Cuando el carril bici es contraproducente

Atentos que vamos con un borrador de… ¡Ni más ni menos que 2009! Me va a costar más releerlo y actualizarlo de lo que dediqué en su momento a escribirlo.

Ya he comentado en algún otro post que vivo en Alcalá de Henares, una ciudad que debería ser el paraíso del ciclismo urbano, por dimensiones, distribución y ausencia de pendientes. Sin embargo, aunque en los últimos años el ciclismo urbano se ha ido popularizando más y más, y he llegado a cruzarme con señoras que hacen sus compras con una bici cargo, o abueletes que han rescatado alguna vieja bici del trastero para moverse por aquí, seguimos distando mucho, muchísimo, de otras ciudades españolas en las que se puede circular en bici con total comodidad y seguridad. ¿Será por los kilómetros y kilómetros de carriles bici disponibles? Bueno, todo es relativo.

Nuestro “apalabrado” Alcalde se comprometió a dotar a Alcalá de Henares de 160 kilómetros de carriles bici. Y por una vez se esforzó en cumplir una promesa. Bueno, esforzarse no es el término más adecuado. Se puso las pilas al final de la legislatura para cubrir el expediente. El resultado es un carril bici desastroso, chapucero, imposible de utilizar salvo que te vaya el BMX y te guste utilizar a los peatones como conos. Tan descaradamente mala es la infraestructura, que hasta la oposición – en quienes tampoco habría confiado mucho de haber estado ellos al cargo de la obra – ha creado una presentación que recopila algunas de las mejores “pifias” de los carriles bici de Alcalá de Henares. Me han facilitado parte del trabajo que pensaba hacer para este post.

¿El resultado? Unos carriles bici que han conseguido sublevar a todos por igual.

Son imposibles de usar por cualquier ciclista urbano medio: obtaculizados por farolas, macetas o kioskos de helados; trazados que obligan a cruzar una y otra vez la Vía Complutense (antigua NII, una de las vías de circulación más rápida de la ciudad, nadie respeta los 50 km/h legales en urbano) en puntos en que no se puede esperar que un coche tenga tiempo de reducir su velocidad ante el paso de un ciclista; continuos pasos sobre aceras sin rebaje, grietas y charcos por falta de calidad en la ejecución (y pronto se añadirán los propios de la falta de mantenimiento); carriles creados aprovechando lo que antes era una mediana en medio de una avenida que te dejan en pleno centro de una rotonda, y ya verás tú por dónde sales. En fin, ¡una perita en dulce!

Los peatones no están más contentos, ¡y eso que les encanta pasear por los carriles bici mientras las aceras están vacías! Será que prefieren el firme liso a las baldosas estriadas. ¡Y no les digas nada o les pidas paso, que te la lían! Pero hay ocasiones en que no queda más remedio que darles la razón. Por ejemplo, cuando en el colmo de la cutrez, se “rellenan” unos metritos de carril bici de los prometidos a base de pintar media acera de rojo, y dejar un paso ridículamente estrecho tanto para peatones como para ciclistas.

Otro ejemplo es cuando se suman metros de carril bici por el procedimiento de poner una placa en el comienzo de una calle peatonal que indica “vía ciclista”. Una placa metálica, muy bonita ella… En plena calle mayor, que además de estar adoquinada (un gustito para la amortiguación y para los riñones), se pone de peatones hasta la bandera cualquier tarde de verano, o los domingos de todo el año: el caldo de cultivo perfecto para provocar encontronazos y conflictos entre peatones y ciclistas. ¿Van a abandonar los peatones esa zona tradicional de paseo?¿Van a cederle un espacio que ni siquiera está marcado en el suelo a los ciclistas? Y al final llega la incogruencia: la policía municipal parando a los ciclistas para indicarles que no se puede montar en bici por ahí, que hay mucho peatón. Las placas como si no estuvieran. Eso sí, la calle sigue sumando metritos de vía ciclista para cumplir con la promesa hecha.

Este caso concreto era tan flagrante que varias asociaciones de vecinos se movilizaron y las placas se retiraron, aunque queda el testimonio en varios rincones de la red, como este post que muestra las fotos de las placas de “vía ciclista” en la Calle Mayor de Alcalá. Sin embargo no hace falta desplazarse mucho para encontrar las placas en otros lugares poco indicados. Por ejemplo, en la Plaza de las Bernardas… También adoquinada… Y lugar de juegos de los niños que viven en la zona, o que estudian en los dos colegios situados en las inmediaciones. Todo un peligro meter a los ciclistas por esa plaza que os muestro en las fotos en una soporífera tarde de verano… En fin de semana, o las tardes de día lectivo, se abarrota de niños que, como todos los niños, corren sin parar organizando un “caos circulatorio” tremendo. Pero es que son niños jugando, no deberían tener que respetar ningunas normas de circulación.

