Morabike

En marzo de 2008 se presentó en la tienda EspaiBici de Barcelona esta bicicleta de plegado ultrarrápido y diseño 100% español

A primera vista, y sin haber tenido una al alcance de la mano, la MoraBike parece llena de ventajas y tiene unos acabados muy atractivos

  • Pesa menos de once kilos: en el mercado hay bicicletas de pesos muy diversos, aunque para bicicletas de este tamaño el peso va de los 11’5 a los 14 kilos. Parece poca diferencia, pero puede ser importante en intercambiadores de metro y bus con grandes distancias, por ejemplo.
  • Una vez plegada, la bicicleta ocupa unos 0’140 m3, como el equipaje de mano para un avión. Por ejemplo, mi bicicleta ocupa unos 0’158 m3, lo suficiente como para que no cuele como maleta para cabina de pasajeros.
  • El plegado se realiza en unos 8 segundos (frente a los 15 que suelen requerir otra plegables con distintos sistemas). El truco parece estar en la «carraca» oculta tras la biela, que permite desplegar en un solo gesto la barra horizontal y el sillín. Aunque el sistema «dentado» puede sufrir desgaste, su fabricación en acero debería retrasarlo mucho.

  • En mi Dahon, el plegado consta de cinco pasos
    • Plegar pedales
    • Bajar sillín
    • Girar la barra del manillar
    • Plegar manillar
    • Plegar barra horizontal
  • La MoraBike se pliega en dos pasos
    • Plegar manillar, no hace falta girar la barra del manillar.
    • Plegar por la «carraca»: este único pliegue coloca ambas ruedas paralelas y pliega la barra horizontal; el sillín y los pedales no requieren ser recogidos

  • Además, en el diseño del cuadro se ha cuidado mucho la seguridad: no se dobla ni crea holgura por la presencia de bisagras, y la bici no puede doblarse sobre sí misma acidentalmente
  • El cambio es interno, por lo que sufre menos deterioro y no requiere mantenimiento.

En los detalles de esta bicicleta podemos apreciar que su diseñador, Josep Mora, es Ingeniero técnico y ha sido profesor de la Escuela de Diseño Elisava de Barcelona: la MoraBike integra en un diseño muy atractivo detalles técnicos originales y de calidad.

Josep Mora ha diseñado varias bicicletas, y el campo de las plegables parece ser el más adecuado para desarollar sus habilidades aplicando la técnica para renovar el diseño de objetos tradicionales. Mientras que muchas marcas de bicicletas plegables trabajan sobre sistemas de plegado previamente existentes, la MoraBike ha introducido una de estas innovaciones que sorprenden precisamente por su sencillez.

En el diseño de la bicicleta y de su proceso de producción se han tenido muy en cuenta los criterios ecológicos:

  • Reduce la huella de CO2 en su proceso de fabricación:  se fabrica en talleres que no están separados entre ellos más de 40 km.
  • Se fabrica con acero inoxidable
    • al tratarse de acero inoxidable sin ningún tipo de aditivos, al final de la vida útil de la bici, puede ser reciclado fácilmente
    • el acero se fabrica en Barcelona con materiales que provienen de la península, por lo que también se reduce la huella de CO2
  • el cuadro no está pintado: se elimina un componente químico que pueda añadir emisiones contaminantes al proceso de fabricación de esta bici

El precio de la bici – alrededor de 700€ por el modelo de 3 velocidades, y hasta 850 por el modelo de ocho velocidades – la sitúa entre las gamas media-alta de bicicletas plegables. Si lo comparamos con los precios de Brompton, otra marca de bicicletas que no se importan sino que se fabrican en Europa, no resulta excesivamente elevado. Si embargo sigue fuera del alcance de muchos de nosotros.

Brompton y la Libra Esterlina

Os comento brevemente una noticia que acabo de ver en Euronews: la caída de la Libra está incrementando las exportaciones de Reino Unido a Europa. Una  de las empresas beneficiadas es Brompton, que exporta un 70% de su producción, un 35% a Europa.

Hace un año la Libra se cambiaba a 1’40 Euros, hoy se cambia a 1’11 Euros. Esto significa que una Brompton de 400 Libras se compraba hace un año por 560 Euros, que ahora mismo serían 444 Euros. Si alguien estaba pensando en comprar una Brompton, puede que esta sea una buena oportunidad para conseguirla a mejor precio.

Festibike 2008: ¡hoy tocan bicicletas plegables!

