Bici Crítica da un salto cualitativo en los medios

Se trata de uno de los movimientos más internacionales y con más seguidores por el ciclismo urbano. Sin embargo, aunque en España han estado haciendo bastante ruido sus concentraciones, era un ruido con sordina: comunicación boca-oído, internet, carteles, algunos medios de comunicación minoritarios…

Ayer la edición en Internet de un diario de tirada nacional daba cabida entre sus noticias a La Bici Crítica. Por fin parece que vamos llegando al nivel de masa suficiente como para llamar la atención de medios de comunicación de cabecera.

Lo que me preocupa de esta mediatización es el peligro de las malas interpretaciones: todos los que nos movemos en bici por ciudad a diario, o casi, entendemos la Bici Crítica como un movimiento necesario de reivindicación, que pretende que se desarrollen las infraestructuras necesarias para que sea posible desplazarse en ciudad en bicicleta, para que no suponga un peligro llegar al trabajo o al colegio en bici, para que otras personas que aún no se han decidido tengan la posibilidad de elegir dejar su coche en el garaje.

Sin embargo breves apuntes – intencionados o no – en la noticia (“alguno disfrutaba del agravio provocado a los vehícuos motorizados”) contribuyen a generar tensión. Creo que lo último que se debe hacer es convertir este movimiento reivindicativo en un enfrentamiento de bicicetas contra coches o motos: la convivencia es posible siempre y cuando se desarrollen las infraestructuras necesarias, y siempre y cuando se cambien algunas actitudes.

Algunos conductores tienen problemas para compartir la calzada no sólo con bicicletas sino también con motos (qué manía de ponerse en medio para evitar que podamos pasar entre las líneas de coches parados en un semáforo o en un atasco), o sencillamente tienen tan poca costumbre de encontrarse bicicletas en las calles que ni siquiera las ven, no cuentan con ellas, maniobran prestando atención a los movimientos de otros vehículos pero sin percatarse de la presencia de bicicletas en la calzada. Se puede cambiar esta actitud de los conductores hacia las bicicletas, pero siempre generando “sentimientos” positivos hacia ellas, nunca un sentimiento de enfrentamiento. Se debe hacer el esfuerzo de comunicación sobre los efectos positivos de la presencia de bicicletas en las calles para todos los ciudadanos, y nunca sobre ese hipotético enfrentamiento entre conductores y ciclistas (vale, todos nos hemos tenido que enfrentar a algún conductor alguna vez, pero no hay un enfrentamiento global de bicis contra coches porque no creo que ninguno de nosotros estemos pedaleando sólo por fastidiar a los conductores, ¿no?). Si todos los conductores comprendiesen que una bici más en la calzada es un coche menos delante de él en el atasco… Que una bici más circulando supone 0% de emisiones contaminantes en el aire que respiran él y su familia.. Que una bici más circulando supone un menor consumo de combustibles fósiles y un futuro menos oscuro para el planeta en el que vivirán sus hijos y sus nietos… Seguramente se acabarían las maniobras invasivas, los aspaviento, las increpaciones.

Por eso creo que la Bici Crítica debe estar muy atenta a su presencia en los medios. Cualquier pequeña alusión, incluso bienintencionada, a un enfrentamiento entre bicis y coches, a la intención de fastidiar en lugar de la intención de conseguir mejoras para todos, tan sólo contribuiría a empeorar la relación con los conductores. Y lamentablemente debemos asumir que hay una mayoría de conductores, que las empresas automovilísticas tienen mucho más poder que los fabricantes de bicicletas, y ni qué decir tiene del poder de las compañías petrolíferas. El enfrentamiento no nos llevaría a nada bueno, lo mejor es convivir, e ir ganando adeptos poco a poco.