¿Y los conductores? Pues estos carriles bici han tenido entre los conductores el que me parece el más pernicioso efecto. Estos carriles bici hacen afirmar a personas, que por lo demás son bastante cabales, que debería poderse atropellar a los ciclistas que circulan por la calzada habiendo carriles bici. Machadas. Comentarios hechos en un bar, mirando al graderío y pensando “ahora sí que los he dejado a todos epatados”. Por supuesto que no van a atropellar intencionadamente a ningún ciclista, faltaría más. Pero, sin llegar a acelerar a fondo y coger fuerte el volante para pasarle por encima a algún sufrido ciclista, estos conductores que ven una bici delante de ellos en la calzada, y un carril bici a su lado, se sienten ofendidos, picados. Sienten que tienen derecho a una pequeña pataleta, a achuchar al ciclista pegándosele por detrás, a adelantarlo dando acelerones y sin respetar la distancia lateral de seguridad, aunque sea para volver a quedar detrás en el siguiente semáforo. Y todas estas son situaciones que, aparte del riesgo que conllevan, nadie tendría por qué soportar, ni ciclista, ni peatón, ni conductor.

Dado el panorama, en Alcalá suelo optar por circular por la calzada, y arriesgarme a sufrir las iras de los conductores que creen, como Manolo, que la calle es suya. Me encantaría que esos mismos conductores probasen a coger la bici y recorrer algunos metros de carril. A ver cuánto tardan en recordar a la madre que trajo al.. Peatón que va por el carril (aunque nosotros no lo achuchamos ni lo adelantamos rozando con el manillar por estar en “nuestro” espacio), al bordillo sin rebaje, a las grietas e irregularidades, a la maceta o la farola que están en medio, al que diseñó el carril para que acabe en medio de ninguna parte, o a los infinitos y peligrosos cruces por medio de la calle. Tienen dónde elegir. Pero lamentablemente la mayoría de los conductores nunca usarán esos carriles bici, y seguirán criticando a los ciclistas que “insistimos en seguir yendo por la calzada aunque nos hayan hecho tantos carriles bici, ¡con sus impuestos!” Claro, si es que somos tontos y nos gusta arriesgarnos a sufrir un accidente. O peor, somos mala gente, y nos gusta ir por la calle sólo para fastidiar a los demás.

En fin, gracias a esos gobernantes y sus asesores, a las empresas concesionarias de la obra, por hacernos aún más difícil la convivencia a los usuarios de las vías. Se podrían haber estado quietecitos.

Guía de ciclismo urbano: qué hacer en las intersecciones

Hace unas cuantas semanas Expaper nos contaba en el foro de debate del grupo en facebook sus aventuras en la jungla urbana. Una gran parte de los momentos peligrosos que vivimos los ciclistas en ciudad se producen en los cruces, por eso la “segunda entrega” de la guía de ciclismo urbano va a tratar sobre ellos.

Principios básicos:

  • Estar en el lugar adecuado.
  1. Aproxímate a la intersección y posiciónate en función de tu destino: los giros a la izquierda desde la parte izquierda de la vía, los giros a la derecha desde la parte derecha de la vía.
  2. Sigue las indicaciones pintadas en la calzada cuando indiquen las vías en las que colocarse, cuando las haya: ¡no te quedes en la vía de giro a la derecha si vas de frente!
  3. Seguir las indicaciones del código de circulación: semáforos, stop o ceda el paso, prioridad del que venga por la derecha… Da la prioridad a los peatones que cruzan sobre el paso de peatones.
  4. Si en un cruce vas a seguir de frente, presta atención para situarte en el carril adecuado: deja el carril que está indicado para los que giran a la derecha, desplazándote a la izquierda
  5. Cuando cambies de carril, mira hacia atrás por si se acerca alguien, después indica con el brazo el cambio de dirección: ¡no te fíes sólo de lo que oigas! Si no tienes retrovisor, mira hacia atrás sin perder el equilibrio ni desviar la bici. Puedes practicar en un parking, por ejemplo: lo importante es mantener losbrazos en la misma posición, sin mover el manillar. La mejor solución, sin embargo, es equiparse con un retrovisor

Bueno, algunas de las recomendaciones que nos ofrece la gente de Fubicy pueden parecer muy básicas, pero aún me encuentro con bastantes ciclistas que se están iniciando y siguen el principio de quedarse a la derecha como vehículo más lento (teóricamente) que son; esto está muy bien en rectas, pero efectivamente, cuando ellos quieren seguir de frente y se encuentran con toda una ristra de coches que giran a la derecha, lo pasan bastante mal.

En cuanto a lo de equiparse con un retrovisor o no, supongo que depende de la habilidad que tengas para mirar hacia atrás sin perder el equilibrio. Yo no se lo pondría, entre otras cosas, para evitar el robo. Bueno, y reconozco que por frívolos motivos estéticos, no creo que le quedase bien a mi Roo. Por eso, y porque de momento puedo mirar si vienen coches (o una bici más rápida) por detrás sin demasiados inconvenientes.