Un rincón plagado de plegables en el stand de Monty
Un rincón plagado de plegables en el stand de Monty

Las plegables están acaparando cada vez más la atención: algunos fabricantes mostraban uno o dos modelos en sus stands, pero ya hay algunos dedicados exclusivamente a las bicicletas plegables, y en esta foto podéis ver que Monty, que como comentaba en mi post anterior está desarrollando mucho su gama de urbanas, tuvo todo un rincón dedicado a las bicicletas urbanas pigmeas.

Bicicleta plegable Flamingo
Bicicleta plegable Flamingo

Me tiene particularmente fascinada esta Flamingo que ví en el stand de Calmera: ya me había fijado en ellas alguna vez que pasé por su escaparate, me llamaron la atención porque su diseño recuerda mucho a las Brompton. Lo que me gusta de ambas marcas es el sistema de plegado, que aloja ambas ruedas bajo el arco de la barra horizontal de la bici y reduce sus dimensiones plegada. Mi plegable tiene otro sistema que funciona bastante bien, pero me gustaría probar este otro. Si alguna vez lo consigo, ya os contaré qué tal me ha ido. También tienen bastante buena pinta los cierres de esta bicicleta: sencillos pero sólidos. La foto no le hace mucha justicia, si tenéis la oportunidad de ver una de cerca seguro que la apreciaréis más.

Modelo plegable de BH: Ibiza
Modelo plegable de BH: Ibiza

Esta BH Ibiza está teniendo bastante éxito, al menos yo me he cruzado con unas cuantas por la calle. Es un modelo muy completo, con cuadro de aluminio, guardabarros, transportín… Los cierres resultan algo abultados, tal vez buscando más solidez, pero tiene detalles como el manillar de altura regulable que otras marcas no utilizan – y tienen argumentos para ello – y que muchos usuarios demandan para poder adaptar la bicicleta a sus medidas y ganar en comodidad.

El último deiseño de Bike in a Bag
El último deiseño de Bike in a Bag

Bike in a Bag es muy conocida en EEUU, y no faltó a Festibike, en el stand de Avantum, una distribuidora que trae a España marcas míticas como Blancmarine, Velorbis, la Retrovelo del post anterior… Ese rinconcito de Festibike tenía una altísima concentración de bicicletas urbanas bellísimas, y este modelo de Bike in a bag no desentonaba: el sillín estilizado (las urbanas suelen tener sillines más abultados) y en dos colores, lo bien resuelta que está la impresión de logotipo sobre el fondo negro brillante
(un logotipo tan grande no suele quedar tan bien)… Lo único que me chocó fué el cierre de la barra central, que rompe el diseño estilizado de este modelo. De cualquier modo no soy ingeniero, así que si el que diseñó esta preciosidad le puso ese cierre, seguro que tenía una buena razón para ello.

Comparando mis fotos de plegables con las urbanas de diseño más clásico, debo reconocer que me cuesta no salir corriendo a por una bicicleta con cuello de cisne. Me controlo recordando las razones por las que elegí una plegable (espacio en casa,  evitar problemas con los vencinos especialmente en el ascensor, reducir el pánico de los peatones a cualquier cosa rodante) y saliendo a dar una vuelta con ella: creo que disfruto más de la respuesta «juguetona» de mi Dahon que de la elegancia de una bicicleta clásica.

¡Equipo de bicis plegables!

Fotografía realizada por David Reid
Fotografía realizada por David Reid

Buscando por Flickr he dado con una fotografía muy llamativa… Varias decenas de ciclistas en perfecta formación sobre sus bicis plegables. Se trata de una imagen tomada en Taipei en la segunda edición del día de la Bici en Taiwan. La Cycling Lifestyle Foundation (sitio Web en Taiwanés) organiza este día que cuenta con eventos en las principales ciudades taiwanesas. Se celebra el primer fin de semana de mayo de cada año.

Lo que más me ha llamado la atención de la fotografía entre los cientos de imagenes de bicicletas plegables es la cantidad de ciclistas que son y lo organizados que avanzan. Una excelente imagen.

Bicicletas plegables de vacaciones en Cascais

He estado unos días de vacaciones, ya se nota por la última fecha de publicación. No tenía muy claro cuál sería mi destino de vacaciones, pero la llegada a última hora de unos amigos que se apuntaban a venirse de viaje «donde tocase» nos hizo decidirnos por la zona de Lisboa en Portugal: no es el típico destino montañero al que suelo ir, pero tampoco un lugar en el que me fuese a aburrir: ha demostrado ser un perfecto término medio para que tanto mi hiperactividad como el afán de relajación de mis amigos hayan tenido ocasión de verse satisfechos.