Bicicletas urbanas en Festibike 2008

Hoy arranca en Madrid la octava edición de Festibike. He acudido a este evento los cuatro últimos años y he notado una favorable evolución hacia los modelos de bicicleta urbana: en la edición de 2006 ví sobre todo bicicletas y accesorios de montaña, algo de bicicletas BMX y street… Pero ya en 2007 aparecían modelos de las marcas más conocidas, diseñadas para su uso en ciudad. Para 2008 la presencia de bicicletas urbanas era más que notable, y estoy convencida de que este año pueden llegar a equipararse a las bicicletas de montaña.

Hubo un momento – creo que yo debía de andar por los diez años, así que serían principios de los noventa – en que casi todo el mundo se hacía con una bicicleta de montaña. Sin embargo en la conciencia colectiva del consumidor español medio de aquella época el uso de las bicicletas quedaba reducido a la práctica deportiva, el uso recreativo, o el uso ocasional para desplazamientos sobre todo en urbanizaciones, y casi siempre en primavera o verano. Sinceramente creo que muy pocos entonces se planteaban el uso de la bicicleta en el transporte diario: si se me hubiese ocurrido decirle a mi madre que iría al colegio en bici me habría quitado la idea de la cabeza con argumentos como el peligro del tráfico, las inclemencias del tiempo, lo pronto que se hace de noche en invierno… Ni que decir tiene que a mi padre ni en sus más delirantes sueños se le ocurriría ir a la oficina, con su traje, su corbata y su maletín de cuero, montado en una bicicleta, ¡la imagen de un trabajador entonces tenía aún mucho más que ver que ahora con el modelo de coche que lo llevase hasta su trabajo!

La globalización y el afán de las generaciones más jóvenes por viajar y conocer mundo parecen haber transformado al consumidor medio español: ahora tenemos una conciencia más europeísta, muchos envidiamos las ciudades del norte en que todo el mundo se desplaza en bicicleta, y dejamos de verlo como algo “para los pobres” o “para el fin de semana“, sino que empezamos a percibirlo como algo que está bien, que te acerca al ideal de ciudadano actual: preocupado por el medio ambiente, deportista, de vida sana… A ser posible con un corte de pelo imposible y unas gafas de pasta de colores. No todos somos así de “modernos”, pero la cuestión es que cada vez menos gente mira con desdén al ciclilsta urbano, ahora de pronto alguien que va en bici un martes por la Castellana a las ocho de la mañana podría perfectamente ser una persona de éxito, alguien que gane más dinero que tú y hasta tenga un trabajo que le guste.

Las marcas han notado esta tendencia y algunas parecen apostar fuerte por este nuevo segmento. También soy – o intento ser – ciclista de montaña y no querría que su segmento decayese. Pero fabricar y vender bicicletas es un negocio y un medio de vida, y aunque el segmento de la bicicleta de montaña no es desdeñable y tiene su público, lo cierto es que es un público mucho más restringido. El ciclismo urbano está en ciernes pero tiene potencial para desarrollarse mucho más que el ciclismo de montaña.

Un fin de semana en una zona de sierra encontrarás a mucha gente pedaleando sendero arriba y sendero abajo, casi todos mostrarán una buena forma física, potencia en las piernas, equilibrio, habrá algunos niños haciendo sus primeros pinitos, y algún madurito que tuvo y retuvo. Pero el ciclismo como deporte es duro, requiere dedicación, conlleva sufrimiento, y exige constancia. No imagino a mi madre acompañándome ni en la más suave de mis rutas, ni pediría a mi hermano, bastante sedentario, que me siguiese en algún paseo por montaña.

Sin embargo sí que regalé a mi madre una bicicleta urbana para que pudiese moverse por su pueblo sin necesidad de usar el coche para ir a cuatro kilómetros. Y la usa mucho, ¡está encantada! Le gusta conducir, pero odia coger el coche para desplazamientos cortos. Y odia tener que buscar aparcamiento. Y la gasolina no la regalan. Pero el tiempo de ir de un sitio a otro andando se le hacía largo. Aún no tengo a mi madre convertida en una holandesa, y seguramente sigue utilizando el coche si llueve o hace mucho frío, pero probablemente ahora cuando se asoma la ventana y los nubarrones acechan por el cielo, le fastidie decidir que va a coger el coche y ponerlo en marcha para desplazarse 4 kilómetros, y tener que aparcarlo y pensar que pronto tendrá que pasar por la gasolinera.

