¿Cuánta presión necesitan las ruedas de mi bici plegable?

La escala de presiones a seguir en las bicicletas plegables difiere bastante de la escala que se utiliza para las bicicletas tradicionales por varias razones.

Por lo general, las bicicletas plegables utilizan ruedas de 20” o 16”, frente a las 26” de una rueda tradicional.

La mayor parte de estas bicis están concebidas para rodar en ciudad – aunque también las hay específicas para montaña, pero estas llevan diferente relación de presiones – así que sufrirán menos irregularidades del terreno; además, en ciudad es más fácil que tropieces con cristales, clavos y otros elementos que pueden pinchar tu rueda, y lo tendrán más difícil cuanto mayor sea la presión.

Al utilizar ruedas más pequeñas el avance puede hacerse más complicado. Para evitarlo, los fabricantes ajustan la relación de cambios al tamaño de las ruedas, para que no notes mucha diferencia al pedalear sobre una bicicleta plegable.

Los fabricantes de neumáticos recomiendan llevar una presión alta en las ruedas, ya que una rueda poco inflada aumentaría la fuerza de rozamiento y haría bastante más difícil el pedaleo.

Más presión que otros tipos de bici

En bicicletas con ruedas de 20” la presión suele estar entre los 60 y los 120 PSI ( o 4 a 8 bares) – frente a los 35 a 65 PSI (2.5 a 4.5 bares) de una bici tradicional-. Solo las bicicletas de carretera suelen manejar presiones superiores.

Schwalbe, marca especialista en neumáticos, ofrece en su sitio Web una tabla orientativa de presiones en función de la anchura de la rueda (mayor presión cuanto más estrecha es la rueda, como es el caso de las bicicletas plegables y urbanas), y recomienda una mayor presión para las ruedas de bicicletas plegables.

Mira el lateral de tus ruedas

Lo mejor para determinar la presión a poner en tus ruedas en que te fijes en las indicaciones que tienen en su lateral.

Si tu bomba y tu bici tienen diferentes escalas (una en PSI y otra en Bares) la tabla de presiones de Schwalbe puede serte muy útil.

Para escoger entre la mínima y la máxima presión debes tener en cuenta tu peso (las presiones se calculan para pesos medios de unos 75Kg), si vas a llevar carga, y el tipo de conducción que prefieres, recordando siempre que una mayor presión te trasmitirá más las vibraciones e irregularidades del firme, pero ofrece más resistencia a los pinchazos y facilita bastante el avance.

Ciclismo urbano: vida campestre en el asfalto

Un amigo me ha mandado hoy un par de productos pensados para la ciudad, pero con un diseño muy inspirado en un pic-nic campestre.

El soporte para bicis Margarita, un prototipo del diseñador Yoann Henri inspirado en la más clásica de las flores – posíblemente, la primera flor que todos dibujamos y coloreamos cuando empezábamos a manejar lápices de colores – para alegrar la ciudad con un diseño colorido. Los “pétalos” de la margarita giran para adaptarse al tipo de bici que uses. ¿Solucionará los pequeños problemas que otros soportes tradicionales suponen para las bicis con ruedas de 20” o 16”?

Otra audacia de diseño es la bicicleta “saltamontes”. Electrica, plegable y con pinta de ser muy ligera, parece perfecta para los desplazamiento diarios. Sin embargo, me pregunto si el cuadro será capaz de soportar pesos pesados, bordillos, alcantarillas… Sin sufrir daños serios. Lo que no se puede negar es que el diseño tiene mucha gracia.

Morabike

En marzo de 2008 se presentó en la tienda EspaiBici de Barcelona esta bicicleta de plegado ultrarrápido y diseño 100% español

A primera vista, y sin haber tenido una al alcance de la mano, la MoraBike parece llena de ventajas y tiene unos acabados muy atractivos

  • Pesa menos de once kilos: en el mercado hay bicicletas de pesos muy diversos, aunque para bicicletas de este tamaño el peso va de los 11’5 a los 14 kilos. Parece poca diferencia, pero puede ser importante en intercambiadores de metro y bus con grandes distancias, por ejemplo.
  • Una vez plegada, la bicicleta ocupa unos 0’140 m3, como el equipaje de mano para un avión. Por ejemplo, mi bicicleta ocupa unos 0’158 m3, lo suficiente como para que no cuele como maleta para cabina de pasajeros.
  • El plegado se realiza en unos 8 segundos (frente a los 15 que suelen requerir otra plegables con distintos sistemas). El truco parece estar en la “carraca” oculta tras la biela, que permite desplegar en un solo gesto la barra horizontal y el sillín. Aunque el sistema “dentado” puede sufrir desgaste, su fabricación en acero debería retrasarlo mucho.

