Fotos del I Campeonato Ibérico de Mensajeros en Bici (CIMB’09)

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¿Qué? El I Campeonato Ibérico de Mensajeros en Bici. Un grupo de amigos, mensajeros en bici y ex-mensajeros en bici, relacionados de una u otra forma con el ciclismo urbano y las bicis de piñon fijo – sí, Pepe, también llamadas “fixies” -, decidieron meterse en este jaleo y pasar muuuchas horas dedicados a organizar un campeonato muy bien montado. ¿Cómo surgió la idea? Bueno, habría que haber estado allí para saberlo. Seguro que algo tuvo que ver el hecho de que algunos de ellos hayan participado en varios campeonatos europeos: allí se dieron cuena de que muchos de los participantes que venían de otros países habían superado anteriormente un campeonado estatal, y echaron en falta tener uno en España. Y aunque siempre es más facil lamentarse que ponerse manos a la obra, esta gente se decidió por la segunda opción.

¿Cómo? Pues muy bien, la verdad. Todas las personas ligadas a este campeonato de uno u otro modo – organizadores, participantes, colaboradores – han demostrado que tenían muchas ganas de divertirse, el ambiente era excelente, y la competición muy divertida. Alrededor de las dos mangas principales que puntuaban para el campeonato se han organizado otro tipo de pruebas para ir “quemando” piernas y pasar un buen rato: la que más me llamó la atención, el concurso de sprints con bicis cargo (mejor que explicarlo, os dejo unas fotos); la que me perdí, el alleycat (o alegato) el viernes por la tarde, una carrera que simula un día de trabajo. Y las dos mangas, toda una sorpresa para los que no estamos familiarizados con este tipo de competiciones: cada participante recibe un “manifiesto”, con las recogidas y entregas de paquetes que debe realizar en los distintos checkpoints del circuito (un total de seis); el participante decide el orden en que realiza las recogidas y las entregas y el recorrido que va a realizar; en ciertos puntos hay que candar la bici (como harías en un recorrido diario); cuando completas un manifiesto, recibes otro y vuelta a empezar.

¿Cuándo? Todo el día, desde las doce de la mañana que se recibía a los participantes hasta bien entrada la noche, porque se terminaba la jornada con una buena fiesta.

¿Dónde? En el Campus de la Universidad Autónoma de Madrid. Una localización excelente: el campus es lo bastante amplio como para poder crear un circuito con zonas de sprint, escaleras, túnel, zonas para hacer a pie…; además, la circulación del tráfico es más reducida, aunque algún otro coche se “coló” en el circuito pese a las cintas que lo marcaban – una lástima que el campeonato haya coincidido con época de exámenes, los estudiantes que entraban y salían de las bibliotecas generaban un tráfico adicional -; y la abundancia de zonas verdes hacía el circuito muy agradable, de hecho la salida se hacía desde una zona de césped en que se podía esperar al comienzo de las mangas tranquilamente sentado a la sombra de un árbol. Además, el campus tiene una accesibilidad muy buena en bici: los más “machacas” tienen el carril bici de Colmenar – ese que haces en invierno para ir cogiendo forma para la próxima primavera – ; la parada de tren te deja en el mismo Campus, y además nada más bajar tienes el CIBI, Centro Integral de la Bicicleta y la Movilidad Sostenible de la UAM, donde tienes un “albergue” para dejar tu bici, alquilar una, o arreglarla, pero esto lo dejaré para otro post; y si venías en plegable, también hay autobuses que te llevan al mismo Campus.

Si alguno de los participantes se ve en las fotos yquiere copia en alta resolución, ¡que me escriba y se la mando!

Bici Crítica en Alcalá de Henares

Bicis plegables en la concentración de bici crítica en Alcalá de Henares

Bicis plegables en la concentración de bici crítica en Alcalá de Henares

Cada vez se ven más bicis plegables en la concentración de Bici Crítica de cada mes en Alcalá de Henares. No puedo asegurar lo útil que puedan ser estas concentraciones para conseguir que a alguien del Ayuntamiento se le ocurra trabajar a favor de la movilidad urbana en bicicleta, pero desde luego sí que animan a muchos ciclistas a seguir pedaleando, y llaman la atención del resto de ciudadanos: los hay que parecen mirar molestos al variopinto grupo que se forma – hay mucho estilo neo-hippie en el de Alcalá – y otros que se dedican a pasear curiosos entre las bicis.

En la concentración de Alcalá abundan los estudiantes extranjeros. Recuerdo a una compañera alemana con la que compartí clases y cafés durante mi tercer año de carrera que me preguntaba con estupor cómo era posible que en una ciudad con tan antigua tradición universitaria no hubiese carriles bici que al menos comunicasen una facultad con otra, o el campus del centro con el del extrarradio.

Una bici reivindicativa

Una bici reivindicativa

Los hay que son reivindicativos cualquier día del año, como este ciclista que luce sobre su bici dos mensajes con bastante carga, yo los traduciría así: “Pedaleando (una declaración silenciosa) contra las guerras del petróleo” y “Comparte las calles, dale a la bici 13 centímetros”. Nunca me había planteado que mi empeño en mover el coche lo menos posible podría reducir las presiones por la obtención de petróleo. Lo que sí que me había planteado es que somos un país con una gran dependencia energética de otros países (no sólo petróleo, sino también gas natural), cuando deberíamos ser una potencia exportadora de energías renovables: sólo instalando placas solares en un uno por ciento de la superficie del desierto del Sahara se podría paliar la crisis energética en toda Europa. Tal vez el potencial de España no sea tan grande, pero seguro que podemos aportar mucho más de lo que aportamos ahora.