  • Dar la información correcta
  1. Cuando gires, muestra tu intención colocándote correctamente y haciendo una señal con la mano.
  2. Girar a la derecha es simple: permanece en la vía de la derecha,  verifica el estado de la circulación y gira. Para evitar quedarte atrapado en un rincón,  rueda cerca del centro del carril para evitar que un coche se coloque a tu izquierda y gire al mismo tiempo.
  3. Una de las principales causas de accidentes en bici son los giros a la izquierda: el ciclista está obligado a cortar la trayectoria de los coches que le siguen y que cruzan.

Aquí hay otro fallo que los ciclistas solemos cometer las primeras veces que salimos en ciudad: pegarnos a la derecha con nuestra mejor intención de no estorbar a los coches, que acaban adelantándonos de malas maneras y poniéndonos en peligro. El ciclista que se inicia necesita hacerse a la idea de que es un vehículo más, y que los coches deben respetar su espacio en la calzada.

  • El giro a la iquierda directo
  1. Tras haberte asegurado de que ningún vehículo se prepara para adelantar, indica tu intención extendiendo el brazo izquierdo. Observa cómo reaccionan los automovilistas, mirando un par de veces: ¿te dejan pasar bajando la velocidad o no? Siempre hay que esperar a la reacción del conductor: la indicación sola no basta para asegurar el paso.
  2. Una vez tomadas estas precauciones, desplázate progresivamente hacia la parte izquierda de la vía, o el carril más a la izquierda, o el carril específico para girar a la izquierda. Ya sólo queda ocuparse de la circulación que llega de frente.
  3. Vigila que no vengan vehículos del otro sentido.
  4. Para evitar quedar atrapado entre dos filas de coches circulando en sentido contrario en mitad de la calle (posición aceptada por el código de circulación pero peligrosa para los ciclistas), nos podemos desplazar a la derecha esperando que la vía se libere de ambos lados. Esto exige actuar con previsión : hay que anticiparse para tener más posibilidades de pasar sin esperar demasiado, primero de la parte izquierda de la vía, después del otro lado de la calzada.
  5. Otra técnica particularmente adaptada a los giros a izquierda en ciudades de circulación densa: Se trata de utilizar un “coche maniobrante”. Colócate en el carril izquierdo, justo detrás de un coche que manifieste su intención de girar a la izquierda con su intermitente. En cuanto el coche arranque para girar a la izquierda, síguelo de cerca. Cuanto más densa sea la circulación, más fácil es encontrar el “coche maniobrante”, y más útil es esta técnica ya que una bici sola tendrá problemas para conseguir que le cedan el paso. Esta técnica también permite evitar que un coche te arrolle cuando esperas para girar, porque el “coche maniobrante” hace al ciclista más visible.

Bueno, no dudo que llegará un momento en que la cultura ciclista se habrá desarollado hasta el punto en que los conductores nos considerarán como vehículos a los que respetar, y no como un estorbo, y reducirán su velocidad para dejarnos pasar. Por el momento, aunque hay gente muy respetuosa con los ciclistas, la mayoría no entienden al ver a un ciclista señalizando una maniobra que deban reducir su velocidad. Ni siquiera tiene por qué tratarse de conductores malintencionados, a veces es símplemente que no están acostumbrados a encontrarse con bicis y no saben bien cómo reaccionar. Sé de alguien que suspendió su primer examen de conducir porque no respetó la prioridad de paso de una bici en una rotonda.

  • “El giro a la izquierda indirecto

Siempre podemos girar a la izquierda en dos tiempos, colocándonos primero a la derecha, hasta el cruce en que queremos girar. Entonces nos filtramos entre la circulación de la vía transversal, o cruzamos como un peatón.”

Esto lo hago muchos días llegando a la facultad. Dependiendo de cómo estén los semáforos, tardo menos en girar como vehículo, o cruzando como peatona.

“Atravesar cruces poco corrientes

  • Incorporaciones y salidas:
  1. Ruedas por la carretera y delante de tí hay un acceso. Permanece en tu carril: la circulación que se incorpore pasará delante o detrás de tí.
  2. Una vía de salida es como un giro a la derecha, pero la velocidad de los coches es más elevada.
  3. Si sigues de frente y hay una salida a la derecha, permanece en tu carril. Los usuarios que la tomen pasarán por delante o después de tí.”

Estas son recomendaciones para carretera más que para urbano. Básicamente nos dicen que mantengamos la calma y confiemos en que los coches que se incorporan y abandonan la carretera nos pasen por delante si tienen espacio, o esperen a pasar después si no lo tienen. En alguna ruta larga con la bici de montaña me ha tocado hacer breves tramos por carretera y se hace difícil mantener la calma y confiar en los conductores, pero es lo único que puedes hacer. Eso, ¡o no salir a carretera salvo que sea imprescindible o que seas ciclista profesional!