  • En mi Dahon, el plegado consta de cinco pasos
    • Plegar pedales
    • Bajar sillín
    • Girar la barra del manillar
    • Plegar manillar
    • Plegar barra horizontal
  • La MoraBike se pliega en dos pasos
    • Plegar manillar, no hace falta girar la barra del manillar.
    • Plegar por la “carraca”: este único pliegue coloca ambas ruedas paralelas y pliega la barra horizontal; el sillín y los pedales no requieren ser recogidos

  • Además, en el diseño del cuadro se ha cuidado mucho la seguridad: no se dobla ni crea holgura por la presencia de bisagras, y la bici no puede doblarse sobre sí misma acidentalmente
  • El cambio es interno, por lo que sufre menos deterioro y no requiere mantenimiento.

En los detalles de esta bicicleta podemos apreciar que su diseñador, Josep Mora, es Ingeniero técnico y ha sido profesor de la Escuela de Diseño Elisava de Barcelona: la MoraBike integra en un diseño muy atractivo detalles técnicos originales y de calidad.

Josep Mora ha diseñado varias bicicletas, y el campo de las plegables parece ser el más adecuado para desarollar sus habilidades aplicando la técnica para renovar el diseño de objetos tradicionales. Mientras que muchas marcas de bicicletas plegables trabajan sobre sistemas de plegado previamente existentes, la MoraBike ha introducido una de estas innovaciones que sorprenden precisamente por su sencillez.

En el diseño de la bicicleta y de su proceso de producción se han tenido muy en cuenta los criterios ecológicos:

  • Reduce la huella de CO2 en su proceso de fabricación:  se fabrica en talleres que no están separados entre ellos más de 40 km.
  • Se fabrica con acero inoxidable
    • al tratarse de acero inoxidable sin ningún tipo de aditivos, al final de la vida útil de la bici, puede ser reciclado fácilmente
    • el acero se fabrica en Barcelona con materiales que provienen de la península, por lo que también se reduce la huella de CO2
  • el cuadro no está pintado: se elimina un componente químico que pueda añadir emisiones contaminantes al proceso de fabricación de esta bici

El precio de la bici – alrededor de 700€ por el modelo de 3 velocidades, y hasta 850 por el modelo de ocho velocidades – la sitúa entre las gamas media-alta de bicicletas plegables. Si lo comparamos con los precios de Brompton, otra marca de bicicletas que no se importan sino que se fabrican en Europa, no resulta excesivamente elevado. Si embargo sigue fuera del alcance de muchos de nosotros.

¡Biciplegable sale en los papeles!

Bueno, no exactamente en los papeles, más bien en la pantalla, en el Zoom Tendencias de La 2. Al dominio le sobra un .com y le falta un .es, pero parece que alguna que otra visita está llegando, y si conseguimos que alguien se anime a moverse en bici, ¡mejor que mejor!

Me pillaron por pura casualidad porque se me ocurrió ir a visitar Calmera justo el día que grababan allí con Javier. El ciclismo urbano es tendencia, y con los pisos que nos podemos permitir, las bicis plegables lo son aún más, así que algún avezado periodista decidió proponerlo como tema para uno de los reportajes del programa. Muchas gracias al equipo que vino a rodar, aunque se trate de una emisión de madrugada, está muy bien que una cadena nacional nos dedique parte de su espacio.

Ahí os dejo el vídeo para que os riáis a gusto. ¿Esa es realmente mi voz? ¿Hablo así? Las cámaras son una invención demoníaca.

httpv://www.youtube.com/watch?v=76cquejjr4c

Las carreras en bici plegable son cosa seria

En Julio os adelantaba la celebración del Tercer Campeonato Mundial de Brompton en Blenheim, Inglaterra. Al final no he podido acercarme a disfrutar del evento, pero los resultados de la carrera no dejan lugar a dudas acerca de la seriedad de la prueba: el segundo corredor más rápido ha sido ni más ni menos que Roberto Heras, que participó como miembro del equipo Bike Tech.

