Asegurar tu bicicleta

A primeros de esta semana recibí una nota de prensa sobre una compañía que lanzaba un seguro para bicicleta. No es un producto tan innovador, hay muchas compañías que ya ofrecen este tipo de seguros. Pero, ¿realmente te interesa asegurar tu bicicleta?

¿Por qué debería asegurar mi bicicleta?

Es una buena pregunta, sobre todo si, para moverte en ciudad, has optado por recuperar alguna vieja bici del trastero de la casa del pueblo, o por recomprar alguna de enésima mano. El robo de bicicletas está a la orden del día (y si no que se lo pregunten a los gestores de sistemas públicos de alquiler de bicicletas), y al final muchos llegan a la conclusión de que, lo mejor para no pasar un buen mosqueo cuando te roban la bici, es que la bici no valga gran cosa.

Pero hay una cosa en la que yo no caí hasta que una amiga sufrió un accidente en bici… A ella no le pasó nada, pero al peatón que salió de entre los coches sin mirar lo acabaron llevando al hospital, perdió el sentido. Al final todo quedó en un susto, en risas cuando aquel hombre despertó preguntando “qué autobús le había atropellado”, lágrimas de preocupación de mi amiga cuando vió a ese hombre en el suelo. Pero, ¿y si ese hombre se hubiese decidido a denunciar a mi amiga por el “atropello”? Sí, él cruzó sin mirar, en un tramo de calle sin paso de peatones, saliendo de entre los coches donde mi amiga no podía verlo… Pero, ¿podemos contar con que no se llegase a la conclusión de que el ciclista es culpable? Desde que un atestado me dio culpable en un accidente de moto en el que fui pura víctima de un conductor apresurado e imprudente, y tras preguntar a otros muchos ciclistas y moteros, tengo que dudarlo mucho. Porque al final, sobre todo en urbano, dependes de cómo vea las cosas quien hace ese atestado. Dependes de que no se considere al peatón la parte más debil por defecto, y se tienda a protegerlo; dependes de que la autoridad en cuestión sea simpatizante de las bicis, o haya maldecido más de tres o cuatro veces a algún ciclista que le haya hecho alguna mala jugada; dependes de que monte en bici y sepa lo que es un peatón agazapado tras un coche, que parece que esté esperando a que pases para saltar a la calzada; o de que sea de los que camina por el carril bici y le vocea a los ciclistas que lo adelantan “como locos” (por despacio que los pases, la sensación que tiene el peatón es siempre e invariablemente que le has adelantado demasiado deprisa).

Si tienes un accidente contra un coche, la cosa no pinta mejor. ¿Se te va a proteger por considerársete la parte más débil? ¿O se te va a demonizar porque, lo queramos o no, los coches siguen siendo considerados los reyes de las calles, y motos y ciclistas no somos mas que usurpadores que estamos ahí sólo para fastidiarles? Y peor aún: seguro que la aleta del coche que te embiste cuesta más que tu bici. ¿Te va a tocar recuperarte de las lesiones, hacerte con una nueva bici para sustituir al amasijo metálico en que se ha convertido la tuya, y pagarle una aleta nueva al conductor que ni te vió?

Así que, si te mueves a diario en bici por tu ciudad, si haces recorridos largos, si compartes espacio con una alta densidad de coches o de peatones, si circulas por la calzada porque no hay carril bici, o lo hay pero – oh, sorpresa – es un absoluto desastre… A lo mejor te interesa tener un seguro de responsabilidad civil que te cubra en caso de accidente.

¿Y qué seguro para bicis me interesaría?

Hay mil opciones, pero hay que ser prácticos.

Si te mueves en bici precisamente con la idea de no dejarte un dineral, llevas una bici de trastero (sin valor económico, por mucho valor sentimental que tenga), con la cámara más parcheada que la calle del vertedero, el sillín pegado con cinta americana y el cambio pulido más que desgastado del uso, no te interesa tanto la cobertura del valor de la bici en caso de robo o daños materiales. La cobertura por responsabilidad civil debería ser tu prioridad.

