Entrevista de trabajo en Bici

En plena Castellana y por la mañana temprano… Ni los más osados podrían decir que es una buena idea acercarse a esa entrevista de trabajo con el coche. Consulto el Callejero y la parada de tren más cercana está un pelín lejos: con el frío que hace por las mañanas me vendrá bien pedalear un poco para entrar en calor; además, sobrevivir al tráfico motorizado activa las neuronas, y no viene mal llegar con la mente despierta cuando un consultor de recursos humanos se dispone a diseccionar cualquiera de tus gestos.

Durante el trayecto en tren sucumbo a algunas dudas: ¿Tal vez me verán llegar en bici y esto les hará pensar que no soy el tipo de persona seria y gris que necesitan?

Llego a las oficinas y pregunto por mi entrevistador: la amable recepcionista me informa de que el consultor en cuestión no trabaja en esas oficinas, sino en las oficinas que la misma empresa tiene unas cuantas decenas de números más allá en la misma Castellana. ¿Por qué demonios una empresa tiene dos oficinas en la misma calle? ¿Es alguna especie de trampa para reírse de los sofocados pardillos que se confunden de oficina y tienen que llegar a la otra en tiempo récord?

Bendita sea mi Dahon, las tres manzanas que me separan de mi segundo destino vuelan, y ni siquiera sé lo que es buscar un sitio para aparcar: al final no he podido evitar proclamar orgullosa que gracias a mi bici he conseguido llegar a tiempo a pesar de la confusión. Nunca, nunca más volveré a dudar si mi bici es adecuada para mi imagen en una entrevista de trabajo o no: si a la empresa no le gusta mi bici, temo que a mi tampoco me va a gustar la empresa en cuestión.

¡Biciplegable sale en los papeles!

Bueno, no exactamente en los papeles, más bien en la pantalla, en el Zoom Tendencias de La 2. Al dominio le sobra un .com y le falta un .es, pero parece que alguna que otra visita está llegando, y si conseguimos que alguien se anime a moverse en bici, ¡mejor que mejor!

Me pillaron por pura casualidad porque se me ocurrió ir a visitar Calmera justo el día que grababan allí con Javier. El ciclismo urbano es tendencia, y con los pisos que nos podemos permitir, las bicis plegables lo son aún más, así que algún avezado periodista decidió proponerlo como tema para uno de los reportajes del programa. Muchas gracias al equipo que vino a rodar, aunque se trate de una emisión de madrugada, está muy bien que una cadena nacional nos dedique parte de su espacio.

Ahí os dejo el vídeo para que os riáis a gusto. ¿Esa es realmente mi voz? ¿Hablo así? Las cámaras son una invención demoníaca.

httpv://www.youtube.com/watch?v=76cquejjr4c

Ciclismo urbano por Madrid en CQC

Esta semana CQC ha dedicado su sección “Proteste ya” al ciclismo urbano en Madrid: apenas unos minutos de reportaje son suficientes para mostrar que la situación es calamitosa para el ciudadano que pretende desplazarse a diario en bicicleta por la capital: tráfico intransigente, aceras prohibidas, carriles bicis extremadamente escasos, ocupados por peatones, interrumpidos por escalones entre acera y acera, por vehículos aparcados, y hasta por paradas de autobús.

Lo más indignante es comprobar cómo el personal de la Estación de Atocha de RENFE explica con total convicción que no es posible introducir bicicletas en los trenes, cuando existe una normativa, restrictiva pero no prohibitiva, para el transporte de bicicletas en los trenes. Al final se comprueba que lo mejor es no preguntar, yo misma viajo a menudo con mi bicicleta desde Alcalá hasta Atocha y jamás me han puesto ningún impedimento. Y al personal de RENFE, por favor, revisen su propia normativa en lugar de buscar peregrinas explicaciones acerca de la rentabilidad o no de poner en marcha un tren.

El Plan Director de Movilidad Ciclista de la Ciudad de Madrid aprobado en Mayo de este año planea crear una red de carriles bici que cubran las principales vías de desplazamiento en el centro de la ciudad, pero se han puesto de plazo hasta 2016. Al menos la periodista de CQC ha conseguido que Gallardón se comprometa a construir los dos ejes principales en esta legislatura, pero sigue siendo insuficiente para desplazarse en bici con seguridad, y queda por ver cómo se construyen esos carriles bici.

Calmera, una apuesta empresarial por el ciclismo urbano

Paseaba ojeando el escaparate de Calmera mucho antes de tener mi bici plegable, antes de tener mi bici de montaña.. Incluso antes de haber aprendido siquiera a montar en bici. Y la apuesta de esta tienda de Madrid por el ciclismo urbano siempre ha estado ahí, en los modelos de bicis de su escaparate, en los mensajes que adornan su cristalera, en los carteles de diversas acciones a favor del ciclismo que abarrotan su puerta de entrada.

El ciclismo urbano ha experimentado un gran crecimiento en los últimos dieciocho meses, yo misma no empecé a moverme por ciudad en bici hasta hace un par de años, sin embargo Calmera lleva varias décadas apostándo por esta forma de movilidad, y parece que por fin se cumplen sus vaticinios.