Podéis encontrar más de dos mil fotografías de los trajeados participantes aquí

Bici Crítica en Alcalá de Henares

Bicis plegables en la concentración de bici crítica en Alcalá de Henares
Bicis plegables en la concentración de bici crítica en Alcalá de Henares

Cada vez se ven más bicis plegables en la concentración de Bici Crítica de cada mes en Alcalá de Henares. No puedo asegurar lo útil que puedan ser estas concentraciones para conseguir que a alguien del Ayuntamiento se le ocurra trabajar a favor de la movilidad urbana en bicicleta, pero desde luego sí que animan a muchos ciclistas a seguir pedaleando, y llaman la atención del resto de ciudadanos: los hay que parecen mirar molestos al variopinto grupo que se forma – hay mucho estilo neo-hippie en el de Alcalá – y otros que se dedican a pasear curiosos entre las bicis.

En la concentración de Alcalá abundan los estudiantes extranjeros. Recuerdo a una compañera alemana con la que compartí clases y cafés durante mi tercer año de carrera que me preguntaba con estupor cómo era posible que en una ciudad con tan antigua tradición universitaria no hubiese carriles bici que al menos comunicasen una facultad con otra, o el campus del centro con el del extrarradio.

Una bici reivindicativa
Una bici reivindicativa

Los hay que son reivindicativos cualquier día del año, como este ciclista que luce sobre su bici dos mensajes con bastante carga, yo los traduciría así: “Pedaleando (una declaración silenciosa) contra las guerras del petróleo” y “Comparte las calles, dale a la bici 13 centímetros”. Nunca me había planteado que mi empeño en mover el coche lo menos posible podría reducir las presiones por la obtención de petróleo. Lo que sí que me había planteado es que somos un país con una gran dependencia energética de otros países (no sólo petróleo, sino también gas natural), cuando deberíamos ser una potencia exportadora de energías renovables: sólo instalando placas solares en un uno por ciento de la superficie del desierto del Sahara se podría paliar la crisis energética en toda Europa. Tal vez el potencial de España no sea tan grande, pero seguro que podemos aportar mucho más de lo que aportamos ahora.

Ajusta tu bici plegable a tus medidas

Para sentirte cómodo cuando montas en bici y evitar posibles lesiones es muy importante saber ajustar las medidas a tu cuerpo, y las bicicletas plegables no son una excepción. Si montas en bici habitualmente verás que los ajustes para una bici plegable son muy similares a los de una bici tradicional.

La inclinación, posición horizontal y posición vertical del sillín determinarán que hagas una conducción cómoda y eficaz o una conducción inestable y que te provoque dolores. Si los ajustas correctamente, tu peso se repartirá de forma equilibrada sobre la bicicleta, tus brazos tendrán una posición relajada y flexible que les permitirá actuar como amortiguadores naturales, y controlar la bicicleta con más agilidad.

En cuanto a la inclinación, a veces se tiende a colocar el sillín inclinado hacia delante para evitar que se “clave” en la zona genital. Si embargo esta posición hace que tus caderas resbalen hacia delante sobre el sillín, obligándote a corregir la postura frecuentemente y haciendo recaer la mayor parte de tu peso en los brazos y hombros, lo que acabará por acumular tensión en esta zona y provocarte dolores. Lo mejor es que el sillín esté lo más horizontal posible. Cuando el sillín tiene la inclinación adecuada, los huesos de apoyo se encuentran estables sobre el sillín, no se deslizan hacia delante o hacia atrás, y la presión se reparte uniformemente.

Ajusta la inclinación y la posición horizontal de tu sillín
Ajusta la inclinación y la posición horizontal de tu sillín

Para ajustarlo necesitarás una llave Allen de 6 mm., de las que puedes encontrar en cualquier multiherramienta para bicicletas, con la que aflojarás el tornillo que sujeta las guías metálicas del sillín sobre la tija. Verás que estas guías se insertan en una pieza metálica cuadrada con base redondeada y muescas transversales: hazla girar hacia delante o hacia atrás hasta conseguir la posición que quieres, y vuelve a apretar el tornillo.