En resumen, por lo general serán personas jóvenes, deportistas y en forma quienes demanden una bicicleta de montaña. Hay quien usa la bicicleta de montaña en sus desplazamientos diarios, pero tiene la desventaja de la postura incómoda, la barra central alta, la ausencia de guardabarros, las ruedas más gruesas y taqueadas que hacen el pedaleo más duro, sus diseños menos elegantes para los más preocupados por su imagen… Sin embargo la franja de edad de personas que podrían utilizar sin ningún problema una bicicleta urbana es mucho más ancha. Y no sólo se trata de la edad, sino también del tipo de persona: no tienes por qué ser un deportista nato ni tener un cuerpo fibroso para querer usar una bici urbana.

Además está la cuestión de la rentabilidad para el consumidor: una bicicleta no deja de ser una inversión, aunque las haya de todos los precios. Una persona que esté pensando en comprarse una bicicleta para su uso recreativo o deportivo sabe que sobre todo la utilizará en fines de semana, vacaciones… Y preferiblemente con buen tiempo (es un infierno de chirridos y crujidos circular por un sendero embarrado). Por otro lado, una persona que esté pensando en comprarse una bicicleta urbana para sus desplazamientos diarios estará pensando en utilizarla de lunes a viernes para ir al trabajo, el fin de semana para acercarse a un museo, a casa de un amigo, a hacer recados… Aunque todavía es difícil pensar en usar la bici con lluvia para la mayor parte de los habitantes de un país en que la lluvia es un bien escaso. ¡Pero también se podría hacer con un impermeable adecuado! El asfalto no se embarra, y la mayoría de las bicicletas urbanas incorporan guardabarros.

A la hora de decidir el consumidor también compara el coste del bien que adquiere con el uso que le va a dar, y si la bici se le va un poco de presupuesto, pero piensa en usarla el ochenta por ciento de los días del año, la balanza puede inclinarse más hacia la compra que si piensa en darle uso entre el veinte o el treinta por ciento de los días del año.

Así que tendré los ojos bien abiertos durante este Festibike para traeros fotos y contaros cómo lo he visto. Si alguno de vosotros va a estar por allí, ¡que me diga cómo ve la representación del ciclismo urbano!

Otro sitio Web sobre ciclismo con una perspectiva diferente

Esta mañana estaba viendo unas imágenes de la India en Euronews, y he pensado escribir un post sobre el ciclismo urbano allí. No he conseguido encontrar mucha información al respecto, pero he caído en un sitio Web sobre ciclismo con un enfoque especial. “Bike Reader” es una selección de historias, ensayos, fotografías más o menos relacionadas con el ciclismo. Los textos no siempre han sido escritos por ciclistas, para ciclistas o sobre el ciclismo, pero ya he dado con un par de lecturas más que interesantes. Por ejemplo una extraída de una revista literaria sobre cómo la literatura ha retratado a los ciclistas. Esta sería una buena fuente de información para estudiar cómo se ha llegado a la visión del ciclista que se tiene hoy en día, cómo o por qué se han generado ciertos tópicos.

También tienen unas fotos excepcionales de ciclistas o bicicletas en la India. Probablemente habrá un par de próximos posts sobre alguno de los ensayos de este sitio.

EuroVelo: una iniciativa europea por el ciclismo urbano

Ortega y Gasset ya decía en 1921 “España es el problema, Europa la solución”. Evitando la interpretación más dramática de esta sentencia… ¡Cuanta razón tenías, José!

La Federación Europea de Ciclistas, bastante más enfocada al ciclismo urbano que a la competición en carretera o en montaña, tiene en marcha su proyecto EuroVelo. Este proyecto reúne algunas de las principales ideas sobre las que escribo en este blog, y es la vía que la ECF ha escogido para conseguir sus fines.

