Conductores que incitan a no respetar al ciclista

Sólo quiero hacer una entrada rápida para maldecir la estampa de una vecina de la urbanización en la que viven mis suegros.

Esta mañana yo salía de la susodicha urbanización en coche. Al llegar a un cruce llegaban por la derecha un coche, y detrás de él, un ciclista. En cuanto ha pasado el coche, la australopiteca que conducía el coche de detrás se ha puesto a dar acelerones y a hacer aspavientos. Los escasos diez segundos que el ciclista ha tardado en pasar se le han debido de hacer eternos. Entonces he salido del cruce y me he colocado detrás del ciclista, sin adelantarlo, por varios motivos:

  1. Falta de visibilidad: La calle está en curva y cambio de rasante, con lo que no se puede ver si viene algún coche de frente con tiempo como para terminar el adelantamiento con seguridad.
  2. Sentido común y comprensión hacia el resto de usuarios de la vía: El arcén en esa calle es inexistente, los laterales del asfalto están completamente degradados, no se puede pedir a un ciclista – y menos de carretera – que circule por ahí.
  3. No había necesidad: El ciclista al que seguía iba a 40km/h, y el límite de velocidad, como en cualquier zona urbana, es de 50km/h. ¿Qué sentido tiene arriesgarse a adelantar a un ciclista que va a 40 cuando apenas tardaremos un minuto en superar la curva y el cambio de rasante y podré adelantarlo sin problemas? Por cierto, que el buen hombre debe de ser triatleta, estaba cuadrado y negro como el carbón de tanto entrenar. Si se pone tonto, no lo dejo atrás ni cuesta arriba.

Por supuesto, la versión involucionada de mandril que llevaba detrás de mi ha tocado el claxon,  se ha pegado a mi parachoques, ha gesticulado… Probablemente me haya mentado a la madre y me haya deseado algún tipo de muerte dolorosa.

Como habréis podido observar, yo también le dedico epítetos cargados de veneno. ¿Por qué tanta inquina hacia la individua? Porque de pronto caigo en que, incluso aunque tengamos la suerte de dar con un conductor que respeta al ciclista, seguramente llevará a otro detrás que le presione para que adelante en un sitio sin visibilidad, no respete la preferencia de paso, ni los límites de velocidad…

Pero especialmente porque una de las tristemente comunes conversaciones que mantengo con el padre de mi hija cada vez que sale a entrenar con la bici de carretera es:

“Ten cuidado, no te mates”

“Yo no me mato, si acaso me matan

Así me despido casi cada día de él. ¿No os parece triste que acabemos haciendo humor negro con lo normal que se ha hecho que un ciclista de carretera muera atropellado?