Esta misma maniobra te servirá para ajustar la posición horizontal del sillín, más adelantada o más retrasada, deslizando las guías metálicas del sillín hacia delante o hacia atrás en el interior de la pieza cuadrada. La posición horizontal del sillín te servirá para adaptar la bici a la longitud de tu tronco y repartir tu peso entre el sillín y el manillar: cuanto más retrasado está el sillín, más peso recae sobre el manillar, los brazos y los hombros, y cuanto más adelantado está el sillín, más peso recaerá sobre él y sobre tu trasero. Lo ideal es conseguir que aproximadamente el 45% de tu peso recaiga sobre el manillar y el 55% de tu peso recaiga sobre el sillín.

Para alcanzar la posición ideal puedes arrancar sobre la posición KOPS (Knee Over Pedal Spindle) e ir ajustandote poco a poco a tu propio cuerpo. En esta postura tu rodilla cae exáctamente sobre el eje del pedal cuando el pedalier está vertical sobre el suelo. Para comprobar que esto es así puedes utilizar una plomada, o algún objeto pesado atado a una cuerda. Si colocas un extremo de la cuerda en tu rodilla, justo en el lateral de la rótula, la plomada o el objeto pesado deberían caer exáctamente sobre el eje del pedal.

La posición vertical del sillín te servirá para adaptar la bicicleta a la longitud de tus piernas. Si compartes tu bici con alguien, aunque tengáis la misma altura probablemente los ajustes deberían ser distintos: ten en cuenta que, por ejemplo, a igual altura las mujeres suelen tener mayor longitud de pierna y menor longitud de tronco que los hombres.

Cuando el sillín tiene la altura adecuada, al colocar el pedal en la posición inferior del pedaleo tu rodilla debería quedar levemente flexionada. ¿Cuánto es “levemente”? Más o menos la diferencia entre caminar con un tacón mediano o sin él: estira tu pierna completamente, pero en lugar de apoyar la parte delantera del pie en el pedal, apoya el talón; si con el talón apoyado en el pedal puedes estirar completamente la rodilla, cuando apoyes la parte delantera de la planta del pie tu rodilla estará levemente flexionada.

Si colocas el sillín demasiado bajo, cuando el pedal alcance la posición superior de pedaleo estarás sometiendo tu rodilla a tensiones innecesarias y perderás eficacia de pedaleo; si tu sillín está demasiado alto, al pedalear notarás cómo tus caderas se desplazan de un lado a otro del sillín para poder alcanzar la posición inferior del pedaleo.

Cuando consigas la altura correcta te recomiendo que hagas una marca en la tija del sillín, así podrás colocarlo bien cada vez que pliegues y despliegues tu bicicleta.

Bicicletas plegables y Metro de Madrid

Estaba trabajando en mi próximo post en cuanto a la combinación de bicicleta y metro, y me he llevado una magnífica sorpresa, y es que Metro de Madrid cuenta en su normativa para viajeros con un párrafo específico para bicicletas plegables.

Aún tengo que comprobar las normativas de la red de metro de otras ciudades españolas, pero tenéis que disculparme que empiece por el metro de mi ciudad de referencia.

A primera vista parece que combinar bicicleta y metro es algo menos complejo que combinarla con el autobús. Fijáos en este canadiense camino del colegio.

httpv://www.youtube.com/watch?v=Ilvfge_oYQ4

Primeras sensaciones sobre una bicicleta plegable

Si estás acostumbrado a montar en bicicletas “normales”, la primera vez que te subas a una bicicleta plegable seguramente te sentirás un poco inseguro, pero esa es una sensación que desaparece enseguida.

Sobre una plegable tu espalda permanece vertical
Sobre una plegable tu espalda permanece vertical

Lo primero que te choca es la postura: yo por ejemplo estoy acostumbrada a ir sobre bici de montaña con el sillín casi a la misma altura del manillar, para ir agachada y aprovechar al máximo la potencia de la pedalada. En una bicicleta plegable se podría decir que vas como un “Lord Inglés”, con la espalda perfectamente vertical y porte señorial. Las bicicletas plegables están pensadas para ciudad, así que no esperan que tengas que superar trialeras ni grandes pendientes: aún así, sus marchas te permiten ir bastante cómodo incluso saliendo de túneles o, en mi caso, superando la rampa del parking.