  • “Rotondas
  1. De un carril: en las rotondas pequeñas (con un sólo carril circular con ramales de incorporación también de un solo carril) el ciclista debe rodar en medio del carril. Es imprescindible que ocupes u espacio y que te hagas muy presente. Si tu trayectoria sigue el exterior de la rotonda, invitas a los conductores  adelantarte, y te encontrarás en una situación conflictiva y peligrosa en la próxima salida si el conductor quiere tomarla.
  2. Si la rotonda tiene varios carriles, permanece en el carril derecho indicando en cada salida que no la vas a tomar con el brazo izquierdo (la situación es peligrosa porque los coches cortan la trayectoria). Luego, cuando llegue tu salida, señálalo con el brazo derecho. O haz como los coches: si no tomas la primera salida, colócate en el carril central y en el momento de salir, vuelve al carril exterior, indicando cada maniobra.” Uuuuufff… Esto yo no lo veo del todo claro: no hace ni un mes que me encontré con un par de ciclistas de carretera, bien pertrechados, muy morenos para las fechas en que estábamos, las piernas llenas de músculos… Gente entrenada en definitiva. Al llegar a una rotonda uno de ellos tomó el carril interior, pero cuando quiso echarse al exterior, ningún coche le dejaba: acabó parado encima de la rotonda esperando a que no viniese ningún coche. Yo siempre tomo las rotondas por el carril exterior, poniendo mil ojos a que el que se incorpora respete mi prioridad, y a que el que sale no me pase por encima. Así no me quedo atrapada. Para mí es la forma más segura, pero se admiten sugerencias y argumentos.
  3. “En las rotondas con carril bici: en ningún caso utilices este carril, y aún menos los ajedrezados de las incorporaciones. Al contrario, rueda en mitad del carril destinado a los coches como si fueses un coche. Estos carriles escandalosos te fuerzan a avanzar por el exterior de la rotonda y perpendicularmente a la circulación de los coches en las incorporaciones y salidas. En los ángulos muertos de los conductores, que vienen de quién sabe dónde a una velocidad que dificilmente pueden aprecial, el accidente está asegurado.”
De apreciación de la velocidad los ciclistas deberíamos saber un rato: ¿cuántas veces os habéis cruzado con un peatón que se ha aterrorizado a vuestro paso? Sobre la bici controlas tu capacidad de frenado y la velocidad te parece adecuada, pero al peatón le ha parecido que casi lo arrollas. En el caso de los coches el hecho de estar dentro de la berlina – cada vez mejor insonorizada – , la capacidad de frenado de los coches, los controles de estabilidad… Hacen que el conductor se sienta aún más seguro y tome las rotondas a bastante velocidad. El problema son los ángulos muertos de visibilidad.
En cuanto a algunos carriles bicis trazados sobre las carreteras, seguro que alguno de vosotros conoció el carril de Colmenar (en la M607) y sus pasos a nivel no sólo en rotondas, sino en incoporaciones y salidas de la carretera. Ahora ese carril se ha reformado y está perfectamente separado de la circulación motorizada, aunque quedan otros carriles, por ejemplo yendo a la Pedriza por Manzanares, que son un auténtico peligro.
Ahora es cuando alguno se puede preguntar sorprendido cuál es el problema, si apenas unos párrafos más arriba he explicado que suelo tomar las rotondas por el exterior: yo encuentro un par de diferencias esenciales:
  1. Estos carriles bici están por el exterior del exterior, con lo que los coches cuentan con todo el espacio que quieran para circular e inevitablemente aumentan su velocidad. Cuando circulas en el mismo carril que el coche, o no te adelanta, o tiene más cuidado al hacerlo.
  2. Además, al no circular vehículos sobre estos carriles,  suelen estar llenos de gravilla y porquerías varias, que te pueden tirar al suelo ante cualquier maniobra que necesites hacer.
  • “Dos giros a la izquierda seguidos: por ejemplo, en un cruce giras a la zquierda y apenas unos metros después vuelves a girar a la derecha: en este caso, no te eches a la derecha después del primer cruce, termina tu primer giro a la izquierda colocándote en el carril izquierdo de la calle que tomas, para estar bien situado para el segundo giro.”

Carriles bici y cruces

  • Cruces en “Y”: Cuando la carretera principal gire hacia la izquierda, con un cruce por la derecha o de frente, incluso si permaneces en la vía principal, presta atención a los coches que podrían adelantarte e inmediatamente girar a la derecha, o a los que llegan por la derecha y se incorporan por delante de tí. Una buena colocación sobre la calzada e incluso una indicación con el brazo harán comprender al conductor la intención del ciclista.”

¡Cómo son estos franceses! Si en una rotonda ya te encuentras conductores que te ven venir, te ven bien, te ven mucho, te ven de lejos…. Y aún así dicen que ellos entran, y es que entran aunque se te lleven de insignia en el capó… No te quiero contar en un cruce complicado: Algunos conductores podrían incluso encontrar problemas para interpretar las indicaciones del ciclista. En carretera creo que lo mejor es tener mil ojos y no fiarse mucho de nadie.

Lo esencial

Puedes circular con total seguridad pasando la mayor parte de los cruces. Colocarse sobre el carril adecuado es lo más importante. Anticipa los cambios de carril cuando vayan a ser necesarios, sobre odo cuando gires a la izquierda.