¿Qué cuáles son estos fines? Procurar que la bicicleta desarrolle todo su potencial en lo que a movilidad sostenible, bienestar social y desarrollo económico mediante el turismo sostenible se refiere, y cambiar las actitudes, políticas y asignaciones presupuestarias en Europa. Me alegra saber que los ciclistas urbanos tenemos un “lobby” a la americana en Europa, porque el trabajo de esta Federación, así a primera vista, me parece muy necesario: He hablado en alguna que otra entrada de los beneficios individuales y colectivos de elegir la bicicleta como medio de transporte diario, y también tengo otras dedicadas a la necesidad de impulsar un cambio de percepción hacia los ciclistas urbanos en la sociedad. Esta federación acude al origen de esta percepción dirigiéndose a los políticos que pueden desarrollar las infraestructuras, promocionar hábitos – igual que promocionan el de tomar fruta diariamente – y, en definitiva, promover un cambio en la sociedad.

El proyecto EuroVelo se materializa en la creación de una red de carriles bici europea. La EFC pretende asegurar la calidad de estos carriles bicis armonizando los estándares para su construcción, basándose en los mejores ejemplos con que contamos en la Unión: esto debería evitar que nos encontrásemos con carrilles bici cuyo trazado los convierte en inútiles, porque no llevan de ninguna parte a ninguna otra; se acabaron los carriles bici sin rebaje allí donde terminan las aceras. Hay muchos aspectos que mejorar en la creación de carriles bici, y un organismo que recoja todos los criterios que se utilizan en los distintos países y los extienda al resto es muy necesario.

La EFC también se ocupará de comunicar la existencia de estos carriles a quienes toman las decisiones en cada región, y a los usuarios potenciales: esta es una parte importante del trabajo, seguro que muchos de vosotros conocéis carriles bici por los que resulta complicado circular porque hay peatones en ellos, e incluso kioskos de helado y bancos para sentarse. Yo lo veo como un círculo vicioso que lleva al desuso de las infraestructuras: Para quienes intentamos utilizarla, es muy difícil hacerlo con tantos obstáculos; pero si hay tantos peatones que pasean tanquilamente por el carril es porque no están acostumbrados al paso frecuente de ciclistas. Sí, sí, yo también me he encontrado con algún cabezota que se empeña en seguir por el caminito rojo después de más de diez encontronazos seguidos con bicicletas, pero por lo general, si por un carril bici pasan muchos ciclistas contínuamente, el peatón no tiene por qué tener interés en pasear por él arriesgándose a sufrir un doloroso accidente.

Al final todo esto debería servir para que cada vez más ciudadanos nos decidiésemos a disfrutar de la bicicleta como medio de transporte habitual, y no sólo como práctica deportiva de fin de semana. Si un buen número de nosotros se decidiese por el ciclismo urbano, los efectos sobre la congestión de los centros urbanos y la contaminación ambiental serían notables. Voy a tener que investigar, porque seguro que hay estudios al respecto, y prefiero argumentar con cifras a hacerlo con aproximaciones.

¡Equipo de bicis plegables!

Fotografía realizada por David Reid
Fotografía realizada por David Reid

Buscando por Flickr he dado con una fotografía muy llamativa… Varias decenas de ciclistas en perfecta formación sobre sus bicis plegables. Se trata de una imagen tomada en Taipei en la segunda edición del día de la Bici en Taiwan. La Cycling Lifestyle Foundation (sitio Web en Taiwanés) organiza este día que cuenta con eventos en las principales ciudades taiwanesas. Se celebra el primer fin de semana de mayo de cada año.

Lo que más me ha llamado la atención de la fotografía entre los cientos de imagenes de bicicletas plegables es la cantidad de ciclistas que son y lo organizados que avanzan. Una excelente imagen.