Otra sensación sorprendente sobre una bicicleta plegable es la velocidad: al verla tan pequeña no te lo esperas, pero lo cierto es que, al tener las ruedas más pequeñas, necesitas menos esfuerzo para ponerlas en movimiento. Sus siete velocidades, lo mismo que te permiten superar airoso rampas empinadas, te pueden hacer alcanzar velocidades de vértigo en el piñón más pequeño (las Dahon urbanas sólo tienen un plato, y siete piñones), y lo mismo que para ponerte en marcha, el tamaño de las ruedas te ayuda bastante a no notarlo apenas cuando bajas piñones. La sensación de velocidad se ve incrementada por el hecho de que estas dando pedales con bastante mayor frecuencia que sobre cualquier otra bicicleta.

Unión entre manillar y rueda delantera
Unión entre manillar y rueda delantera

La novedad con respecto a otras bicicletas que te hará sentir más inestable es la barra que une el manillar y la rueda. En una bicicleta normal sueles encontrarte con una potencia que desciende unos 8 cm hasta unirse con el cuadro, pero en una bici plegable esta barra se une directamente a la rueda, y la sensación de control sobre la dirección es bastante distinta: al principio tiendes a hacer oscilar la rueda de un lado a otro, y te parece que la direción es mucho más sensible a cualquiera de tus movimientos. Lo cierto es que apenas necesitas rodar unos metros para sentirte más cómodo con esta nueva disposición, y además, esa mayor “sensibilidad” de la dirección también te permite mantener mejor el equilibrio cuando tienes que ir despacio, por ejemplo, porque te has subido a la acera y no te queda más remedio que ser respetuoso con el peatón que tienes delante.

Estas son las tres cosas que más te chocarán cuando te montes por primera vez en tu bici, pero insisto en que te habituarás con bastante facilidad. Por lo demás, se llevan como cualquier bici, pedaleando e intentando disfrutar de cada metro.

Sólo debes tener en cuenta un par de pequeños inconvenientes: por un lado estas bicis, aunque son muy juguetonas y divertidas, no son aptas para subir bordillos tirando de manillar. Su geometría dificulta levantar la rueda delantera del suelo (que se puede hacer si te empeñas, pero no circulando normalmente), y sus pequeñas ruedas acusarán bastante el bache. Al bajar de un bordillo la situación es algo más sencilla, pero arriesgada: con una bicicleta con ruedas de 26′ puedes estar acostumbrado a bajar de los bordillos sin cambiar siquiera tu postura sobre la bici, son escalones pequeños y apenas pierdes la estabilidad. Pero si vas sobre una bici plegable, sus pequeñas ruedas, como te decía, van a acusar bastante la diferencia de altura, y te pueden hacer perder el equilibrio con bastante facilidad si no vas atento.

El otro inconveniente es el deslizamiento. Tal vez a los que rodáis sobre bicicleta de carretera esto no os sorprenda tanto, pero yo, acostumbrada a los tacos y la goma de mis cubiertas de montaña, me llevé un buen susto la primera vez que me ví deslizando varios metros sobre el adoquinado liso de la calle un día de lluvia: las cubiertass de una bici plegable están hechas para moverse por ciudad y para ser ligeras – o al menos no tan pesadas como unas gruesas cubiertas de montaña -, así que son lisas y bastante duras para sobrevivir a la abrasión del asfalto. Cuidado con las calles adoquinadas, las aceras y plazas lisas, y los días de lluvia.