Antes de cambiar de dirección, mira si el carril está libre (un vistazo hacia atrás cuando cambies de fila, a los lados cuando te incorpores a una calle más importante, al frente cuando gires a la izquierda), después indica claramente tus intenciones con el brazo extendido. Poder controlar fácilmente la circulación que llega desde detrás es esencial. Pero siempre hay que prestar atención a los otros usuarios que pueden no indicar sus cambios de dirección, no mirar antes de incorporarse, o cambiar de idea cuando ya han iniciado la maniobra.”

Con esto termina este apartado de la guía para ciclstas urbanos. Aunque muchos de los consejos puedan pareceros de lo más obvio, no está de más ponerlos aquí, porque todos hemos empezado en la bici cometiendo errores.

Sobre todo, ¡mucha atención a lo que hagan los conductores! Aunque a menudo, en justicia, te corresponda la prioridad, no es lo mismo jugarte un trozo de chapa que una pierna, así que a veces te toca retroceder y rectificar. No es ninguna alegría, pero cuanto más se acostumbren los conductores a los ciclistas, menos pasarán estas cosas.

Por qué Madrid es un infierno para el ciclista, por Daniel

Uno de los lectores del blog nos manda esta reflexión. Seguro que, seas  o no de Madrid, te suena.

1) Madrid es una ciudad pensada única y exclusivamente para el transporte a motor (privado o público). Ni siquiera puede hablarse de espacio para el peatón, algo que el problema de los árboles del Prado y la baronesa Thyssen pone de manifiesto (aceras mínimas en un lugar emblemático de la capital). Las grandes infraestructuras estratégicas únicamente van pensadas a facilitar (¿?) el transporte a motor (nuevas autovías radiales, soterramiento de la M30) y las que presumiblemente pretenden favorecer el espacio peatonal (remodelación eje Prado-Recoletos) se harán a costa de destrozar otras zonas de la ciudad (calle Alfonso XII, aledaños del Retiro, Plaza de la Lealtad). El tan cacareado Plan Director de Movilidad Ciclista simplemente duerme el sueño de los justos, dicen que por la crisis.

2) Junto a las infraestructuras viarias, otro obstáculo para el desarrollo de la bici es el muestrario de objetos inservibles que jalonan las aceras: chirimbolos, cientos de bancos siempre vacíos (¿quién se sienta a descansar a un metro escaso de una vía de doble sentido con tres carriles?), bolardos… Al margen de la discutible seguridad, comfort o decoración que tales objetos pueden proporcionar, ¿no habrá en todo esto intereses de empresas suministradoras de mobiliario urbano afines al Ayuntamiento? Si a la adoración al coche mencionada en el artículo 1 le sumamos todo esto, el resultado es que no hay espacio material para nada más que no sea el coche junto al sufrido peatón, quien en ocasiones se sentirá parte de uno de esos videojuegos consistentes en sortear obstáculos mientras avanza. Con lo cual, que la bici se las arregle como pueda.

3) Al margen de los problemas de movilidad para el ciclista, por lo mencionado anteriormente, y que saltan a la vista de cualquiera que se pasee por Madrid, el calvario de usar la bici no se acaba ahí. Madrid carece de zonas de aparcamiento para la bici, en gran medida por lo explicado en el apartado 2. El ciclista se ve obligado a dejar su bici aparcada de cualquier manera en un árbol, señal de tráfico, cañería de agua, reja, etc… con gran peligro para la bici y el peatón, ya que en esa situación la bici no queda nada estable y es muy posible que molesta al peatón que pasa a su lado. Más aún cuando la bici es utilizada sobre todo en la zona centro, donde las aceras son especialmente estrechas. A nadie se le ha ocurrido la posibilidad de poner zonas de aparcamiento para bicicletas en plazas, parques o aceras de mayor anchura (pues haberlas haylas, salvo que están habitualmente invadidas por el muestrario de cachivaches mencionado anteriormente, cuando no por un coche allí aparcado).

4) Pero no se acaba todo ahí, ni es todo culpa de nuestras autoridades. El sufrido ciclista que ha puesto en peligro su vida moviéndose por Madrid, y que ha dado vueltas a la manzana hasta encontrar un poste, señal o árbol al que atar su bici sin que moleste demasiado al viandante, se despedirá de su bici después de haberla desprovisto de su sillín, rueda delantera, luces de quita y pon… o bien la somete a un vejatorio proceso de encadenamiento a fin de garantizar que todo elemento mínimamente extraíble queda protegido por el(los) antirrobo(s). Aun así, nada garantiza que la bici, o sus complementos, se encuentren allí al volver (tenazas hay que pueden con todo). Y eso siempre que no se deje la bici a la intemperie de noche, porque entonces nos enfrentamos a la más que posible perspectiva de que una horda de borrachos debidamente amparados por el contubernio hostelero-concejil (vid. Operación Guateque) se ensañe con la bici (o el cuadro) hasta convertirla en chatarra. Obviamente, la opción de encontrar en Madrid un parking público para bicicletas, que garantice un mínimo de seguridad (incluso previo pago) simplemente no existe.