Hoy me he acercado a conocerlos porque creo que tienen experiencia suficiente como para que su visión del ciclismo urbano merezca mucho la pena. Para ellos se trata de una apuesta moral, los propietarios de esta tienda de Madrid se desplazan a diario en bici y ven mucho futuro y grandes ventajas en este medio de transporte. Pero la tienda es su medio de vida, y se ha tratado también de una apuesta empresarial: por el sector al que se dedican hace mucho que los socios de Calmera viajan por toda Europa, sobre todo a Alemania, donde se celebra la mayor feria de ciclismo de Europa. En sus viajes se dieron cuenta de que en las ciudades del norte de Europa el verdadero mercado eran las bicicletas urbanas; mientras que en España casi todos, empresarios y usuarios, nos centrabamos en la bicicleta como instrumento de ocio o deportivo, en carretera o en montaña, en Calmera comprendían que el ciclismo urbano tenía muchísimos más usuarios potenciales: el ciclismo urbano se practica a diario, para los desplazamientos habituales al trabajo, a comprar o a llevar a los niños al colegio, no sólo los fines de semana para hacer deporte; el ciclista urbano entra en una franja de edad muy amplia, desde los niños hasta la tercera edad, mientras que el ciclista deportista suele andar en franjas más reducidas; además, lamentablemente no se ven muchas chicas que practiquen el ciclismo como deporte de manera habitual, sin embargo en ciudad puedes ver pedaleando a tantas chicas como chicos.

Madrid además tiene un factor que impulsa el ciclismo urbano, y es el número de personas que vienen de fuera a estudiar o trabajar, que no disponen de coche o que no terminan de acostumbrarse al ritmo y los atascos de la Villa. Y sin embargo Javier, uno de los socios de Calmera, siente que en Madrid vamos retrasados en lo que a ciclismo urbano se refiere, tal vez por esa misma densidad del tráfico que convierte en un deporte de aventura y supervivencia recorrer un par de kilómetros por el centro de la capital. Por suerte la peatonalización de ciertas zonas del centro, una mayor conciencia medioambiental, y también un cambio en la actitud de los conductores, que poco a poco van asumiendo que comparten las calles con otro tipo de vehículos, están contribuyendo a la proliferación de ciclistas urbanos por todos los rincones de la ciudad.

Calmera lo nota en las ventas: pese a que siempre han tenido una bien nutrida oferta de bicicletas urbanas, antes se vendían muy pocas; sin embargo ahora es raro el día que no se vende alguna. En su opinión no es tanto una cuestión de ahorro como una cuestión de cambio de mentalidad: “antes el que iba en bici era porque no podía permitirse un coche; ahora hay más gente que considera que la bici es un complemento más de su imagen, como la ropa”, y eso se nota en la enorme variedad de bicicletas urbanas que se pueden encontrar, para todos los gustos y todos los estilos. No sólo los empresarios del mundo de la bicicleta viajan, la Unión Europea, Interrail y los vuelos “low cost” han hecho que sean muy pocos los que aún no han visitado a sus vecinos de Europa, y en esas visitas a Amsterdam, a Munich, a Estrasburgo y a tantas otras ciudades europeas es fácil cruzarse con personas vestidas con ropa cara pedaleando sobre bicis con aspecto de ser aún más caras.

Las ventas de bicicletas plegables de gama alta, como Brompton, lo atestiguan. Aunque las ventas de bicicletas de entre 250 y 400 euros siguen siendo las más numerosas, ahora se ha hecho habitual la venta de modelos de entre 800 y 900 euros, algo que antes sucedía sólo ocasionalmente.

A pesar de todo queda mucho trabajo por hacer en Madrid: la mayor iniciativa que se ha llevado a cabo ha sido el Anillo Verde de Madrid, que no termina de solucionar el problema de transporte diario. Aunque se habla de la creación de carriles bici en las principales vías de comunicación que cruzan la ciudad, todavía no hay un plan claro, y los recortes presupuestarios que se avecinan no son muy alentadores.

Lo que sí debe animarnos a seguir montando en bici es que cuantos más ciclistas ruedan por las calles, más seguro es circular para todos: los conductores se acostumbran a tenernos en cuenta, y las administraciones tienen más presión para desarrollar la infraestructuras necesarias.

Y ya que el blog se llama “biciplegable”, hoy he descubierto el dato curioso del mes: al parecer muchos de vosotros (he hecho un sondeo entre los amigos) recordais haber tenido un modelo plegable de BH; no tenía nada que ver con los modelos de bicis plegables actuales, y estaba pensada para niños, pero ahí tenemos el precedente español; lo que a lo mejor no sabíais es que hace ya veinte añazos que Calmera vende bicicletas plegables Dahon; por aquel entonces eran bicicletas especialmente pensadas para los barcos y tenían bastante menos público, pero ¡ahí las teníamos!

NOTA: pese a lo que pueda parecer, este post no está patrocinado ni nada similar, sencillamente es que esta gente de Calmera, ¡es así de maja! Como casi todo el mundo en esto de la bici.