Si lo tuyo es el descenso, dirt, all mountain fuerte… Un seguro que cubra los gastos médicos por accidente puede ser lo que necesitas. ¡Y el valor de la bici! Que uno no se mete en esas aventuras si no es sobre una buena máquina de no menos de 2500€.

Piensa en el valor económico de tu bici, en el uso que le das, en tus recorridos habituales, y en función de eso valora si te interesa un seguro, qué coberturas serían imprescindibles y cuáles desechables, y qué importe te merecería la pena pagar.

En mi caso, no veo la necesidad de asegurarme. Sí, después de todo este post sobre los seguros de bici, resulta que no los veo interesantes para mi. Pero eso no impide que os informe sobre ellos por si a alguno os interesa. Cuando salgo en montaña lo mío es el llaneo y la escalada, los descensos – sobre todo por trialera – los hago con más miedo que vergüenza, cuando me caigo no paso de rozones y moratones, y una buena cantidad de barro o polvo. Eso sí, mi última adquisición bicicletera, una preciosa all mountain con doble suspensión, merecería que segurase su valor, pero es que no se queda aparcada en la calle nunca: va del dormitorio de las bicis que tengo en mi piso al monte, del monte al dormitorio de las bicis, y entre tanto sólo la desmonto cuando me caigo. Cuando salgo en ciudad es sobre todo por Alcalá, y por suerte la vía de mayor circulación y mayor velocidad media no forma parte de ninguna de mis rutas principales: casi todos mis recorridos los hago por calles secundarias de circulación lenta. Me paro en los semáforos, me alejo de los coches aparcados cuando no puedo ver si hay peatones ocultos entre ellos, y por suerte puedo decir que, desde que mi amiga tuvo su atropello hasta hoy, los peatones se han acostumbrado mucho más a las bicis y ahora miran antes de cruzar aunque no oigan ningún ruido de motor (¿será efecto también de la leyenda de los coches eléctricos y los numerosos atropellos que se dice han protagonizado?). No percibo que mis recorridos en ciudad tengan mucho peligro. Aún así, de plantearme algún seguro de bicis, me lo plantearía para mi plegablilla, que sí se queda aparcada, a veces de muy mala manera, mientras tomo algo con amigos o mientras hago compras en el mercado. Además que en ciudad, por más cuidado que se tenga, siempre cabe la posibilidad de tener algún susto.

¿Y cuánto puede costar un seguro para la bici? Por hoy no me quiero extender más, que me espera una bonita Ley que estudiar, pero en lo que queda de semana os diré los precios que me han dado los configuradores para una bici de montaña y una urbana.

Calles seguras para pedalear

¿Os hablaba el otro días de alcaldes con macabro sentido del humor? Pues el mío no ha tardado mucho en manifestarse.

Este sábado pasaba por la Ronda Fiscal, una de las principales vías de entrada a Alcalá de Henares, cuando me dí cuenta de que unos metros por delante de mí los coches se lanzaban a una fiesta de volantazos y maniobras bruscas. ¡Un entorno aún más entretenido para la convivencia con ellos! Al ir llegando a la zona en cuestión me dí cuenta de qué se trataba: todas las alcantarillas de la calle, e incluso las de la rotonda en que termina, sobresalían entre 5 y 8 centímetros del nivel del suelo. Conclusión inmediata: “nos quieren matar”. Conclusión menos inmediata: “esto es que van a reasfaltar esta calle”, y es de agradecer, porque es una calle llena de grietas y socavones, pero… Era sábado, ¡sábado! Y quedaba un largo día por delante, y el domingo, antes de que nadie fuese a ponerse a asfaltar. Es más, el martes me acerqué a hacer algunas fotos y la calle seguía en el mismo y lamentable estado.