5) Problema éste último agravado por el problema de la vivienda en Madrid. El modelo habitacional “caja de cerillas” instalado en estructuras de viviendas “colmena” simplemente convierte la posibilidad de guardar tu bici en casa en una odisea. Apenas habrá patios de vecindad donde poder dejar la bici, y en caso de que éste exista, plantear a la Comunidad de vecinos la posibilidad de aparcar allí la bici causará más escándalo que si se monta un concierto de Iron Maiden y Metallica con los amigos en la piscina comunal. La posibilidad de guardar la bici dentro de casa genera enormes problemas de convivencia tanto si se comparte piso con terceros como si no, y es desde cualquier punto de vista poco práctico si se usa la bici diariamente (nada hay más engorroso que mover una bici por un pasillo, atravesar varias puertas, meterlas en el ascensor o bajarla por la escalera). Todo lo cual enlaza con el apartado 6, en el que se refleja un problema específicamente madrileño que viene a poner la guinda en este copioso banquete de desgracias que se ha expuesto hasta aquí.

6) Al madrileño medio no le preocupa la bici ni la vida sana, pero no le gusta tampoco el coche ni la ciudad en la que vive. Todo ello genera un poso de frustración y mala leche que saldará ensañándose con quien trata de vivir a gusto consigo mismo, sin molestar a los demás, y que además pretende cambiar un poco las cosas. En Madrid se puede hacer de todo, desde gritar en la calle a cualquier hora, a mear y vomitar en cualquier portal o colapsar las calles con aparcamientos en doble fila y las aceras con electrodomésticos que (¡por supuesto!) nadie va a llevar al punto de reciclaje. Sin embargo, ante esas situaciones el madrileño medio sólo encogerá los hombros y se quejará para el cuello de su camisa. El problema es que ante el ciclista que trata de circular por la vía sin pegarse al bordillo, por su propia seguridad, al que aparca la bici delante de un comercio o al que pretende introducir una bici plegable en el metro, se le reprocha con saña cualquier molestia que pueda causar (que un coche se vea obligado a circular a 20 km/h, que no deje especio para posibles clientes delante de un escaparate o que roce mínimamente el traje de alguien con una rueda manchada de barro).

7) Pero no todo es malo. Al ciclista en Madrid siempre la queda la esperanza de que, desde el volante de un 4×4, con una sonrisa de sobradez y mientras te dan una palmada en la espalda, te digan eso de que “en el fondo estaría genial que hubiera más gente como vosotros”. Si es como en Madrid… en ningún sitio.

Ciclismo urbano en Valencia

En todas las ciudades el problema parece ser el mismo: falta una verdadera intención de convertir el ciclismo urbano en una alternativa de transporte real.

El artículo que publica hoy El País sobre el estado del ciclismo urbano en Valencia está lleno de referencias que me resultan tristemente familiares.

Arranca con la paradoja que a cualquiera de nosotros nos ha asaltado alguna vez: ¿cómo puede ser que en países en los que la lluvia abunda tanto como escasean las horas de luz diúrna se practique el ciclismo urbano mucho más que en las ciudades españolas, cuyas condiciones medioambientales son excelentes? Pues porque la ciudad está pensada para los coches más que para los ciudadanos, y mucho menos para las bicis.

Pese a que a mediados de los ochenta Valencia fue de las primeras ciudades españolas equipadas con carriles bici, estos están inconexos, trazan rutas muy poco útiles, sus trazados son irregulares en cuanto a color, tipo de pavimento.. Por lo que resulta difícil conseguir que los peatones los identifiquen fácilmente y no los ocupen, eso cuando no están ocupados por bancos y papeleras colocados ahí por el mismo Ayuntamiento que creó el carril. Seguro que todo esto os suena tanto como a mí.

Sin embargo se ha puesto de moda que los municipios cuenten con bicicletas de uso público (Barcelona, Sevilla, Zaragoza y otras ciudades ya cuentan con ellas), y Valencia se propone poner en marcha este servicio en septiembre de 2009.  La iniciativa es positiva pero nos queda por ver cómo se hará la puesta en marcha: en Alcalá de Henares también se ha puesto en marcha este servicio, aunque a bastante menor escala, se pueden recoger bicicletas en el Ayuntamiento y en el caseta de información del Parque de los Cerros. Casi nadie lo sabe, y es normal: es un servicio apenas publicitado salvo por su breve reseña en el sitio Web del Ayuntamiento, las bicis no están a la vista, no cabe la posibilidad de utilizarlas para ir de un punto a otro (Ayuntamiento y Parque Natural están bastante alejados), sino que más bien están concebidas como un servicio para visitar la ciudad en bici y devolverla en el mismo punto en que se recogió. Eso sí, una vez sales del Ayuntamiento con tu bici, no cuentes con encontrar en todo el centro (que es lo que se suele visitar dando un paseo) un sólo carril bici: te toca circular por la calzada; ¡Ah! Y nada de usar la bici para visitar el monumento más emblemático de la ciudad, la fachada de la Universidad: paso por ahí a menudo con la bici y no he tenido la mala suerte de cruzarme con ningún municipal, pero sí que he pasado por ahí andando en el momento en que alguien con menos suerte que yo era reprendido porque “no se puede pasar por esa plaza en bici”.