He aprovechado estos días para comprobar cómo se lleva esto del ciclismo urbano en Portugal, tanto en la capital como en ciudades y pueblos aledaños, y aunque el muestreo ha sido insuficiente como para sacar una conclusión fiable, lo cierto es que el balance no es muy positivo.

Aunque la costa central de Portugal es una zona con un clima bastante favorable, no detecté una apuesta clara por parte de las Administraciones por la movilidad en bicicleta – tampoco puedo decir que en España los Ayuntamientos estén volcados en este sentido – y la mayor parte de los ciudadanos lusos se decidían por el tranporte en su propio coche, así que casi todos los ciclistas que se veían por allí eran extranjeros. No habiendo una demanda considerable por parte de sus ciudadanos, ¿se puede pedir a la Administración que invierta en infraestructuras que pueden quedar sin uso?

Un Gobierno debería ser capaz de abastecer las demandas de sus ciudadanos, pero aunque esto pueda sonar un poco ilustracionista, también debería ser capaz de inducir en ellos comportamientos beneficiosos, incentivando las acciones positivas y desincentivando las acciones negativas. Con toda Europa trabajando en reducir su dependencia de los combustibles fósiles y en mejorar la calidad de vida en sus ciudades, apostando por una movilidad sostenible y una mejor calidad ambiental, es de esperar que la Administración lusa haga esfuerzos en este sentido. La cuestión es que hay mucha inversión por realizar en la mejora de la movilidad en Portugal, y temo que el ciclismo urbano aún queda muy lejos en la lista de prioridades.

En próximos posts os contaré cuál es la situación que he visto en Portugal para los que nos gusta movernos en bici.

Miguel Sebastián y su plan para reducir el consumo energético

Aunque el término «sostenibilidad» esté bastante manido y ajado desde hace ya algún tiempo, sigue ocupando las mentes de muchos ciudadanos. No importa lo usada y abusada que haya sido, la sostenibilidad es un objetivo que nos vemos obligados a perseguir por economía – aumento de los precios del petróleo, del gas natural, de la energía eléctrica… -, y que deberíamos alcanzar por conciencia, porque queremos vivir y dejar un mundo – ahí va otro término marchito por el uso –habitable.

El Ministerio de Industria, Turismo y Comercio de España ha presentado un paquete de treinta y una medidas para reducir el consumo energético, y aunque alguna de las que más ruido han hecho en la prensa pueda parecer una majadería (¿regalar bombillas de bajo consumo? ¿Qué repercusión tendrá esta medida cuando corresponde una a cada hogar que usa una media de 10 bombillas?¿cuán necesaria es si se van a retirar las incandescentes del mercado?¿No hay inversiones a largo plazo y más productivas que hacer?), las hay que se refieren a la movilidad urbana y más concretamente al uso de la bicicleta.

La medida número 13 del paquete habla de conseguir más financiación para apoyar más planes de movilidad urbana sostenible en más ciudades españolas, la número 16 plantea la extensión de los horarios de apertura del metro los fines de semana, y el punto 17 propone promover el transporte urbano en bicicleta mediante la ampliación de las redes de carriles bici urbanos y la puesta a disposición de los ciudadanos de bicicletas de uso público.

Se me ocurren bastantes más medidas a poner en marcha para incentivar el uso de la bicicleta urbana, como algún plan de sensibilización de automovilistas y peatones hacia las bicicletas, la inclusión – inspirada por mis últimos posts – de infraestructuras en autobuses, trenes y metro para poder llevar tu bicicleta y combinarla con estos medios de transporte, la mejora y el correcto mantenimiento de las calzadas… Pero estas dos medidas son un buen comienzo, siempre y cuando se planteen correctamente.