Esto quiere decir que quedaban un mínimo de 48 horas en las que cualquier ciudadadano, vaya en coche, moto o bici, podía llevarse un buen susto en esa calle: el rato que estuve allí ví cómo algunos coches no podían esquivar las alcantarillas y se llevaban un fuerte impacto en sus ruedas y amortiguadores; los más espabilados lograban evitarlas a costa de volantazos que bien podrían haber terminado en un golpe de chapa con el resto de coches, o con un motorista o ciclista encaramado a su capó; viendo a algunos scooters me imaginé lo complicado de pasar sobre esas alcantarillas húmedas por la lluvia, resbalón seguro y caída más que probable; en bici, exactamente igual, y más con una plegable que acusa más los baches por el reducido tamaño de sus ruedas.

Ni siquiera hay un cartel avisando de la presencia de las “alcantarillas-asesinas”, o unos conos rodeandolas, así que me puse manos a la obra. Como sospechaba que con la Policía Loca tenía poco que hacer, llamé a la Guardia Civil – aunque sé que no es su competencia – por si “cuela”, pero en seguida me aclararon que, aunque quisieran, no cuela ni de lejos, que lo mejor es que llame a la Policía Local. Resignada toco esta segunda puerta, y la respuesta no me sorprende, pero aún así me indigna: conocen la situación pero no pueden hacer nada “hasta que a alguien le pase algo”.

El panorama para el ciudadano es desolador, estamos completamente desprotegidos en nuestra propia ciudad porque otros cuerpos del Estado no tienen competencias, y la Policía Local jamás va a mover siquiera un dedo contra su concejal o su alcalde. Y digo yo, ¿no es precisamente para evitar eso el hecho de que sean funcionarios? Digo yo, ¿no se informa de este tipo de obras públicas a la Policía Local? ¿No puede un Jefe de Policía Local mínimamente avezado instar a que la obra de las alcantarillas se haga el mismo día o justo en vísperas del día que se asfalte la calle, y oponerse fírmemente a que se dejen puestas un viernes para que los ciudadanos tengan que esquivarlas durante todo el fin de semana? Y si aún así se hace como se ha hecho, ¿no puede un Jefe de Policía Local cortar esa calle al tráfico, o poner carteles, conos o lo que sea menester para que los conductores, motoristas y ciclistas que circulen por la calle, en lugar de encontrarse con “el pastel” en el último momento, vayan prevenidos para esquivarlas sin necesidad de ponerse en peligro a sí mismos y a otros usuarios de la vía?  Pues al parecer es demasiado pedir.

La hipocresía general de la Administración Pública es hiriente: es hiriente que nos pidan que reduzcamos la velocidad y que achaquen los accidentes siempre a la mala actitud de los ciudadanos mientras que España está llena de autopistas y carreteras con un pésimo estado del firme, con zonas que se encharcan con cuatro gotas de lluvia, curvas contraperaltadas, irregularidades de todo tipo; es hiriente que la Policía Local esté al quite para multar a los conductores que dejan su coche en doble fila o lo aparcan ocupando parte de un paso de cebra, que estén siempre ahí para decirme que no puedo circular en bici por una plaza, o para decirme que no puedo aparcar ahí mi bici, y sin embargo aleguen que “no pueden hacer nada hasta que alguien se haga algo” cuando una calle se convierte en trampa mortal a manos del propio Ayuntamiento.

No me queda más remedio entonces que hacer unas fotos, poner una queja en el Ayuntamiento, publicar este post aquí, y enviarlo a otros sitios para que se publique lo más posible, y animaros a todos a que os quejéis cuando os encontréis situaciones de  este tipo. Mientras hacía estas fotos a una señora le reventó una rueda contra una de las alcantarillas; no tenía ninguna intención de reclamar mientras el seguro cubriese la rueda. Los Ayuntamientos viven de que la mayoría no tenemos tiempo – ni ganas una vez pasada la indiganción inicial – de movilizarnos y poner quejas, pero si todos actuasemos ante este tipo de situaciones las cosas cambiarían; no creo que yo llegue a ver el día en que las Administraciones Públicas protejan al ciudadano en lugar de ponerlo en peligro, pero con un poco de suerte próximas generaciones podrán verlo.

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La seguridad para los ciclistas está en la “masa”

Muchos ya lo sabéis, pero he mencionado varias veces este estudio de la Universidad de New South Wales, en Australia, y ahora que se acerca la Criticona parece el momento de hablar de ello.