En fin, que queda muy  bien salir en todos los medios diciendo que vas a poner en marcha un servicio público de alquiler de bicis, pero lo esencial es plantear ese servicio de manera que sea verdaderamente útil para los ciudadanos: antes de instalar los parkings y las bicis habría que revisar la red de carriles bici, mejorarla y ampliarla, y plantear la convivencia de todos los usuarios de manera que sea segura y no se generen conflictos. A ver qué tal se les da en Valencia.

Light-Lane: llévate el carril bici puesto

Hace ya unos días que me llegó algo de información sobre este “invento”: Alex Tee y Evan Gant, de Altitude Inc. – un laboratorio de diseño con un imporatnte peso del “diseño verde” – ha desarrollado un láser que proyecta un carril bici detrás de tu bici. Esto puede solucionar, al menos durante la noche, el problema de que los coches se empeñen en pasar demasiado cerca de los ciclistas (ayer mismo volvieron a pasarme casi rozando…).

Hoy mismo he recibido respuesta de Evan, que se ha tomado la molestia de explicarme ampliamente el proceso de creación de este dispositivo:

“… El origen de la idea fue meramente conceptual, ya que Alex y yo nos habíamos apuntado a un concurso de diseño para promover los desplazamientos diarios en bici. Habiendo presenciado cómo varios amigos eran golpeados por coches al circular entre el tráfico, sentíamos que la intimidación de compartir la carretera era una de las mayores barreras para moverse a diario en bici.”

“Sin embargo, también nos dimos cuenta de que nuestra comodidad personal en carreteras con carriles bici se veía muy incrementada, así que empezamos a trabajar para comprender cuáles eran las diferencias entre ambas situaciones. Claramente uno de los mayores beneficios de los carriles bici es que existe una barrera establecida y común que tanto conductores como ciclistas respetan. Sin embargo, requieren una gran cantidad de recursos y planificación para implementarlos, de modo que decidimos centrarnos en el hecho de que los carriles bici establecen un espacio de seguridad más allá de la huella de a bici”

“Tras experimentar con medios físicos para incrementar el tamaño percibido de la bicicleta, nos dimos cuenta rápidamente de que esto comprometería la seguridad del ciclista al incrementar la probabilidad de enganchones accidentales.  En este punto fue cuando decidimos proyectar una frontera visual en el pavimento adyacente utilizando un láser. Aunque no establece un camino claro y predecible que seguir, anima al conductor a ceder al ciclista un carril más ancho, captando su atención de un modo diferente…”

El aparatito aún está en fase de desarrollo, probando distintos colores y orientaciones del láser, pero la expectación que ha levantado este nuevo dispositivo de seguridad ha animado a sus diseñadores a adelantar el máximo posible su fase de fabricación y distribución al público.

Pedalear con nieve

Se anuncia una nueva bajada de las temperaturas y de las cotas de nieve. Aunque no creo que volvamos a ver Madrid tan nevado como hace un par de semanas, recuerdo que durante esos días costaba salir a la calle, en bici o andando, con las aceras y las calzadas cubiertas de nieve compactada y hielo. En Alcalá pasaron cuatro días antes de que se esparciese sal por las principales vías de comunicación, y aún así algunas zonas han terminado de deshelarse al calor del sol de los últimos días.

Estos días me decía “¡Caray, Mayte, has ido a clase en bici con 15 grados bajo cero, esto no es para tanto!”, pero entonces recordaba… Claro:  en Estrasburgo los carriles bici se salaban con la misma premura que las calzadas y las aceras; he investigado también un poco entre las fotografías de Zakkaliciousness en Flickr, una buena colección de imagenes de ciclistas en Copenague, unas cuantas de ellas bajo una buena nevada, pero con los carriles bici correctamente mantenidos; Toronto ya ha tomado nota y pone en marcha su plan para desarrollar más carriles bicis y mejor mantenidos, apoyándose en el uso – que ya se hace en Dinamarca – de quitanieves específicos para carriles bici.

(La reflexión del fotógrafo merece la pena: pincha en la imagen para verla).

Aquí nos ha costado reaccionar ante un temporal de nieve, y ni siquiera contamos con una red adecuada de carriles bici. Los pocos que existen no saben lo que es el mantenimiento.

Paciencia y ¡a seguir reclamando una infraestrucutra que nos beneficia a todos!

Más imagenes de ciclistas en Copenhaguencyclechic.

Movilidad urbana en la prensa de hoy

El País ha publicado hoy un artículo sobre la movilidad urbana en Europa y España.
En España los principales problemas no varían:  Las medidas que se proponen o se adoptan se quedan en anécdota por la falta de continuidad, y sobre todo por la falta de coordinación entre las distintas comunidades, que hacen la guerra cada una por su lado a falten ausencia de una normativa estatal sobre movilidad.