Seguramente tu ciudad cuenta con algún que otro carril bici, ¿verdad? Pero… ¿has probado a circular por él? Se hace patente la necesidad de planificar estas redes de carriles específicos, porque la mayoría de ellos se colocan en zonas alejadas de las ciudades, no comunican entre sí, llevan del punto A al punto B con menor interés… Porque, o no ha habido ningún planteamiento serio ni ninguna estrategia a la hora de determinar la ubicación de estos carriles, o se han considerado estructuras meramente recreativas, y no como una alternativa seria de transporte urbano. En Alcalá, por ejemplo, tenemos el campus universitario dividido en dos: las facultades de letras y ciencias sociales se ubican en el centro de la ciudad, casi siempre en edificios históricos, mientras que las facultades de ciencias médicas, ingenierías, etc, se sitúan en un campus «externo» a la ciudad, junto con las residencias para estudiantes. En una ciudad con alto atractivo para estudiantes Erasmus resulta chocante descubrir que no hay carriles bici que comuniquen un campus con otro, ni tan siquiera las facultades del centro están comunicadas entre sí. Abandonando el ámbito universitario, la zona centro es muy visitada por turistas, pero también es el centro económico de la ciudad, al que hay que acudir para casi cualquier gestión: con el Ayuntamiento, la Seguridad Social, para ir al médico, hacer tus compras… Pues no hay ni un sólo carril bici en el centro de la ciudad, ni que lleve de la estación de tren o de la estación de autobuses… a Ninguna parte: Alcalá de Henares cuenta con un carril bici que comunica un polígono industrial con uno de los extremos en que acaba la ciudad «residencial»; también hay un paseo – que no carril bici propiamente dicho – junto al río Henares, que delimita la ciudad en otro de sus extremos, y en el que, como es natural, es bastante complicada la convivencia con los peatones, que en este caso tienen toda la preferencia; en las últimas ampliaciones de la ciudad también se han hecho carriles bici, pero estos, una vez más, no comunican con el centro, no están siendo mantenidos y presentan un firme más que irregular debido a los levantamientos ocasionados por las raíces de los árboles, casi siempre están ocupados por peatones, y cuando no es así, están ocupados por… Kioskos de helados.

Barcelona ha sido pionera en la implantación de bicicletas de uso público con su sistema «bicing«, del que ya me estoy informando para alguno de mis próximos post. Ya me estuve informando algo durante el Bike Show de 2007 y me pareció una gran idea. Aunque algunos, por ejemplo yo, puedan preferir moverse sobre su propia bicicleta, este sistema te da toda la libertad para coger y dejar una bicicleta donde más te convenga, sin preocuparte porque te la roben o dañen. La red de estaciones parece que está muy bien estudiada, colocándolas siempre junto a estaciones de autobús, tren o metro, y aunque aún no están todas abiertas, pronto cubrirán todo el centro de Barcelona. Este sistema de bicis de uso público es de lo más flexible que se pueda plantear. Mientras que las redes de transporte público tradicionales tienen unas estaciones y unos recorridos fijos, y desplazan a todos los viajeros juntos, la bicicleta de uso público permite que cada usuario pueda desplazarse exáctamente hasta el punto que prefiera. Aunque aún tengo que acercarme por Barcelona para comprobar por mí misma la comodidad del sistema, creo que es una buena iniciativa que debería extenderse a muchas otras ciudades.

Este nuevo plan de reducción del consumo energético parece una buena oportunidad para el desarrollo del ciclismo urbano. Es una pena que muchas de las medidas dependan de Administraciones locales o regionales que, seguramente, retrasarán su puesta en marcha.

Combinar tu bicicleta con el Metro

En España, al menos hasta donde he podido averiguar, tenemos metro en Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia. Muy pronto también tendremos Metro en Sevilla en el marco de su plan para descongestionar el centro.

El Metro de Bilbao ha sido el único en que no he logrado encontrar nada en cuanto a la normativa para el transporte de bicicletas, pero he contactado con ellos y en cuanto me respondan os informaré puntualmente.

Mientras que en Madrid y Barcelona se restringe el acceso de bicicletas en horas punta de días laborales, el Metro de Valencia permite acceso pleno en días laborales, domingos y festivos, y restringe el acceso tan sólo los sábados por la tarde: aunque aún no me queda muy claro el motivo de restringir el acceso los sábados por la tarde, se agradece que se permita el transporte de bicicletas sin restricciones horarias en días laborales, parece que Valencia comprende muy bien el valor de la combinación de bicicleta y transporte público para la movilidad camino del trabajo o del colegio. Con esta afirmación no quiero decir que Madrid o Barcelona deban hacer lo mismo: he tenido la desgracia de necesitar viajar en la línea 1 de Metro de Madrid saliendo de Atocha hacia el norte cada mañana durante nueve largos meses, y ciertamente resultaría imposible encajar una bicicleta, plegable o no, entre tantos cuerpos aglutinados en cada vagón. Supongo que en Barcelona la situación será semejante, aunque en su caso los tramos horarios en que puedes llevar tu bicicleta contigo son mucho más amplios. Para poder permitir el transporte de bicicletas en el metro incluso en horas punta habría que estudiar seriamente el flujo de viajeros, las instalaciones que serían necesarias y bastantes aspectos que un ingeniero de obras públicas o de redes podría enumerar de forma mucho más completa que yo.