El estudio llega a la conclusión de que, cuanta más gente usa la bici en las calles de una ciudad, menos probable es que sufran accidentes de tráfico.

Los motivos son variados. El más inmediato, que hay menos coches en las calles (porque sus conductores están pedaleando), pero especialmente porque los conductores se comportan de manera diferente y conducen de forma má segura cuando ven muchos ciclistas y peatones alrededor. Además, los conductores que se pasan a la bici son más respetuosos y conscientes del peligro cuando conducen sus coches.

La relación entre el incremento de ciclistas y peatones y la reducción del número de accidentes que éstos sufren es menos que proporcional: por ejemplo, en una comunidad en que se doble el número de ciclistas, se puede esperar una reducción de la frecuencia con que un ciclista sufre un accidente con vehículos motorizados implicados de aproximadamente un tercio.

Por otro lado, cuanto mayor es la percecepción de seguridad, más gente se decide a usar su bici a diario, lo que a su vez contribuye a mejorar aún más la seguridad. Por eso los investigadores lo han definido como el “Ciclo virtuoso

Los estudios también han llegado a la conclusión de que este efecto es independiente de las políticas para favorecer el uso de la bici, como la reducción de los límites de velocidad o la mejora de las infraestructuras, por ejemplo, con carriles bici – que, por cierto, ando detrás de otro post a este respecto – .

Uno de los Doctores que han contribuido al estudio recomienda “que las autoridades se centren en destacar la diversión, las ventajas de movilidad y los beneficios para la salud y el medio,  en lugar de lanzar mensajes centrados en el peligro y la seguridad, que pueden desanimar a los ciclistas : deberíamos crear un entorno amigable para los ciclistas y destacar los aspectos positivos del ciclismo, antes de destacar sus aspectos negativos con campañas de seguridad que se centran en los ciclistas sin hablar también de los conductores o las condiciones de la carretera – y me parece especialmente sangrante el estado de las carreteras – . Recordar a la gente las estadísticas de heridos y los riesgos, que usen casco y ropa reflectante y visible, consigue – aunque no sea su finalidad – reforzar los miedos que desaniman a la gente a utilizar la bici.”

Las preocupaciones en cuanto a la seguridad del ciclismo son una de las principales barreras que desanima a los ciudadanos a usar sus bicis, incluso a aquellos que usan su bici con regularidad. En mi caso, no tengo problemas para rodar en Alcalá, pero por Madrid depende mucho de la zona que me atreva a ir por la calzada o que me suba a la acera.

Este es el resumen de lo que se trata en este estudio, y estoy completamente de acuerdo. Creo que dan en el clavo cuando se refieren a las campañas que las Autoridades lanzan recordando al ciclista que tenga cuidado, que use casco cuando salga a carretera, que  montar en bici es muy peligroso… Y mientras se gastan el presupuesto en estas campañas seguimos con unas carreteras y calles por las que es un auténtico peligro circular. Para mí, que además uso moto, es una auténtica vergüenza que se publiquen cifras de accidentes “causados por la imprudencia”, cuando un simple trayecto de 25km desde Alcalá a Madrid se convierte en un suplicio por las continuas grietas y socavones sobre el asfalto, o cuando en ciudad es casi inevitable ir haciendo eses con la bici para esquivar alcantarillas a 10 cm bajo el nivel de la calle, zanjas, agujeros… Y sobre todo en el caso de la bici, que no haya sido hasta este invierno que yo haya oído una campaña recordando a los conductores que deben respetar a las bicicletas porque no necesitan tocarlas para hacerlas caer y provocar un accidente.

También me parece interesante que el estudio llegue a la conclusión de que la seguridad para los ciclistas aumenta independientemente de las políticas y las infraestructuras que se desarrollen, aunque esto lo dejaré para un próximo post sobre carriles bici.

En la búsqueda de información para este post me he encontrado con una excelente fuente de estudios sobre seguridad vial y ciclismo, así que creo una nueva categoría para seguir escribiendo sobre el tema.