Ciclismo urbano por Madrid en CQC

Esta semana CQC ha dedicado su sección “Proteste ya” al ciclismo urbano en Madrid: apenas unos minutos de reportaje son suficientes para mostrar que la situación es calamitosa para el ciudadano que pretende desplazarse a diario en bicicleta por la capital: tráfico intransigente, aceras prohibidas, carriles bicis extremadamente escasos, ocupados por peatones, interrumpidos por escalones entre acera y acera, por vehículos aparcados, y hasta por paradas de autobús.

Lo más indignante es comprobar cómo el personal de la Estación de Atocha de RENFE explica con total convicción que no es posible introducir bicicletas en los trenes, cuando existe una normativa, restrictiva pero no prohibitiva, para el transporte de bicicletas en los trenes. Al final se comprueba que lo mejor es no preguntar, yo misma viajo a menudo con mi bicicleta desde Alcalá hasta Atocha y jamás me han puesto ningún impedimento. Y al personal de RENFE, por favor, revisen su propia normativa en lugar de buscar peregrinas explicaciones acerca de la rentabilidad o no de poner en marcha un tren.

El Plan Director de Movilidad Ciclista de la Ciudad de Madrid aprobado en Mayo de este año planea crear una red de carriles bici que cubran las principales vías de desplazamiento en el centro de la ciudad, pero se han puesto de plazo hasta 2016. Al menos la periodista de CQC ha conseguido que Gallardón se comprometa a construir los dos ejes principales en esta legislatura, pero sigue siendo insuficiente para desplazarse en bici con seguridad, y queda por ver cómo se construyen esos carriles bici.

EuroVelo: una iniciativa europea por el ciclismo urbano

Ortega y Gasset ya decía en 1921 “España es el problema, Europa la solución”. Evitando la interpretación más dramática de esta sentencia… ¡Cuanta razón tenías, José!

La Federación Europea de Ciclistas, bastante más enfocada al ciclismo urbano que a la competición en carretera o en montaña, tiene en marcha su proyecto EuroVelo. Este proyecto reúne algunas de las principales ideas sobre las que escribo en este blog, y es la vía que la ECF ha escogido para conseguir sus fines.

¿Qué cuáles son estos fines? Procurar que la bicicleta desarrolle todo su potencial en lo que a movilidad sostenible, bienestar social y desarrollo económico mediante el turismo sostenible se refiere, y cambiar las actitudes, políticas y asignaciones presupuestarias en Europa. Me alegra saber que los ciclistas urbanos tenemos un “lobby” a la americana en Europa, porque el trabajo de esta Federación, así a primera vista, me parece muy necesario: He hablado en alguna que otra entrada de los beneficios individuales y colectivos de elegir la bicicleta como medio de transporte diario, y también tengo otras dedicadas a la necesidad de impulsar un cambio de percepción hacia los ciclistas urbanos en la sociedad. Esta federación acude al origen de esta percepción dirigiéndose a los políticos que pueden desarrollar las infraestructuras, promocionar hábitos – igual que promocionan el de tomar fruta diariamente – y, en definitiva, promover un cambio en la sociedad.

El proyecto EuroVelo se materializa en la creación de una red de carriles bici europea. La EFC pretende asegurar la calidad de estos carriles bicis armonizando los estándares para su construcción, basándose en los mejores ejemplos con que contamos en la Unión: esto debería evitar que nos encontrásemos con carrilles bici cuyo trazado los convierte en inútiles, porque no llevan de ninguna parte a ninguna otra; se acabaron los carriles bici sin rebaje allí donde terminan las aceras. Hay muchos aspectos que mejorar en la creación de carriles bici, y un organismo que recoja todos los criterios que se utilizan en los distintos países y los extienda al resto es muy necesario.

La EFC también se ocupará de comunicar la existencia de estos carriles a quienes toman las decisiones en cada región, y a los usuarios potenciales: esta es una parte importante del trabajo, seguro que muchos de vosotros conocéis carriles bici por los que resulta complicado circular porque hay peatones en ellos, e incluso kioskos de helado y bancos para sentarse. Yo lo veo como un círculo vicioso que lleva al desuso de las infraestructuras: Para quienes intentamos utilizarla, es muy difícil hacerlo con tantos obstáculos; pero si hay tantos peatones que pasean tanquilamente por el carril es porque no están acostumbrados al paso frecuente de ciclistas. Sí, sí, yo también me he encontrado con algún cabezota que se empeña en seguir por el caminito rojo después de más de diez encontronazos seguidos con bicicletas, pero por lo general, si por un carril bici pasan muchos ciclistas contínuamente, el peatón no tiene por qué tener interés en pasear por él arriesgándose a sufrir un doloroso accidente.

Al final todo esto debería servir para que cada vez más ciudadanos nos decidiésemos a disfrutar de la bicicleta como medio de transporte habitual, y no sólo como práctica deportiva de fin de semana. Si un buen número de nosotros se decidiese por el ciclismo urbano, los efectos sobre la congestión de los centros urbanos y la contaminación ambiental serían notables. Voy a tener que investigar, porque seguro que hay estudios al respecto, y prefiero argumentar con cifras a hacerlo con aproximaciones.