su propia normativa en lugar de buscar peregrinas explicaciones acerca de la rentabilidad o no de poner en marcha un tren.

El Plan Director de Movilidad Ciclista de la Ciudad de Madrid aprobado en Mayo de este año planea crear una red de carriles bici que cubran las principales vías de desplazamiento en el centro de la ciudad, pero se han puesto de plazo hasta 2016. Al menos la periodista de CQC ha conseguido que Gallardón se comprometa a construir los dos ejes principales en esta legislatura, pero sigue siendo insuficiente para desplazarse en bici con seguridad, y queda por ver cómo se construyen esos carriles bici.