Miguel Sebastián y su plan para reducir el consumo energético

Aunque el término “sostenibilidad” esté bastante manido y ajado desde hace ya algún tiempo, sigue ocupando las mentes de muchos ciudadanos. No importa lo usada y abusada que haya sido, la sostenibilidad es un objetivo que nos vemos obligados a perseguir por economía – aumento de los precios del petróleo, del gas natural, de la energía eléctrica… -, y que deberíamos alcanzar por conciencia, porque queremos vivir y dejar un mundo – ahí va otro término marchito por el uso –habitable.

El Ministerio de Industria, Turismo y Comercio de España ha presentado un paquete de treinta y una medidas para reducir el consumo energético, y aunque alguna de las que más ruido han hecho en la prensa pueda parecer una majadería (¿regalar bombillas de bajo consumo? ¿Qué repercusión tendrá esta medida cuando corresponde una a cada hogar que usa una media de 10 bombillas?¿cuán necesaria es si se van a retirar las incandescentes del mercado?¿No hay inversiones a largo plazo y más productivas que hacer?), las hay que se refieren a la movilidad urbana y más concretamente al uso de la bicicleta.

La medida número 13 del paquete habla de conseguir más financiación para apoyar más planes de movilidad urbana sostenible en más ciudades españolas, la número 16 plantea la extensión de los horarios de apertura del metro los fines de semana, y el punto 17 propone promover el transporte urbano en bicicleta mediante la ampliación de las redes de carriles bici urbanos y la puesta a disposición de los ciudadanos de bicicletas de uso público.

Se me ocurren bastantes más medidas a poner en marcha para incentivar el uso de la bicicleta urbana, como algún plan de sensibilización de automovilistas y peatones hacia las bicicletas, la inclusión – inspirada por mis últimos posts – de infraestructuras en autobuses, trenes y metro para poder llevar tu bicicleta y combinarla con estos medios de transporte, la mejora y el correcto mantenimiento de las calzadas… Pero estas dos medidas son un buen comienzo, siempre y cuando se planteen correctamente.

Seguramente tu ciudad cuenta con algún que otro carril bici, ¿verdad? Pero… ¿has probado a circular por él? Se hace patente la necesidad de planificar estas redes de carriles específicos, porque la mayoría de ellos se colocan en zonas alejadas de las ciudades, no comunican entre sí, llevan del punto A al punto B con menor interés… Porque, o no ha habido ningún planteamiento serio ni ninguna estrategia a la hora de determinar la ubicación de estos carriles, o se han considerado estructuras meramente recreativas, y no como una alternativa seria de transporte urbano. En Alcalá, por ejemplo, tenemos el campus universitario dividido en dos: las facultades de letras y ciencias sociales se ubican en el centro de la ciudad, casi siempre en edificios históricos, mientras que las facultades de ciencias médicas, ingenierías, etc, se sitúan en un campus “externo” a la ciudad, junto con las residencias para estudiantes. En una ciudad con alto atractivo para estudiantes Erasmus resulta chocante descubrir que no hay carriles bici que comuniquen un campus con otro, ni tan siquiera las facultades del centro están comunicadas entre sí. Abandonando el ámbito universitario, la zona centro es muy visitada por turistas, pero también es el centro económico de la ciudad, al que hay que acudir para casi cualquier gestión: con el Ayuntamiento, la Seguridad Social, para ir al médico, hacer tus compras… Pues no hay ni un sólo carril bici en el centro de la ciudad, ni que lleve de la estación de tren o de la estación de autobuses… a Ninguna parte: Alcalá de Henares cuenta con un carril bici que comunica un polígono industrial con uno de los extremos en que acaba la ciudad “residencial”; también hay un paseo – que no carril bici propiamente dicho – junto al río Henares, que delimita la ciudad en otro de sus extremos, y en el que, como es natural, es bastante complicada la convivencia con los peatones, que en este caso tienen toda la preferencia; en las últimas ampliaciones de la ciudad también se han hecho carriles bici, pero estos, una vez más, no comunican con el centro, no están siendo mantenidos y presentan un firme más que irregular debido a los levantamientos ocasionados por las raíces de los árboles, casi siempre están ocupados por peatones, y cuando no es así, están ocupados por… Kioskos de helados.