Quiero ESA bicicleta

Elegir tu bicicleta plegable es una decisión seria: para que sea realmente práctica debes elegir una cuyo sistema de plegado sea sencillo y fiable. Ya he conocido algún caso de bicicletas plegables compradas en el momento del “boom” en tiendas no especializadas, que han acabado por dejar de ser plegables porque los engranajes se han estropeado y ya no se pueden ni mover. Además, para que un cuadro seccionado en varias partes sea tan sólido como uno entero debe contar con agarres sólidos: contrariamente a lo que pueda parecer, una ciudad está llena de baches, alcantarillas, aceras sin rebajes, socavones y demás irregularidades que someterán a la bicicleta a vibraciones y torsiones que debe resistir sin que se generen holguras en los cierres ni se doblen las piezas, o apenas podrás dar unos meses de uso a tu bici.

Estuve navegando bastante tiempo para informarme de las mejores opciones. Parece que la marca puntera en el mercado es la inglesa Brompton: su sistema de cierres es de los más cómodos y tienen una aspecto bastante sólido; además, el diseño de las bicicletas hace que sean de las que menos ocupan una vez plegadas; y si eres un “coqueto” como yo, tienen unos modelos muy llamativos, muy urbanos. Sin embargo no me decidí por una Brompton: la calidad y el diseño se pagan, y para mí, que estaba introduciéndome en el mundo de las bicis plegables, eran una opción que se me iba de precio. Ahora que soy una creyente convencida, creo que serán mi próxima elección, si es que tengo que cambiar la mía.

La otra marca puntera es Dahon, con unos precios algo más moderados, y un sistema de cierres similar al de Brompton en cuanto a sencillez de manejo y solidez en el agarre. Sus modelos, una vez plegados, también quedan bastante reducidos de tamaño, aunque no llegan a los niveles de algunas Brompton, y en lo que se refiere a diseño también tienen sus detalles y sus guiños urbanitas. Para mí estaba claro que estas iban a ser la mejor opción para empezar a pedalear por ciudad.

Sweet Pea da Dahon en varios colores
Sweet Pea de Dahon en varios colores

Entonces me encontré con otra disyuntiva… ¿Ligereza o control? Hay varios tipos de bicicletas plegables: las más pequeñas, con ruedas de 14′, las medianas, con ruedas de 20′, las grandes, con ruedas estándar de 26′, e incluso bicicletas de montaña plegables. Mi piso no es ningún palacete y convivir con mi bicicleta de montaña ya tiene sus complicaciones, así que tenía claro que no tenía mucho sentido optar por las de 26′, que incluso plegadas ocupan un espacio considerable. Por aquel entonces Dahon contaba en su colección con las Sweet Pea, bicicletas mínimas con ruedas de 14′, que estaban justo en el límite para soportar mi peso, disponibles en multitud de colores ácidos y llamativos, y especialmente ligeras, pequeñas y por tanto, fáciles de transportar. Sin embargo, la bici que yo había probado era de 20′, así que no tenía muy claro como serían mis sensaciones al conducir una de 14′.

Afortunadamente me acerqué a Ciclos Delicias – desgraciadamente su sitio web, ciclosdelicias.com, está en construcción – para comprar mi bici, y allí tenían, incluso entonces, cierta experiencia en cuanto a bicis plegables. Me preguntaron por el uso que iba a darle a la bici y me explicaron que un modelo como la Sweet Pea merece la pena si vas a moverte mucho con ella plegada y a cuestas, y tus desplazamientos a pedales iban a ser la menor parte del trayecto: su gran ventaja está en la ligereza y comodidad para el transporte, pero la conducción con una rueda tan pequeña es más inestable y sensible a las irregularidades del terreno. La Sweet Pea, pese a sus divertidos colores y su atractivo nombre, no era para mí, que tenía intención de salir del portal de mi casa montada en ella, y de ir pedaleando tan lejos como fuese posible. Así que afortunadamente mis opciones se iban reduciendo a las bicicletas de ruedas de 20′, y digo afortunadamente porque una máxima universal del marketing es que demasiada oferta mata la oferta, y yo empezaba a ser incapaz de decidirme por una u otra bicicleta.

Estuve ojeando los modelos y tuve bastante suerte, porque me encantó una Roo color champagne con el cuadro ligeramente curvo que tenían de exposición y me vendieron con bastante descuento. Mi pequeña tenía algún roce en la pintura, pero soy bastante desastre, así que ya sabía que eso no era nada comparado con lo que iba a sufrir conmigo.

La mía es como esta pero algo menos... brillante
La mía es como esta pero algo menos... brillante