El caso de Valencia también llama la atención porque incluso cuentan con una guía de rutas que se pueden hacer para visitar la zona combinando el metro, el tranvía y la bicicleta, así que no sólo han valorado la importancia del uso de la bicicleta en la movilidad diaria, sino también para su uso recreativo.

También merece una mención especial el caso del Metro de Madrid, que como ya os adelantaba en mi post anterior, incluye en su normativa un párrafo relativo a las bicicletas plegables que dice así

«Finalmente, las bicicletas que vayan plegadas (así como las bicicletas infantiles), tendrán la consideración de bultos de mano, rigiéndose por la normativa propia de éstos establecida en el Artículo 2, Apartado b del Reglamento de Viajeros de Metro de Madrid.»

Ya sé que se dice mucho por ahí que Barcelona es una ciudad más «europea», más moderna, más en la última tendencia… No lo voy a discutir, pero, ¡mira! Resulta que en Madrid hemos sido tantos «freaks» sobre una plegable que hasta el Metro ha tenido que meternos en su normativa, y esperemos que pronto lo hagan las demás redes de Metro.

Bicicletas plegables y Metro de Madrid

Estaba trabajando en mi próximo post en cuanto a la combinación de bicicleta y metro, y me he llevado una magnífica sorpresa, y es que Metro de Madrid cuenta en su normativa para viajeros con un párrafo específico para bicicletas plegables.

Aún tengo que comprobar las normativas de la red de metro de otras ciudades españolas, pero tenéis que disculparme que empiece por el metro de mi ciudad de referencia.

A primera vista parece que combinar bicicleta y metro es algo menos complejo que combinarla con el autobús. Fijáos en este canadiense camino del colegio.

httpv://www.youtube.com/watch?v=Ilvfge_oYQ4

Combinar tu bici con el autobús

Conozco de cerca el caso de Estraburgo como ciudad pionera en la inversión en transporte sostenible, y recuerdo los amplísimos parkings para bicicletas en las cabeceras de las principales líneas de autobús y tranvía. Estrasburgo me dará para otro post, baste aquí para hacer notar que no recuerdo haber visto un sólo parking para bicicletas en una parada de autobús en España.

Así que si deseas combinar el autobús con tu bici, tendrás que llevártela contigo. Da igual que tomes un larga distancia, un regional o un urbano, no puedes llevar tu bicicleta en el habitáculo de un autobús. Desde luego no hay espacio para guardar una bicicleta tradicional en ningún rincón del autobús, y en el caso de una bicicleta plegable todo depende del criterio del conductor del autobús, que por lo general es NO. Efectivamente, los autobuses tienen un riesgo mayor de sufrir accidentes que los trenes, y un proyectil del tamaño, peso y consistencia de una bicicleta plegada no debería introducirse en un autobús con todos los viajeros.

Así que para llevar tu bicicleta en el autobús, deberás abandonarla a su suerte en la bodega, donde suele dejarse también el equipaje más voluminoso, a merced de los vaivenes, chocando con los laterales, arrastrando contra el suelo… Un viaje movidito y poco saludable para tu bici. Yo que tú no lo haría, a no ser que tengas una maleta rígida en la que guardarla.

Yo suelo moverme sobre una bicicleta y con un ordenador portátil a cuestas, y he de decir que mi empresa no ha invertido en portátiles ligeros, así que cargo con unos 5 kg de ordenador, más su cargador, ratón y otros accesorios. Un peso considerable, un objeto contundente, y que sí que puedo subir al autobús.

Algunos autobuses franceses incorporan un espacio para bicicletas
Algunos autobuses franceses incorporan un espacio para bicicletas

Está claro que no es comparable el daño que puede ocasionar una bicicleta con el que pueda ocasionar mi ordenador, pero si viajas en autobuses urbanos e interurbanos a diario seguro que has visto a viajeros cargados con bultos grandes y pesados que podrían ser bastante peligrosos en una colisión, y que el conductor sí les permite subir al habitáculo. En la mayor parte de los casos, esos bultos podrían depositarse en la bodega del autobús, pero se suben al habitáculo para «ganar tiempo» y no obligar a una parada más prolongada para que los viajeros dejen o recojan sus pertenencias. En el caso de una bicicleta no hay modo seguro de dejarla en la bodega. Una vez más falta la infraestructura, no existe un lugar específico para dejar tu bicicleta. Puede que reste bastante espacio para los viajeros, pero algunas ciudades francesas – aún no es algo generalizado – han considerado que merecía la pena incluir esta instalación en sus autobuses. Ya investigaré qué motivos les han llevado a esta conclusión.