Barcelona ha sido pionera en la implantación de bicicletas de uso público con su sistema “bicing“, del que ya me estoy informando para alguno de mis próximos post. Ya me estuve informando algo durante el Bike Show de 2007 y me pareció una gran idea. Aunque algunos, por ejemplo yo, puedan preferir moverse sobre su propia bicicleta, este sistema te da toda la libertad para coger y dejar una bicicleta donde más te convenga, sin preocuparte porque te la roben o dañen. La red de estaciones parece que está muy bien estudiada, colocándolas siempre junto a estaciones de autobús, tren o metro, y aunque aún no están todas abiertas, pronto cubrirán todo el centro de Barcelona. Este sistema de bicis de uso público es de lo más flexible que se pueda plantear. Mientras que las redes de transporte público tradicionales tienen unas estaciones y unos recorridos fijos, y desplazan a todos los viajeros juntos, la bicicleta de uso público permite que cada usuario pueda desplazarse exáctamente hasta el punto que prefiera. Aunque aún tengo que acercarme por Barcelona para comprobar por mí misma la comodidad del sistema, creo que es una buena iniciativa que debería extenderse a muchas otras ciudades.

Este nuevo plan de reducción del consumo energético parece una buena oportunidad para el desarrollo del ciclismo urbano. Es una pena que muchas de las medidas dependan de Administraciones locales o regionales que, seguramente, retrasarán su puesta en marcha.

Carreras en bici plegable: Bromptom World Championship 2008

El sector de la bicicleta hace tiempo que no pierde de vista este nuevo nicho que son las bicicletas plegables, y cacharreando por el sitio Web de la revista Bike me he encontrado con la noticia de la próxima celebración de una competición sobre bicicletas plegables, la Bromptom World Championship 2008.

El hecho de que sea una marca la que organiza el evento puede hacer recelar a algunos, y no os culpo: pese a lo tentador que me pueda parecer participar en una carrera en el Parque del Palacio de Blenheim a primeros de otoño, abierto por primera vez a los visitantes sobre dos ruedas, no puedo participar en la carrera porque mi bici plegable no es una Brompton. Pero tampoco podemos culparles: una empresa tiene que vivir de algo, y una empresa dedicada a un negocio tan específico como la fabricación de bicicletas plegables tiene que sacar el máximo partido de sus fans. Esta carrera no sólo les sirve para hacer ruido y atraerse nuevos adeptos, sino para convencer a quienes ya circulan sobre una de sus bicicletas de lo oportuno de su decisión.

El sitio oficial aclara que esto no es una concentración, sino una carrera seria en la que se medirán los tiempos de los participantes y habrá premios para varias categorías. El hecho de que se premie al corredor mejor vestido es bastante chocante, pero tiene todo su sentido cuando se trata de promocionar una bicicleta para uso urbano. El uso de una bicicleta plegable en tu trabajo diario da para otra entrada, baste decir que este premio es la prueba de que se puede rodar rápido y “trajeado” sin consecuencias “terribles”. ¡Qué gran público objetivo el que formamos los ejecutivos que necesitamos movernos con agilidad y estamos dispuestos a invertir en nuestra imagen de cara a los clientes!

En cualquier caso, todas estas iniciativas son positivas para los ciclistas urbanos: cuanta más gente se anime a moverse por ciudad en bicicleta, menores niveles de contaminación soportaremos; también podremos circular con mayor seguridad si el tráfico se habitúa a nuestra presencia. Además, el concepto de bicicleta plegable me resulta tan atractivo que no consigo albergar ninguna animadversión hacia una empresa que se dedica a diseñarlas y construirlas. Así que, aunque sólo sea por el placer de visitar Inglaterra en otoño, y de ver a tanta gente sobre una plegable, puede que me acerque a pasear a mi bici de la competencia por Blenheim el próximo Septiembre.

Las imágenes de la edición de 2007 que se celebró en Barcelona no me desaniman en absoluto.

httpv://www.youtube.com/watch?v=lkIpQcOhN7g